Independencia de Centroamérica y la Integración Centroamericana

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Una de las consecuencias históricas más importantes de la Independencia de Centroamérica ha sido la Integración Centroamericana.

Cuando los representantes de Centroamérica decidieron el 15 de septiembre de 1821 independizar a la región del reino de España, los cinco territorios centroamericanos ya habían sido unidos por España en una entidad política llamada Provincias Unidas de Centroamérica.

En efecto, no mucho tiempo después de que comenzara la conquista y colonización de América, en el siglo 16, la corona de España unió para fines administrativos a los cinco territorios centroamericanos en la Capitanía General de Centroamérica.

Tenía su sede en Guatemala y formaba parte del Virreinato de Nueva España, como se llamaba a México, pero las provincias centroamericanas eran gobernadas de manera independiente del Virreinato, por un capitán general que cuando se proclamó la independencia era el militar y político español Gabino Gaínza.

Después de la Independencia, al constituirse la República Federal de Centroamérica se mantuvo la unidad centroamericana. Y el compromiso de unión se conservó aun después de que los cinco países se separaron para formar Estados independientes.

La solidaridad centroamericana se manifestó de manera determinante durante la Guerra Nacional de 1856-1857, cuando los ejércitos de los demás países de la región acudieron en auxilio de Nicaragua que había sido sometida por los filibusteros de William Walker.

Después los líderes políticos se enfrascaron en sus luchas particulares por el poder y el propósito de la unión centroamericana quedó relegado. Pero no fue olvidado y renació mucho tiempo después, en 1951, cuando fue creada la Organización de Estados Centroamericanos (Odeca), que sentó las bases para que en 1960 se estableciera el Mercado Común Centroamericano.

No ha sido fácil unir a los países centroamericanos, porque, así como tienen intereses económicos comunes y necesidad de desarrollo, también hay en ellos arraigadas diferencias históricas y culturales. A lo que se debe sumar la falta de visión y las ambiciones desmedidas de sus líderes.

De manera que fue hasta que terminó el período de la violencia política generalizada en Centroamérica, de los años sesenta y setenta del siglo pasado, que casi por la fuerza los líderes de la región entendieron la necesidad de impulsar la unidad y la cooperación centroamericana.

En 1991 los presidentes de la región adoptaron el Protocolo de Tegucigalpa, un instrumento de derecho comunitario que originó al Sistema de Integración Centroamericana (SICA), “como un nuevo marco institucional para la cooperación en aspectos económicos, políticos, sociales y ambientales… para consolidar a Centroamérica como una región de paz, libertad, democracia y desarrollo”.

Pero en la actualidad el SICA se encuentra en crisis, porque la unión centroamericana se funda en el compromiso de la libertad, la democracia y los derechos humanos, pero en Nicaragua hay una dictadura que no los reconoce de hecho ni los respeta.

Es por eso que el SICA no ha podido nombrar al titular de su Secretaría General, que está vacante desde noviembre de 2023 cuando renunció el abogado nicaragüense Werner Vargas.  De acuerdo con el principio de rotación, le corresponde a Nicaragua ocupar ese estratégico cargo en el período de 2022 a 2026, pero no lo han podido nombrar por los desacuerdos políticos causados sobre todo por la falta de libertad, democracia y Estado de derecho en Nicaragua.

Desde la creación del SICA la Integración Centroamericana ha conseguido logros significativos. Pero la crisis causada por la falta de elección del secretario amenaza con malograr las bases de la Unión.

Como ha escrito en La Prensa Gráfica, de El Salvador, el experto salvadoreño en derecho comunitario regional, César Salazar: “Gracias a la construcción del Sistema de la Integración Centroamericana se ha logrado mantener la paz en la región, la solución de conflictos en forma pacífica, la construcción de instituciones democráticas y aproximadamente 35 políticas comunes entre los Estados centroamericanos”.

Sin embargo, la existencia en Nicaragua de una dictadura como la de Ortega Murillo pone en peligro la paz, la democracia, el derecho común y la justicia regional. Todo lo que tanto ha costado construir desde que fue declarada la Independencia de Centroamérica en septiembre de 1821.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí