ChatGPT, el nuevo “mejor amigo” de millones de personas 

Es la aplicación más descargada del mundo, la entrenan seres humanos y consume medio litro de agua por cada 100 palabras generadas. No sabe que el papa Francisco falleció en abril de 2025 ni que Donald Trump es presidente de Estados Unidos.

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Humanos. Para que el ChatGPT pueda responder con naturalidad y fluidez, alguien de carne y hueso ha debido enseñarle cómo hacerlo. Ese alguien es un equipo de personas que lo entrena durante miles de horas en un proceso conocido como “alineación” o “ajuste fino”. Le muestran ejemplos, corrigen errores, ajustan su tono y filtran todo lo que podría resultar peligroso u ofensivo, todo lo que está permitido decir y lo que no. Sin la intervención humana, la IA sería impredecible. 

GPT. Las siglas que conforman su nombre significan “Generative Pre-trained Transformer» o Transformador Generativo Preentrenado. Transformador porque usa el modelo Transformer, introducido por Google en 2017, una arquitectura de red neuronal que procesa lenguaje natural. Generativo porque es capaz de generar contenido nuevo y no solo entregar resúmenes. Preentrenado porque antes de usarse en tareas específicas, se alimenta de una enorme cantidad de textos (escritos por humanos). 

Desactualizado. Aunque parezca que ChatGPT es un oráculo que lo sabe todo, no es así. Su información está actualizada hasta junio de 2024, después de ahí no tiene idea de lo que ha ocurrido en el mundo. No sabe cuáles países han cambiado de presidente ni que el papa Francisco murió en abril de 2025. Cuando le preguntamos por algo reciente, utiliza el motor de Bing para hacer una búsqueda en la web. Revisa páginas que sean fiables (o lo parezcan) y devuelve un resumen. La calidad de su respuesta depende de lo que encuentre. “Si el contenido es escaso, contradictorio o poco claro, su respuesta también lo será”, advierte el sitio Computer Hoy. “Actualizar estos modelos no es tan fácil como instalar una app nueva, sino que es un proceso complejo, costoso y lento”. 

Matemáticas. La naturaleza de ChatGPT es lingüística y no sabe hacer cálculos matemáticos. Delega esa tarea en la herramienta Python, su calculadora interna. Cuando preguntamos cuál es la raíz cuadrada de 8,568 el sistema identifica que se trata de un cálculo, lo resuelve con esa aplicación y muestra el resultado como si lo hubiera generado el propio chatbot (programa diseñado para simular conversaciones con seres humanos). En ocasiones la IA no considera necesario activar esa herramienta y prefiere hacer predicciones lingüísticas que pueden contener errores. Para forzarla a que la emplee, lo mejor es pedírselo: “Usá Python” o “Hacé el cálculo exacto”.

Sedienta. “La IA multiplica por cien, incluso por mil, la demanda energética de una consulta tradicional en internet”, afirma la revista Muy Interesante. Con cada petición, se evapora agua suficiente como para llenar una botella de medio litro. Esto se repite miles de millones de veces al día para el enfriamiento de los servidores de chatbots como Gemini, Grok y ChatGPT. Según National Geographic, generar un texto de 100 palabras en ChatGPT consume un promedio de 519 mililitros de agua. Cada respuesta de 100 palabras también implica un consumo promedio de 0.14 kilovatios-hora, suficiente para alimentar 14 bombillas LED durante una hora.

Popular. En marzo de 2025 ChatGPT se convirtió en la aplicación más descargada del mundo, superando a Tik Tok, Instagram y Facebook. Es la primera vez en doce años que una red social no ocupa el podio. De manera que no solo es el chatbot más popular (ningún otro está en el top 10 de descargas), sino que se encuentra al mismo nivel de las principales redes sociales del planeta y es la app que registra el más rápido crecimiento de la historia. Se ha convertido en el “genérico” de las IA generativas. Hasta agosto de 2025 sumaba 800 millones de usuarios activos semanales, duplicando los 400 que tenía en febrero de este año. Se estima que cada día se generan 2,500 millones de mensajes en ChatGPT. 

Números rojos. El 30 de noviembre de 2022 OpenAI lanzó ChatGPT al público como una prueba gratuita. Esto supuso un punto de inflexión no solo a nivel tecnológico, sino también en nuestra vida diaria, pues desde entonces convivimos con la IA. Actualmente la empresa está valorada en 500 mil millones de dólares, pero continúa haciendo esfuerzos para ser rentable y convertirse en una compañía con fines de lucro. Por ahora los inversores mantienen la fe “pese a que la compañía pierde miles de millones cada año y prevé acumular 44 mil millones de dólares en pérdidas hasta 2029, primer año en el que espera beneficios”, dice El Economista. La empresa proyecta alcanzar 100 mil millones de dólares en ventas para 2028 y 200 mil millones para 2030. 

Precaución. En julio de 2023 OpenAI creó una rama de trabajo llamada “superalineación”. Se trata de un equipo destinado a garantizar que la superinteligencia no se rebele en contra de la humanidad. La empresa destina el 20 por ciento de sus recursos a esa tarea. En mayo de ese año un grupo de expertos advirtió que la IA podría llevar a la extinción de la humanidad, entre ellos estaban los máximos responsables de OpenAI y Google DeepMind. “Mitigar el riesgo de extinción a manos de la IA debería ser una prioridad mundial, junto con otros peligros a escala social, como las pandemias y la guerra nuclear”, dice el documento publicado en la página web del Centro para la Seguridad de la IA.

Terapia. Cada vez más personas utilizan el ChatGPT a manera de terapeuta, confiándole sus más profundos conflictos emocionales. La inmediatez de sus respuestas, la gratuidad del servicio, la ausencia de juicios y la aparente empatía del bot conversacional son los beneficios que alegan quienes hacen autoterapia. Aunque algunos psicólogos consideran que la IA podría ser un complemento útil, todos afirman que no reemplaza la terapia. La IA no tiene emociones reales ni puede profundizar en los contextos de cada persona; además, la confidencialidad no está garantizada. ChatGPT está entrenado para animar al usuario a ponerse en contacto con una línea de ayuda cuando detecta un mensaje que indica angustia mental o autolesión, pero no puede obligarlo a hacerlo ni internarlo mientras supera la crisis. 

Usos. La mayoría de los usuarios utilizan el ChatGPT para consultas puntuales o conversaciones personales, como si se tratara de un “mejor amigo” que a la vez es una poderosa enciclopedia. No obstante, el bot tiene muchas más funciones. Puede utilizarse en campos como programación (crea códigos para páginas web y programa videojuegos simples), diseño gráfico, generación de plantillas, traducción de idiomas, creación de agendas, corrección de textos, marketing, estrategias digitales, asesoría legal, automatización de procesos de servicio al cliente, etc. El reto será emplearla como una herramienta más y no como un sustituto de la calidez e imperfección humanas.

Lea también: Cerebros en pausa: ¿Qué le está haciendo ChatGPT a nuestro pensamiento crítico?

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COMENTARIOS

  1. Hace 8 meses

    Es sumamente util

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