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Desde que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo estableció relaciones diplomáticas con China, en diciembre de 2021, pasaron tres años y siete meses y los hechos han demostrado el enorme costo de esta decisión, no sólo para Nicaragua sino para Centroamérica e incluso para Estados Unidos.
A finales de 2021 Ortega tenía claro que las relaciones con la comunidad internacional democrática estaban tan dañadas que no recuperaría el estatus quo anterior al 2018. Entonces, para sobrevivir, apostó por fortalecer las relaciones con China y Rusia, y paralelamente inició el rompimiento gradual con el mundo con el que había convivido desde que retomó el poder en 2007.
La denuncia, para abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA) en noviembre del 2021 y el establecimiento de relaciones con China un mes después, tras romper con Taiwán y enfocarse en eliminar su presencia en Centroamérica, fueron decisiones que marcaron el rumbo hacia un camino sin retorno, en busca de la sucesión dinástica totalitaria de la familia Ortega Murillo.

Obviamente estas decisiones tienen altos costos, comenzando por la ya mencionada separación del mundo democrático, la entrega sumisa a las principales dictaduras del mundo, y la consecuente pérdida del acceso a los recursos que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) le daban al país.
Por ello el régimen no ha tenido más opción que entregarse completamente a estas dictaduras, en un proceso que se ha convertido prácticamente en una segunda colonización y un retroceso institucional nunca visto en la historia independiente de Nicaragua.
Hipotecan a Nicaragua con chinos
Esto se observa en la interacción que ha tenido la dictadura con China en los últimos meses. Entre junio y julio, entre otras actividades, continuaron los múltiples viajes de funcionarios nicaragüenses a China y viceversa; una delegación china participó en la conmemoración del 19 de julio, donde sentaron a su delegado junto a los dictadores; inauguraron la nueva sede de la Embajada de China en Nicaragua; abrieron el segundo Instituto Confucio; y entregaron 920 viviendas construidas por los chinos.
Asimismo, en estos meses la dictadura siguió hipotecando el país con los chinos. Por la vía del financiamiento con dos nuevos préstamos por más de 210 millones de dólares, para un proyecto de conectividad digital y la modernización de Puerto Corinto; y por la vía de la entrega de concesiones mineras a empresas chinas.
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Ante la falta de acceso a recursos de la comunidad internacional, China se convirtió prácticamente en el principal prestamista de Nicaragua, por no decir el único. Además, empresas chinas se hacen cargo de la construcción de las obras y los chinos toman control de infraestructura sensible como el Puerto de Corinto. Esto profundiza el control totalitario del Estado, ya que estos procesos carecen de transparencia y de participación privada.
El manejo por parte de los chinos del Puerto de Corinto, del aeropuerto internacional de Punta Huete y del proyecto de conectividad digital, constituyen a su vez amenazas para la seguridad de Estados Unidos.
En el caso de la entrega de los recursos naturales, hay una aprobación exprés de una gran cantidad de concesiones mineras a diferentes empresas chinas, que en sus contratos incluyen a personajes turbios vinculados a la familia Ortega Murillo. Esto promueve la corrupción y aleja la inversión extranjera de Nicaragua.
Consolidan confianza política con chinos
También a inicios de junio, empresas chinas comenzaron a construir en Nicaragua la tercera planta fotovoltaica que prometieron.
En el ámbito político, como expresó el embajador de China en Managua, Chen Xi, durante la inauguración de la nueva sede diplomática: “La confianza política se ha consolidado cada día más”. Ejemplo de esto es la decisión de Nicaragua de unirse al Organismo Internacional de Mediación chino, que busca atraer a dictaduras para separarse de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Las declaraciones del dictador Ortega en el acto de aniversario de la Fuerza Aérea, afirmando que China apoyará militarmente a Nicaragua, es otro ejemplo de lo que esta nueva colonización está produciendo.
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No es casualidad que según el China Index 2024, que mide el nivel de penetración de ese país en el mundo entre 2022 y 2024, Nicaragua junto a Chile son los países más influenciados por el gigante asiático en el periodo mencionado; incluso, pese a que ese índice todavía no incorpora lo ocurrido en 2025, que ha acelerado aún más la entrega de Nicaragua a los chinos.
Desde la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) instamos a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, a volver sus ojos hacia Nicaragua y tomar nota de la amenaza que significa la entrega de los Ortega Murillo a estas dictaduras a cambio de apoyo para atornillarse permanentemente en el poder.
*Este artículo se publicó originalmente en: www.cdnicaraguense.org
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