Dos miembros de la familia Somoza, Sandino y el periodista Pedro Joaquín Chamorro destacan entre las víctimas de magnicidio en Nicaragua. LA PRENSA/ ARTE

Dos miembros de la familia Somoza, Sandino y el periodista Pedro Joaquín Chamorro destacan entre las víctimas de magnicidio en Nicaragua. LA PRENSA/ ARTE

Magnicidios que han estremecido la historia de Nicaragua

Un presidente de Nicaragua fue asesinado, prácticamente hecho picadillo, a machetazos. Entre las víctimas hay mandatarios, el fraile Antonio Valdivieso, los líderes militares Benjamín Zeledón y Augusto C. Sandino y el periodista Pedro Joaquín Chamorro.

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Un magnicidio, dice el diccionario de la lengua española, es la “muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder”. En ese sentido, en la historia de Nicaragua, desde la llegada de los españoles, se han producido en el país al menos diez magnicidios.

El primero habría sido el del conquistador español Francisco Hernández de Córdoba, que fundó las dos primeras ciudades del país y su apellido nombró a la moneda nacional.

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El último sería el del dictador Anastasio Somoza Debayle, en 1980, mandado a matar por los sandinistas por medio de un comando argentino, en una calle de Asunción, Paraguay, donde estaba exiliado.

Entre las víctimas hay mandatarios, el fraile Antonio Valdivieso, los líderes militares Benjamín Zeledón y Augusto C. Sandino y el periodista Pedro Joaquín Chamorro.

Francisco Hernández de Córdoba. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Francisco Hernández de Córdoba. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Francisco Hernández de Córdoba

Se trata del segundo conquistador español importante en llegar a Nicaragua, después de Gil González Dávila. Fundó dos ciudades: León, cerca del pueblo indígena Imabite, y Granada, junto a otro pueblo indígena, Xalteva.

En 1524, Hernández de Córdoba había sido enviado a Nicaragua por el gobernador de Castilla de Oro (hoy Panamá), Pedrarias Dávila.

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Al ver que Nicaragua tenía una posición geográfica buena para expandirse hacia Honduras en sus pretensiones de conquista, Hernández de Córdoba pidió a los reyes de España que lo nombraran gobernador de Nicaragua, lo cual molestó mucho a Pedrarias Dávila.

Aunque estaba avanzado de edad, Pedrarias Dávila salió de Panamá en busca de su subordinado.

Antes de que llegara Pedrarias, Hernández de Córdoba fue apresado y luego degollado por órdenes de Dávila en la ciudad de León Viejo, donde está sepultado.

Antonio Valdivieso, fue obispo de Nicaragua y Costa Rica. LA PRENSA/ CORTESÍA
Antonio Valdivieso fue obispo de Nicaragua y Costa Rica. LA PRENSA/ CORTESÍA

Fray Antonio de Valdivieso

Era de la orden de Santo Domingo, dominico, y fue designado para ejercer el apostolado en la provincia de Nicaragua, en 1544. Aprendió varias lenguas de los indígenas y produjo numerosas conversiones.

Valdivieso no cayó bien en León Viejo. Al menos en la familia del gobernador Rodrigo de Contreras, yerno de Pedrarias Dávila.

Cuando llegaron de España las nuevas leyes, que prohibían que los gobernadores y ministros del Rey tuviesen indios en calidad de encomienda, el gobernador Contreras trató de retener a los suyos, pero se descubrió que amañadamente se los había pasado a su mujer María de Peñalosa y le quitaron los indios.

Los hijos de Rodrigo de Contreras tomaron la decisión de levantarse en armas en contra de las autoridades y también de quitarle la vida al obispo Valdivieso, a quien consideraban el más decidido protector de los indios.

Junto con un español de nombre Juan Bermejo, los hermanos Contreras asesinaron con espadas a Valdivieso en febrero de 1546.

Antonio Poveda Rivadeneira. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Antonio Poveda Rivadeneira. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Antonio Poveda Rivadeneira

Ejerció la gobernación de Nicaragua en dos ocasiones, en 1721 y en 1727. La historia lo pinta como uno de los más benéficos que tuvo Nicaragua.

Poveda Rivadeneira aplicó la Real Provisión del Rey Felipe a los productores de añil, en la que les prohibía utilizar indios en sus labores, debido al maltrato que les daban, y con eso el gobernador se ganó la enemistad de la élite añilera de León.

