Ortega Murillo

Gustavo Porras, Rosario Murillo y Daniel Ortega. Foto: Presidencia.

Una generación de nicaragüenses nació y ha pasado su vida entera bajo el régimen de Ortega

Este 2025, una generación completa que nació cuando el dictador Daniel Ortega retornó al poder cumple 18 años

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«Susana», a quien llamaremos así para preservar su identidad, cumplió sus 18 años en marzo de 2025 y todos los días se levanta temprano para ir a clases a la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro. En 2023 se bachilleró y, pese a que sus expectativas eran estudiar en la Universidad Centroamericana (UCA), en el año en que logró entrar esta universidad ya no existía, puesto que el régimen la confiscó en agosto de 2023.

Pero más allá de la frustración por no poder estudiar en una mejor universidad, Susana está consciente que en Nicaragua no se puede expresar libremente, algo que se suma al hecho de que, cuando nació, el dictador nicaragüense, Daniel Ortega Saavedra, ya tenía tres meses en el poder.

«Luisa», a quien también llamaremos así para proteger su identidad, recién cumplió los 19 años y, aunque estudia, sabe que no hay muchas expectativas en el país, por lo que cree que deberá trabajar en un oficio mal remunerado y alejado completamente a la carrera que estudia.

«Es que la verdad no hay ninguna expectativa. Sí me hubiera gustado conocer otras formas de gobierno para conocer un poco más de la historia de mi país. Pero no es posible. Todavía hasta hace un tiempo cuando estaban mis abuelitos me contaban un poco sobre cómo era antes», señaló.

El Código de la Familia establece que la capacidad jurídica plena se adquiere a los 18 años, pero hay restricciones en el ejercicio de esa capacidad hasta los 21 años. Aunque se consideran mayores de edad a nivel jurídico general, los jóvenes entre 18 y 21 años pueden tener limitaciones en el ejercicio de algunos derechos y responsabilidades, especialmente relacionados con la administración de sus bienes y la toma de ciertas decisiones importantes. No obstante, en Nicaragua desde los 16 años es permitido votar, por lo que en los próximos comicios, asistirá a las urnas una generación completa que no conoció otro sistema de gobierno más que el del régimen Ortega Murillo.

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Una generación entera no conoce la democracia

Para el sociólogo Juan Carlos Gutiérrez, el hecho de que una generación entera, que hoy llega a la mayoría de edad, no conozca otro sistema más que el de los Ortega Murillo, refleja la poca capacidad que ha tenido el país para consolidar la democracia y que no existieron generaciones formadas en defenderla.

«Ahora vivimos en un gobierno que ha visto nacer toda una generación. Esto no le da control al régimen hacia adelante, o de lo contrario no estaría eliminando voces críticas», señaló.

Juan Carlos Gutiérrez Soto, sociólogo y politólogo. Foto: Cortesía.

Absoluto control no garantiza perpetuidad a la dictadura

Para Gutiérrez, el férreo cerco informativo y las purgas internas no bastan para asegurar que el régimen Ortega Murillo sobreviva indefinidamente. Señaló que, en realidad, existe una profunda inconformidad en los sectores juveniles, quienes perciben un “beneficio indirecto o ficticio” de las políticas populistas, pero cuyas expectativas reales quedan insatisfechas.

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«Quienes criticaban a Somoza eran jóvenes que vivieron hitos democráticos; los que botaron a Somoza nacieron bajo somocismo (…) y sólo conocían ese modelo. Se rompió ese esquema porque esa población mayoritaria tal vez percibe un beneficio indirecto o ficticio del populismo, pero no se satisfacen todas sus expectativas y necesidades», refirió.

Actividad partidaria en la Universidad Casimiro Sotelo este 18 de abril. Foto: Tomada de redes sociales.

La brecha en la formación cívica

El sociólogo advierte que gran parte de la juventud nicaragüense carece de referentes en prácticas democráticas, lo cual agudiza su vulnerabilidad ante discursos autoritarios. Aunque han crecido con acceso a redes sociales y fuentes de información externas, Gutiérrez subraya que esto no equivale a un verdadero ejercicio ciudadano.

«El gran reto de esta generación es el deterioro de la formación y del sentido crítico. Debemos crear un modelo de gobierno donde el pensamiento, la información de calidad y la reflexión crítica sean naturales, y cuestionar forme parte del ejercicio ciudadano», refirió.

Estudiantes de las universidades públicas de Nicaragua. Foto: Presidencia.

Hacia un relevo generacional horizontal

Para revertir el “tapón” que impide la renovación de liderazgos, impuesto por el sandinismo, Gutiérrez propone incentivar espacios de deliberación colectiva y educación cívica desde los niveles básicos. Según el sociólogo, sólo así se podrá forjar una nueva generación de ciudadanos capaces de asumir responsabilidades públicas con criterios de inclusión y respeto a la diversidad.

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«Fomentar reflexión y decisión colectivas es esencial. Los primeros años serán complicados porque habrá que desarticular un sistema que depende de una sola voluntad, crear normas, instituciones y leyes que promuevan liderazgos desplazados y un pensamiento crítico en la gestión pública», refirió.

Política Daniel Ortega juventud Rosario Murillo archivo

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