Vendepatrias del siglo XXI 

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A menudo los codictadores Ortega y Murillo nos llaman “vendepatrias” y nos han declarado “traidores a la patria” por el simple hecho de oponernos a su régimen totalitario. Nos han despojado de nuestra nacionalidad, confiscado nuestras propiedades, pensiones y condenados al exilio, pero ellos son los que han vendido la patria ofreciéndola a diario regalada en bandeja a China y Rusia. 

Ellos invitan a que vengan y se tomen las tierras a los supuestos inversionistas chinos que vienen en busca del oro como los conquistadores, o que se asienten en nuestra patria ofreciéndoles todo tipo de exoneraciones de impuestos de por vida; mientras arrecian la carga impositiva contra los empresarios nacionales, llegando a un punto en que para algunas empresas el cobro se vuelve confiscatorio por las altas cifras impagables y antojadizas. 

Los frecuentes viajes a China y Rusia del delfín de la dictadura dinástica, Laureano Ortega, no hacen más que destacar el nivel de servilismo ante los nuevos amos imperiales cobijados bajo la inocente bandera de un mundo multipolar. 

Ya Ortega había entregado la soberanía nacional en el 2014 con el cuento chino del Gran Canal Interoceánico al oscuro inversionista chino Wang Jing y su empresa de maletín HKND que resultó ser un embustero. Le anularon la concesión canalera otorgada en la infame Ley 840, pero no porque le habían entregado la soberanía nacional, sino porque aquello que prometió resultó ser un fiasco.  

La ley le entregaba potestades soberanas a la empresa de maletín china HKND por 100 años prorrogables, exoneraciones absolutas, derechos de expropiar en una amplia franja del territorio nacional a lo largo y ancho de los 278 kilómetros que supuestamente tendría el canal. Aunque el proyecto colapsó, jurídicamente la concesión sigue vigente y se buscan a nuevos inversores.  

Fue el acto vendepatria más flagrante del siglo XXI, pero no contenta con eso la dictadura dinástica continúa ofreciendo el suelo patrio al mejor estilo vendepatria.  

Los nuevos William Walker del Siglo XXI que están siendo invitados a Nicaragua con abundantes concesiones de tierras que representan ya el 6 por ciento del territorio nacional, vienen preparados a extraer nuestra riqueza y explotar a nuestros obreros al mejor estilo de una ocupación extranjera. No vienen a crear riqueza, sino a extraerla. 

En octubre de este año apresuradamente la Asamblea Nacional de los aprieta botones de la dictadura promulgaron la ley de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) de la Franja y la Ruta para atraer inversión china con el objetivo de prepararse para las posibles medidas que tomará la administración norteamericana que podrían sacar a Nicaragua del Cafta-DR, por ende, de su principal mercado de exportación. 

Los incentivos son muy atractivos: 100 por ciento de exención de impuesto sobre la renta por 10 años, prorrogables; exoneración de impuestos sobre los dividendos; exoneración de impuestos sobre las compras locales y de todos los impuestos municipales, etc. No obstante, todos estos incentivos no garantizan un aspecto clave en la decisión para cualquier inversionista: la demanda de mercado, por lo que no le veo mucho futuro, máxime que toda inversión de cierta envergadura toma de 3 a 5 años en madurar. 

Si en 1855 hubo un William Walker que fue invitado por una facción de los nicaragüenses, y contra el cual lucharon mis abuelos Pedro Joaquín Chamorro Alfaro y su hermano, el general Fernando Chamorro Alfaro en la Guerra Nacional de 1856-1857, hasta expulsarlos de la patria. Hoy, en pleno siglo XXI, la patria está nuevamente en venta por quienes bajo el pretexto de que luchan contra un imperialismo, la entregan a otro en bandeja de plata. 

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, exprisionero político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984. 

COMENTARIOS

  1. Hace 7 meses

    Pero los peores vende patrias en la historia de Nicaragua son Ortega y la Chayo Murillo con toda su prole, los cuales son un ‘cachimbazo’. Nicaragua es prácticamente una colonia de China y Rusia. El Tratado Chamorro-Bryan no puede ser considerado vende patria porque es un tratado similar al que España, el Reino Unido, Alemania y otros países tienen con los EE.UU., el cual es la instalación de bases militares en sus territorios. Uno de los errores políticos del último Somoza fue haberle solicitado a los EE.UU. la abrogación del tratado Chamorro-Bryan. Si el Tratado Chamorro-Bryan hubiera estado vigente, tanto Fidel Castro como Carlos Andrés Pérez la hubieran pensado dos veces en intervenir en los asuntos internos de Nicaragua.

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