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El nicaragüense José Manuel Hernández Poveda, a sus 54 años, volvió a la tierra que lo vio nacer después de tres décadas de trabajar en el sector de la construcción en Estados Unidos.
Salió de Nicaragua a los 24 años con la meta de sacar adelante a su familia, pero decidió poner fin a su “sueño americano” después de sufrir un derrame cerebral que le provocó parálisis parcial, quedarse sin empleo y no contar con recursos para costear la rehabilitación que necesitaba para recuperar la movilidad.
El 28 de octubre del año pasado, Hernández Poveda logró —con el apoyo de la organización Texas Nicaraguan Community (TNC)— regresar a Nicaragua. Sin embargo, durante este año en el territorio nicaragüense no consiguió la atención médica que requería y su estado de salud se siguió deteriorando.
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Su familia detalló que Hernández Poveda falleció en su vivienda el pasado 19 de octubre, alrededor de las 3:00 de la tarde. La causa del deceso, afirmó un familiar, fue un paro cardíaco, aunque rescató que el pinolero ya no podía hablar, seguía con problemas de movilidad y había perdido mucho peso porque también tenía dificultad para mover la mandíbula y alimentarse.
El familiar relató que con el apoyo de personas de buen corazón, cuando Hernández Poveda regresó a Nicaragua lograron brindarle atención médica privada, pero luego se quedaron sin recursos y tuvieron que acudir a instituciones públicas, como el Ministerio de Salud (Minsa), incluso para conseguir alimentos, aunque solo recibieron asistencia por un par de meses.
Estado de Nicaragua ofreció asistencia limitada
“Solo le dieron apoyo por dos meses; después dijeron que necesitaban la epicrisis de su situación, pero él de Estados Unidos no trajo papeles. Aquí, cuando lo vio el médico privado, nosotros la verdad no los pedimos, y ya después, por eso de los papeles y porque sabemos cómo se manejan las cosas entre ellos mismos, pues ya no lo siguieron apoyando”, señaló el familiar entrevistado por LA PRENSA.

Explicó que son una familia de escasos recursos y además sostienen a su madre, de más de 70 años, por lo que no tenían cómo trasladarlo a rehabilitaciones, brindarle la alimentación necesaria ni garantizarle una mejor calidad de vida; “solo se hacía lo que se podía con lo poquito que tenemos”.
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Aun así, indicó el familiar, Hernández Poveda pudo cumplir su deseo de pasar sus últimos días con su familia, morir en su tierra y ser sepultado en el lugar que lo vio crecer. Su entierro fue el pasado lunes 20 de octubre, en el cementerio municipal de Mateare, en Managua.
El familiar entrevistado por LA PRENSA agradeció a quienes ayudaron a Hernández Poveda regresar a Nicaragua y a reencontrarse con su familia antes de morir, permitiendo que todos los que lo querían se despidieran de él. También lamentó que, cuando más necesitó apoyo, hubo también quienes le dieron la espalda, pese a que durante su estancia en Estados Unidos, tal como ocurre con decenas de migrantes, siempre envió dinero para ayudar a los suyos.
TNC lamenta el deceso
La organización Texas Nicaraguan Community lamentó el fallecimiento de Hernández Poveda y recordó que justamente hace un año lo apoyaron para retornar al país.
«Él se fue con la esperanza de rehabilitarse y vivir sus últimos días en Nicaragua. Trabajó mucho tiempo en Estados Unidos, mandando dinero a su familia”, indicó TNC.
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En septiembre de 2024, la organización impulsó una colecta, solicitando apoyo para Hernández Poveda, explicando que había sufrido un derrame cerebral que lo dejó “con la mitad derecha de su cuerpo paralizada y con dificultades motoras”.
En ese momento, la organización reportó que el nicaragüense no tenía dónde vivir y sobrevivía en Estados Unidos gracias a la caridad de quienes le daban alimento.
Hernández Poveda pidió ayuda para volver a Nicaragua, porque necesitaba rehabilitación y sus pocos ahorros se habían agotado cuando dejó de trabajar por su condición médica.
TNC, en ese entonces, reunió más de 1,000 dólares para costear su retorno y además informó que una persona, cuya identidad no revelaron, lo apoyó con el trámite de su pasaporte en Managua para que pudiera regresar.