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El cuerpo de Belkis Scarleth Molina, de 35 años, ya se encuentra en la capital nicaragüense luego de varios días de trámites y procesos para lograr su repatriación. La mujer fue asesinada la tarde del domingo 16 de noviembre dentro de una cuartería donde vivía junto a sus dos hijos, en San José, Costa Rica.
Su vela se realizará este jueves en su casa de habitación en la comunidad Las Jagüitas, del Distrito Cinco de Managua, y su sepultura el día de mañana en el cementerio Puertas del Cielo.
Desde la noche de ese domingo, dos hermanos de la nicaragüense viajaron a Costa Rica para identificar el cuerpo y traerlo de regreso a la capital junto a sus hijos de 10 y 12 años, quienes quedan en la orfandad. Ambos menores se encuentran bajo la supervisión del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
«Ya está aquí en su país, junto a su familia», confirmó a LA PRENSA un pariente de la nicaragüense.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detuvo a un sujeto apellidado Burgos Castillo, de 48 años, también de origen nicaragüense, como el principal sospechoso del femicidio. Este fue arrestado luego que vecinos de la mujer lo identificaran cuando regresaba a la escena del crimen con el arma homicida y las manos manchadas de sangre.
El martes 18 de noviembre, el Juzgado Penal de San José dictó prisión preventiva en su contra luego que Fiscalía Adjunta contra la Violencia de Género lo acusara de ser el autor del crimen.
La Fiscalía señaló que el hombre llegó hasta la cuartería en el sector de Hospital, en San José, tomó un machete y agredió en la pierna izquierda a su víctima, provocándole la muerte en el lugar.
Anhelaba volver a Nicaragua
Familiares de la nicaragüense dijeron que ella era madre soltera y rechazaron que el hombre sea su pareja, como reportan medios locales. Belkis Molina anhelaba volver a Nicaragua para celebrar su cumpleaños número 36, el próximo 2 de diciembre.

Entre la tristeza y la indignación por la manera tan cruel con que le quitaron la vida a Belkis, los familiares lamentaron su muerte y pidieron justicia. La nicaragüense es recordada como una mujer trabajadora y esforzada por sus dos hijos, quienes este año cursaban el segundo y tercer grado en Costa Rica.
Ella migró al país vecino del sur hace más de dos años en busca de trabajo y mejores condiciones económicas. Laboró en restaurantes e incluso en el campo, pero en los últimos meses trabajaba en una tienda china como vendedora.
Su madre Bertha Emelina Molina, de 55 años y paciente crónica, ha presentado una grave descompensación en su salud desde que conoció la noticia. Incluso el mismo domingo tuvo que ser internada en un hospital capitalino.