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El cambio de las condiciones carcelarias con algunos presos políticos en Nicaragua, ordenada por el régimen de Daniel Ortega en días recientes, podría ser un intento de bajar la presión frente a la crisis que viven Venezuela y Cuba, dos de sus principales aliados ideológicos en América Latina, consideró Carlos Sandoval, profesor de la Universidad de Costa Rica.
«El régimen está intentando hacer guiños o señales a la comunidad internacional de bajar un poco la presión. El régimen vive en un gran aislamiento y han visto una enorme presión sobre Venezuela. Y Cuba está en malas condiciones», afirmó el académico.
Además del debilitamiento de sus aliados, la dictadura nicaragüense no ha logrado que China reemplace a Estados Unidos como su principal socio comercial. En 2021, al restablecer las relaciones diplomáticas con Pekín, Ortega afianzó una política de aislamiento de la comunidad internacional para evitar rendir cuentas sobre las violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado.
Mantienen a 77 presos políticos
El régimen nicaragüense mantiene en las celdas a unos 77 presos políticos. De estos, más de la mitad son considerados «desaparecidos», según organismos de derechos humanos. Sin embargo, la dictadura envió en los últimos días a sus casas «bajo amenaza» a cinco presos políticos mayores de 60 años, quienes estaban en condición de desaparecidos: El periodista leonés Leo Cárcamo, Julio Antonio Quintana Carvajal, Fabio Alberto Cáceres Larios, Ronald Leiva Silva y Jorge Danilo Portocarrero Argüello. Lo mismo pasó el 14 de noviembre con el médico costarricense-nicaragüense, Yerri Estrada, quien fue enviado a su casa en León.
Gonzalo Carrión, abogado del Colectivo Nicaragua Nunca Más, afirmó que a estos prisioneros «los sacaron de un estricto régimen carcelario a una privación de libertad desde su casa». En el caso de Cárcamo y Estrada, Estados Unidos había pedido una prueba de vida ante el encarcelamiento injusto del que fueron objeto. Lo mismo pasó con Fabiola Tercero, una periodista que estuvo desaparecida durante más de un año, y a la que una batería de oficialistas «entrevistó» el 11 de noviembre en su casa, intentando desacreditar a los medios que pedían conocer sobre su paradero.
Carrión cree que estas decisiones de Ortega se den «probablemente por una suma de varios factores». «Posiblemente estarán con algún propósito en casa, el mensaje posiblemente por el contexto con Venezuela. A esto se agrega que el régimen está muy deteriorado. Nicaragua está tan mal en derechos humanos como el pueblo venezolano. Una dictadura absolutamente ilegítima, desgastada».
Según Carrión, el régimen «tienen que dar señales para pretender algo o lograr algo», porque lo que se demuestra es que no hay un compromiso genuino por cambiar las cosas. Para el defensor de derechos humanos, una señal positiva sería que se dé una liberación completa y no un cambio de medida solamente. Lo otro sería que hubiese una liberación de todos. La acción actual, indica el abogado, «es más cosmética que otra cosa».
La situación venezolana
Entre 2007 y 2016, uno de los más firmes aliados económicos y políticos de Ortega fue Venezuela. Primero con Hugo Chávez y luego con su sucesor Nicolás Maduro. La cooperación entre 2009 y 2015, significó un flujo promedio anual de 500 millones de dólares que fueron privatizados y permitieron al nicaragüense amasar una inmensa fortuna.
En las últimas semanas, la dictadura de Caracas se encuentra asediada por el Comando Sur de Estados Unidos, que ha replanteado su lucha contra el narcotráfico en el hemisferio y considera al venezolano como el líder del Cártel de los Soles. Maduro se aferra al poder más de un año después de un robo electoral, considerado como uno de los más documentados en América Latina.
Según el periódico New York Times, la Marina estadounidense ha estado posicionando rutinariamente buques de guerra cerca de la costa de Venezuela. La información indica que los buques forman parte del mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe desde la Crisis de los misiles en Cuba de 1962, y constituyen una demostración de fuerza que ha incluido una serie de aviones bombarderos pesados sobrevolando a lo largo de la costa de Venezuela.
Según el New York Times, el lunes que viene es el día previsto por Washington para elevar la presión al chavismo y designar al Cártel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera.
Está por verse lo que ocurrirá en Caracas y cómo repercutirá en Managua.