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Práctico. Fundada en 1908, la marca suiza Rolex no nació como símbolo de opulencia y poder, sino como una apuesta por la precisión, la hermeticidad y los mecanismos automáticos. El relojero y empresario alemán Hans Wilsdorf quiso crear un reloj de muñeca que resistiera el polvo y el agua en un tiempo en que los hombres todavía llevaban relojes de bolsillo y los relojeros creían que los pequeños y delicados mecanismos necesarios para los relojes de pulsera no soportarían los rigores del uso diario.
Rolex. Antes de decidirse por el nombre que décadas después se haría tan famosos entre criminales y políticos, Wilsdorf barajó varias opciones: Lusitania, Mauritania, The Eastern Watch, Unicorn, Roco, Elvira, Roll Watchco, Falcon, GenX, Lonex, Lorex, Rollexus, Halfax y Wintex. Ganó “Rolex” por ser una palabra corta (no más de cinco letras), memorable, fácil de pronunciar en cualquier idioma y estéticamente atractiva en la esfera de un reloj.
Fuerte. El primer Rolex sumergible fue el modelo Oyster. Debutó en 1926 y en 1927 atravesó el Canal de la Mancha en la muñeca de la nadadora inglesa Mercedes Gleitze. La travesía en aguas gélidas duró más de 10 horas, y una vez finalizada, el reloj seguía funcionando perfectamente. Ese fue el hito que abrió paso a la estrategia publicitaria que presentaba al reloj como apto para “hombres fuertes”. Rolex encontró una plataforma para exhibir su producto en actividades deportivas, la aviación, el automovilismo y las expediciones.
Lujo. Ningún Rolex es barato, pero sus precios varían muchísimo. Los modelos “básicos” suelen hallarse entre 6 mil y 10 mil dólares en boutiques oficiales. Los profesionales o “icónicos” van desde10 mil hasta 30 mil dólares en modelos de acero; aunque en oro, platino o con diamantes el precio sube al rango de 40 mil a 80 mil dólares. Las piezas de lujo o ediciones limitadas superan los 100 mil dólares; mientras que los Rolex vintage, con historia, pueden subastarse en varios millones de dólares.
Presidencial. Es el modelo más prestigioso de Rolex. El Day-Date, lanzado en 1956, tiene el título de “Presidente” o “Presidencial”. Esto se debe a que ha sido portado por numerosos presidentes estadounidenses, entre ellos Ronald Reagan, Richard Nixon, John F. Kennedy, Franklin D. Roosevelt, Bill Clinton y Lyndon B. Johnson, quien habría sido el primero en llevarlo a la oficina. En la actualidad también puede vérsele en la muñeca del magnate Donald Trump, quien tiene predilección por los relojes de oro.
Mafia. En el alto mundo criminal la marca Rolex es una de las más apreciadas. Dos de los mafiosos más famosos de la historia tenían debilidad por estos relojes: el colombiano Pablo Escobar y el estadounidense Al Capone. Escobar, gran coleccionista de hipopótamos, usaba un Day-Date de oro sólido incrustado de diamantes, valorado en 70 mil dólares. En el caso del neoyorkino Capone, presumía de clase y estilo minimalista, por lo que su Rolex era un Prince de oro, cuando la marca apenas empezaba a despegar.
Revolucionarios. El Rolex también fue portado por líderes revolucionarios socialistas. El caso más conocido es el de Fidel Castro, quien tenía por costumbre usar dos en un solo brazo. Le gustaban el modelo Day-Date y el Submariner, que en ese tiempo ya costaba al menos un mes de salario de un soldado cubano. Ernesto “Che” Guevara también usaba Rolex. Lo mismo Nicolae Ceausescu, el revolucionario rumano devenido en dictador y ejecutado en diciembre de 1989. Tampoco el venezolano Hugo Chávez Frías, un bolivariano de gustos finos, pudo resistirse al embrujo de los Rolex.

Laureano. En Nicaragua los Rolex también tienen un gran aficionado: Laureano Ortega Murillo, heredero de la dictadura “socialista y solidaria” de sus padres. Conocido sibarita y amante de la ópera, viste trajes finos a la medida. Cuando estudió en Costa Rica solía manejar un Porshe cuyo precio se encuentra entre 130 mil y 250 mil dólares. También se le ha visto portando varios modelos de la lujosa marca de relojes suizos. Entre ellos el Day-Date President Platinum Ice Blue Roman 118206, “disponible únicamente en oro o platino” y cuyo precio en 2014 era de 43,200 dólares en los Estados Unidos.
Mercado negro. Además de ser usado en operaciones de lavado de dinero, el Rolex es el reloj más falsificado del mundo. Se estima que cada año entre 30 y 50 millones de relojes copiados entran al mercado, con los falsos Rolex a la cabeza. La producción anual genuina aproximada de la marca es de un millón al año, lo que significa que en el planeta hay muchos más Rolex falsos que Rolex auténticos. Algunas personas llegan a adquirir la imitación mientras sus circunstancias económicas mejoran y pueden permitirse el lujo genuino.
Psicología. La razón por la que criminales, políticos y políticos-criminales gustan tanto de los Rolex es mayormente psicológica. Más que un accesorio, es una declaración de poder y éxito, una “corona” en la muñeca. El reloj envía la idea del “control del tiempo” y, a diferencia de las mansiones y los aviones privados, es portátil, lo que permite exhibir el “estatus” por todas partes. Además, transmite la imagen de “hombre de negocios” con la que personajes envueltos en asuntos turbios intentan ganar legitimidad.