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Fue asesinado el 7 de julio de 1727 por cuatro enmascarados que golpearon la puerta de su habitación por la noche.

José Zepeda. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET
José Zepeda. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET

José Zepeda

Fue el primer Jefe Supremo del Estado de Nicaragua durante la República Federal de Centroamérica, entre 1835 y 1837. Simpatizaba con el hondureño Francisco Morazán en cuanto a la idea de mantener unida a Centroamérica.

El 25 de enero de 1837, los coroneles Bernardo Méndez (alias el Pavo) y Casto Fonseca dieron un golpe militar y para ello sacaron de la cárcel al criminal Braulio Mendiola, a quien encargaron capturar al jefe de Estado, José Zepeda, y a algunos funcionarios de su gobierno, quienes efectivamente fueron apresados.

Los prisioneros intentaron escapar de la prisión y fueron asesinados algunos al momento de la fuga y otros en la misma prisión, explica un artículo que está en la biblioteca virtual Enrique Bolaños.

José María Estrada. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET
José María Estrada. LA PRENSA/ TOMADA DE INTERNET

José María Estrada

José María Estrada murió de forma brutal el 13 de agosto de 1856 en Ocotal. Una banda de asesinos lo atacó a machetazos, según relató años después el actor radial ocotaleano Heriberto Gadea Mantilla. Sus restos, reducidos a picadillo, fueron recogidos como se pudo y sepultados en la parroquia La Asunción. Más tarde serían trasladados a Granada. Gadea Mantilla sostenía que Estrada había llegado a Ocotal para visitar a una novia y que sus ejecutores eran liberales de Somoto, en una zona mayoritariamente liberal.

Estrada había nacido en Granada, en una familia humilde. Fue abogado, escritor y funcionario público. En 1844 ocupó una cartera ministerial, en 1848 participó en las gestiones para pacificar la Mosquitia, y desde 1851 trabajó en el periódico La Gaceta. En 1853 fue secretario del Congreso y al año siguiente integró la Asamblea Constituyente. En junio de 1854 asumió como presidente interino tras la muerte de Fruto Chamorro. Su vida política se truncó en 1855, cuando William Walker tomó Granada y él se exilió en Honduras. Decidió volver en junio de 1856, sin saber que dos meses después encontraría una muerte salvaje en Ocotal.

General Benjamín Zeledón. LA PRENSA/ ARCHIVO
General Benjamín Zeledón. LA PRENSA/ ARCHIVO

Benjamín Zeledón

Nacido en La Concordia, Jinotega, fue abogado, político, diplomático y militar. Participó en la guerra contra Honduras y El Salvador en 1907 y se destacó en la batalla de Namasigüe, de la cual salió con el rango de coronel.

Fue magistrado de la Corte de Justicia Centroamericana y ministro de Guerra en el gobierno de José Madriz en 1910.

En 1912, luchó contra la presencia en el país de los marines estadounidenses, que llegaron a petición del entonces presidente Adolfo Díaz.

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Luis Mena era el jefe de la revolución libero conservadora, una unión de liberales y conservadores en contra de Díaz, quien había pedido el auxilio de los marines estadounidenses.

Sin embargo, Mena se rindió sin combatir ante el alto mando de los marines en la ciudad de Granada y fue enviado al exilio en Panamá.

Benjamín Zeledón asumió el mando supremo de la revolución con lo cual llegó a ser Jefe Supremo del Gobierno en rebelión desde esa fecha hasta su muerte, ocurrida el 4 de octubre de 1912.

Zeledón resistió ante los marines lo más que pudo, pero fue acorralado en Masaya, donde atrincheró a sus hombres en los cerros El Coyotepe y La Barranca. La batalla decisiva se produjo entre el 3 y 4 de octubre, cuando Zeledón cayó muerto. Algunos informes de los marines dicen que fue capturado vivo.

El general Augusto C. Sandino. Foto: LA PRENSA/ Reproducción Uriel Molina.
El general Augusto C. Sandino. Foto: LA PRENSA/ Reproducción Uriel Molina.

Augusto C. Sandino

Era originario de Niquinohomo, Masaya, y trabajó en México, donde se empapó de las ideas de la revolución mexicana de Pancho Villa y Emiliano Zapata.

