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El papa León XIV llamó ayer en Turquía a la unidad y fraternidad entre los cristianos de diferentes confesiones durante la celebración de los 1.700 años del Concilio Ecuménico de Nicea, un evento fundacional para la Iglesia.
En el segundo día de su visita al país de amplia mayoría musulmana, el papa peruano-estadounidense se trasladó a Iznik, la antigua Nicea, al sur de Estambul, para una gran oración sobre los restos de una basílica sumergida del siglo IV, en presencia de dignatarios religiosos, ortodoxos y protestantes.
En las orillas del lago de Iznik, estos últimos recitaron el Credo de Nicea, un texto que todavía es usado por millones de cristianos de distintas confesiones en el mundo, redactado durante el mismo Concilio en el año 325, que reunió a 300 obispos del Imperio Romano.
Durante una ceremonia rica en símbolos, León XIV insistió en un discurso en inglés en «la búsqueda de la fraternidad».
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«Todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen, y a alimentar el deseo de unidad», dijo.
Divididos desde el gran cisma de 1054 entre las Iglesias de Oriente y Occidente, católicos y ortodoxos mantienen un diálogo y celebraciones comunes (ecuménicas), a pesar de las divergencias doctrinales.
La ceremonia, marcada por oraciones en varios idiomas y cantos polifónicos y bizantinos a capela, fue presidida por el patriarca de Constantinopla Bartolomeo I, figura destacada del mundo ortodoxo.
En presencia de representantes de numerosas Iglesias (copta, griega, armenia, siríaca, anglicana), Bartolomeo I invitó a «seguir el camino de la unidad cristiana que se nos ha trazado, pese a las divisiones» de siglos pasados.

Rechazar el fanatismo
En una época donde «el mundo está trastornado y dividido por conflictos y antagonismos», la visita de León XIV «es particularmente importante y significativa», había declarado antes a la AFP el patriarca de Constantinopla, quien ejerce una primacía honorífica e histórica sobre los demás patriarcas del mundo ortodoxo.
Los católicos reconocen la autoridad universal del papa como jefe de la Iglesia, mientras que los ortodoxos, más fragmentados que nunca, están organizados en iglesias autocéfalas.
En 2018, el poderoso patriarcado de Moscú, dirigido por Kiril, aliado del presidente ruso Vladimir Putin, rompió con el patriarcado de Constantinopla tras el reconocimiento de una Iglesia independiente en Ucrania.
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Moscú, que no figura entre los cuatro patriarcados antiguos invitados a Iznik, teme que el Vaticano fortalezca el papel de Constantinopla como interlocutor privilegiado y debilite su influencia.
En su declaración, el papa también pidió «rechazar con firmeza» el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, así como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, sin mencionar abiertamente a ningún responsable de ninguna religión.
El patriarca Kiril apoyó la invasión rusa de Ucrania en 2022, que calificó de «guerra santa».
El viernes por la mañana, León XIV fue recibido con fervor entre cantos y aplausos por los cientos de fieles reunidos en la catedral del Espíritu Santo de Estambul, muchos de los cuales se levantaron al amanecer para verlo.
Después de Pablo VI (1967), Juan Pablo II (1979), Benedicto XVI (2006) y Francisco (2014), León XIV es el quinto papa que visita Turquía.