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En la última semana, en redes sociales padres de familia en Nicaragua han compartido la experiencia sobre el virus Coxsackie, una infección altamente contagiosa que afecta principalmente a la niñez. Los síntomas provocan ampollas en la boca, manos y pies junto a malestar general, como fiebre, vómito y diarrea.
Una madre consultada por LA PRENSA, bajo condición de anonimato, contó que el virus le causó a su hijo cuadros intensos de fiebre y las lesiones de las ampollas dificultó su alimentación y descanso.
«A mi niño le ha dado dos veces, cuando tenía dos años y ahorita. Es muy doloroso, el virus hizo que le salieran ampollas en las manos, pies y garganta que le causaron mucho dolor, las temperaturas son altísimas», dijo.
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La progenitora describió que sumado a las ampollas, a su hijo le dio diarrea, vómito y fiebre. Ella se dio cuenta de que era el virus porque llevó a su niño al pediatra. «Él me dijo que el virus no es letal, pero mi niño estuvo siete días bien complicado con eso. La fiebre alcanzó los 39 grados, peligroso, porque los niños pueden convulsionar», señaló.
Al ser consultada si sabía dónde sucedió el contagió, dijo que es algo que hasta ahora desconoce. «El virus anda en el ambiente, se contagia si los niños tocan cosas sucias y se meten las manos a la boca u otros niños andan contagiados», describió.
«Le dieron manchitas rojas en las plantas de los pies, manos y ampollas dolorosas en la boca, no es como la varicela o rubéola, son manchitas que no sobresalen, sino que se miran como por dentro, como puntos rojos», contó.
Lo que se sabe del virus Coxsackie
El epidemiólogo nicaragüense Álvaro Ramírez explicó que el virus Coxsackie pertenece al grupo de los enterovirus y afecta sobre todo a niños menores de 10 años y se transmite fácilmente por contacto con saliva, mucosidad, heces o superficies contaminadas.
«Hay dos tipos, pero clínicamente no tienen diferencia», explicó Ramírez. Los tipos son A y B.
Agregó que es «un virus de gastroenteritis, que circula siempre, no produce epidemia porque requiere de que las condiciones higiénicas sean muy pobres».
Mencionó que no hay datos específicos de cuántos niños y niñas han sufrido por la enfermedad, dado a que el Ministerio de Salud (Minsa) lo contabiliza en el grupo de las enfermedades diarreicas aguadas.

¿Quién están más propensos?
«Normalmente le da a los niños, son quienes están más propensos a la contaminación, también le da a la gente que está inmunodeprimida también. Los principales síntomas son diarrea, fiebre, las lesiones en la piel, puede ser en todo el cuerpo o en zonas específicas, depende de la intensidad de la infectación que tenga el paciente», apuntó.
Aclaró que las ampollas no son parecidas a la rubéola o varicela. «Son más sucias, están asociadas a falta de higiene, que tocan cosas contaminadas. Se da más cuando suben los picos de enfermedades diarreicas agudas, desde junio cuando empezaron la lluvias y ahorita en noviembre y diciembre», agregó el médico.
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La enfermedad suele durar entre 7 y 10 días. No tiene un tratamiento específico, se recomienda descanso, hidratación y medicamentos para bajar la fiebre o aliviar el dolor.
«El tratamiento y manejo es igualito al que se hace con las enfermedades diarreicas, controlar fiebre, mantener al niño hidratado constantemente con electrolitos», apuntó.
El especialista insistió en que la prevención del virus Coxsackie es clave. Desde el lavado frecuente de manos, limpieza de vegetales, juguetes, objetos, y evitar el contacto cercano con personas infectadas.