En 1926, durante la llamada Guerra Constitucionalista entre liberales y conservadores, llegó al país y se unió a los liberales que defendían que la presidencia debía ser para Juan Bautista Sacasa y eran comandados por José María Moncada.

Sin embargo, como el conservador Adolfo Díaz pidió la presencia de los marines estadounidenses en Nicaragua, y como Moncada firmó un pacto con el enviado del gobierno estadounidense, Henry L. Stimson, para que se dejara gobernar a Díaz y luego sería Moncada el presidente de Nicaragua, Sandino se alzó en armas en contra del gobierno nicaragüense y especialmente en contra de la ocupación de los marines.

Durante seis años se mantuvo en las montañas del país combatiendo a los marines, hasta que estos últimos salieron del país en enero de 1933 y Sandino firmó la paz con Juan Bautista Sacasa, que para entonces había asumido sustituyendo a Moncada.

En febrero de 1934, Sandino fue asesinado por oficiales de la Guardia Nacional, que actuaron bajo órdenes de su jefe director, Anastasio Somoza García, de quien los historiadores afirman había actuado en contubernio con el embajador estadounidense en Managua, Arthur Bliss Lane.

Anastasio Somoza García. LA PRENSA / Archivo
Anastasio Somoza García. LA PRENSA / ARCHIVO

Anastasio Somoza García

Tras ordenar el asesinato de Sandino, Anastasio Somoza García le dio golpe de Estado a su tío político Juan Bautista Sacasa y, a pesar de que la Constitución Política se lo impedía, se instaló en el poder en enero de 1937, del cual no salió hasta 1947.

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Después puso títeres en el poder y luego se volvió a sentar en la silla presidencial en 1950.

En 1956, estando aún en el poder, Somoza García se preparaba para una nueva reelección presidencial, pero, en la celebración de su candidatura en León, el poeta Rigoberto López Pérez le propinó cinco balazos que acabaron con la vida del dictador días después, en un hospital de Panamá.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. LA PRENSA/ ARCHIVO
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. LA PRENSA/ ARCHIVO

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal

Nacido en 1924, en la ciudad de Granada, era hijo de Pedro Joaquín Chamorro Zelaya y Margarita Cardenal.

Desde que era estudiante de derecho, en la década de 1940, fue un opositor a la dictadura de Anastasio Somoza García, por lo que fue encarcelado en 1944 y por lo que después, al cerrar Somoza García la universidad, se fue a estudiar a México.

Cuando regresó, en 1948, empezó a participar en el periódico de la familia, La Prensa, hasta que llegó a ser su director y desde las páginas editoriales criticó y denunció los desmanes de la familia Somoza en el poder.

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Cayó preso nuevamente en 1956, tras el asesinato de Somoza García, y estuvo luego exiliado en Costa Rica.

Regresó al país y siguió con su lucha contra los Somoza hasta que fue asesinado en una calle de Managua el 10 de enero de 1978, un hecho que fue uno de los detonantes de que, 18 meses después, Anastasio Somoza Debayle, el segundo hijo de Somoza García en el poder, fuera derrocado y asumieran el poder los sandinistas.

Anastasio Somoza Debayle. LA PRENSA/ ARCHIVO
Anastasio Somoza Debayle. LA PRENSA/ ARCHIVO

Anastasio Somoza Debayle

Fue el último de la dinastía somocista en ostentar el poder en Nicaragua. Fue derrocado el 17 de julio de 1979, cuando huyó a Estados Unidos.

Sin embargo, no fue bienvenido en Estados Unidos y tuvo que salir hacia Asunción, Paraguay, donde le dio asilo el dictador de ese país, Alfredo Stroessner.

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Sin embargo, los sandinistas, temerosos de que Somoza Debayle liderara una contrarrevolución, lo mandaron a matar a través de un comando argentino liderado por Enrique Gorriarán Merlo.

El 17 de septiembre de 1980, cerca de las 10:00 de la mañana, mientras circulaba por una calle de Asunción en un Mercedes Benz, varios disparos acabaron con la vida de Somoza Debayle. El auto fue rematado por el comando argentino con un disparo de bazooka.

La Prensa Domingo magnicidio Nicaragua archivo

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