Jaden García nunca imaginó que una de sus composiciones llegaría tan lejos. Mucho menos que lo haría bajo el nombre de un ícono mundial de la música electrónica.
Sin firmar contrato y sin recibir crédito alguno, el joven productor nicaragüense de 22 años terminó creando parte de una canción, On off, que acabaría en el repertorio del álbum Hiroquest 3, de Steve Aoki, uno de los DJ más reconocidos y mediáticos del mundo.
Aoki, productor musical, empresario y fundador del sello Dim Mak Records, es una figura clave de la música electrónica global. Ha colaborado con artistas como BTS, Linkin Park, Louis Tomlinson y Daddy Yankee, y es famoso por sus shows enérgicos, su estilo Electronic Dance Music. Ver su nombre vinculado con una pista hecha por un productor no acreditado —como ocurrió en este caso— ha generado polémica.
Originario de Nicaragua, Jaden apenas comenzaba a abrirse camino como productor cuando aceptó una propuesta que parecía sencilla: un intermediario, también productor musical y contacto de un amigo, le ofreció 100 dólares por hacer una mezcla de DJ. Aunque el acuerdo fue verbal, le prometieron que si la pista se publicaba oficialmente, recibiría su crédito como autor.

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Él aceptó y entregó el trabajo en cuestión de horas. Lo que no sabía es que esa pista terminaría publicada como parte del trabajo de Aoki, sin su nombre.
“Yo me encontraba en una plataforma donde se contrata a músicos o ingenieros de sonido. A través de ahí, un cliente anónimo me contactó mediante un amigo. Ya había colaborado con él en otros proyectos menores, pero esta fue la primera canción que me pidió”, explica García.
Jaden asegura que desde entonces empezaron a trabajar en varias cosas juntos. “Hasta que en junio, una de las canciones que me pidió fue lanzada por Steve Aoki. Me habían prometido que si salía oficialmente, me darían crédito y regalías. Nada de eso sucedió”.
Cuando la escuchó publicada, reconoció inmediatamente su trabajo. La base musical —melodía, batería y bajo— fue creada por él desde cero, a partir de un archivo vocal (es decir, una pista con la voz o melodía principal) que le envió el intermediario.
Evidencias
García decidió exponer el caso públicamente en sus redes sociales, donde compartió evidencia que incluye el archivo original, fechado el 26 de enero de 2024. En lugar de obtener respuestas, recibió silencio. Incluso Takis, la persona que lo contrató —y quien presuntamente está asociado con Aoki— lo bloqueó.
Incluso en los créditos de la canción se lee como compositores, escritores y productores a Aoki y a Peter Takis.
Solo tras hacer pública su historia en redes sociales desde hace un mes, el caso comenzó a difundirse. Fue entonces cuando el equipo de Steve Aoki lo contactó. Sin embargo, no le ofrecieron una solución ni reconocieron responsabilidad.
“Llegué a hablar con el mánager de Steve. Le presenté mi caso y me mandó con el equipo legal de Aoki, que terminó representando a Takis. Básicamente me dijeron que no tenía derecho a nada de lo que pedía, incluyendo el crédito de mi canción”, cuenta.
El productor insiste en que nunca firmó ningún contrato ni cedió los derechos de su creación. Solo busca lo que se le prometió: reconocimiento por su trabajo. En uno de los mensajes privados que recibió tras su denuncia, Takis le escribió: “Así es la industria, te van a comer vivo”.
A pesar de no haber recibido una respuesta positiva inicial a sus peticiones, el productor emergente Jaden recibió el respaldo del abogado especializado en derechos de autor, Manuel Mirabel, quien se interesó en su caso y se puso en contacto para iniciar un proceso de negociación.
Desde entonces, Jaden ha mantenido conversaciones directas con el equipo del reconocido DJ Steve Aoki, y se encuentra en acuerdos con los representantes de Aoki, en busca de un desenlace justo tras semanas de polémica.
El fantasma detrás de los hits
Lo que le ocurrió a Jaden García no es un caso aislado, sino un reflejo de una práctica habitual pero polémica en la industria electrónica: el uso de ghost producers. Son productores que crean música para artistas conocidos, quienes luego la publican como propia. En muchos casos, esto se hace bajo contratos legales y pagos únicos que implican la renuncia a todo crédito.
Pero el caso de Jaden no fue así. No hubo contrato, ni cláusulas.