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Hasta 1950, los hijos del dictador Anastasio Somoza García, Luis y Anastasio, eran jóvenes que no figuraban en el escenario político del país, igual como ocurría hasta hace pocos años con los hijos de los actuales dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Sin embargo, en ese año, mientras pactaba con el caudillo conservador Emiliano Chamorro para repartirse el poder en Nicaragua, Somoza García le pidió a Chamorro un favor, que le permitiera eliminar de la Constitución Política la prohibición de que no debían ser diputados los parientes del presidente de la República dentro del cuarto grado de consanguinidad, una disposición constitucional que estaba vigente desde casi un siglo atrás, en la Carta Magna de 1858.
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Como Chamorro se negó inicialmente, Somoza García le insistió mucho en esa petición porque quería que su hijo mayor, Luis, fuera diputado, recordó Chamorro en sus memorias.
Le dijo “que su hijo Tachito estaba estudiando para militar y que su hijo Luis no había propiamente terminado ninguna carrera, por lo cual él deseaba meterlo en la política enviándolo al Congreso”, escribió Chamorro.

Seis años después, en septiembre de 1956, Somoza García fue baleado en la Casa del Obrero de León, por el poeta Rigoberto López Pérez, y murió días después en un hospital de Panamá.
No obstante, su hijo Luis era diputado y había cabildeado en el Congreso para que lo nombraran presidente en lugar de su padre y terminar su periodo.
Después, al escribir sus memorias, Chamorro reflexionó: “Muchas veces he llegado a pensar que si yo me hubiera mantenido en la firmeza de mi negativa para no cambiar esa disposición constitucional, la cual era parte de nuestro sistema de Gobierno por más de un siglo, a la muerte del general Somoza no hubiera sido posible que lo sucediera su hijo Luis y otro curso hubiera tomado el desarrollo de la historia de Nicaragua”.
El arrepentimiento de Chamorro llegó demasiado tarde, porque después de terminar el periodo de su padre, Luis Somoza Debayle se adjudicó un periodo más, el suyo, decía, y luego fue su hermano Anastasio el que subió el poder y se reeligió dos veces más hasta que una insurrección popular lo echó del poder en 1979, terminando así la dictadura familiar de los Somoza que había iniciado en 1937.
De no ser por el derrocamiento por la vía armada de este segundo Somoza Debayle, la dinastía Somoza hubiese permanecido más años en el poder en Nicaragua, porque Anastasio Somoza Portocarrero, apodado el Chigüín, en 1979 era uno de los jefes de la Guardia Nacional y su padre tenía proyectado que lo sucediera en la Presidencia.
Un régimen sultanista
El somocismo estaba clasificado como un régimen “sultanista”, según la clasificación de Linz y Stepan, que se enfoca en identificar los diferentes tipos de regímenes no democráticos, sostiene el politólogo Ariel Sribman, en su libro La sucesión del poder.
Uno de los rasgos clave de este tipo de regímenes es una fuerte tendencia hacia el poder familiar y la sucesión dinástica, añade Sribman.
Es por ello que, en 1955, y cuando su hijo Luis ya era diputado, Somoza García también derogó de la Constitución un inciso del artículo 139, el que prohibía que un pariente del presidente podía ser presidente para un periodo en el que se interrumpiera el régimen constitucional, que fue el caso por la muerte del dictador un año después, y el siguiente.
En lugar de ese inciso, Somoza García plasmó en el artículo constitucional 175 que, si faltaba el presidente, el Congreso iba a nombrar al reemplazo o asumiría la Presidencia el presidente del Congreso.
El ascenso de Luis
Cuando Somoza murió, su hijo Luis estaba listo para ocupar su lugar porque incluso era presidente del Congreso, pero aún así hubo complicaciones.
Somoza García demoró casi 10 días hospitalizado y, en su libro La saga de los Somoza, Agustín Torres Lazo explica que las únicas personas que acompañaron a Somoza García en Panamá fueron su esposa Salvadora Debayle, su hija Lillian, su yerno Guillermo Sevilla Sacasa, José María Castillo Quant y el mayor Luis Ocón.
Los Somoza tenían miedo de que el estado de salud de Somoza García creara inestabilidad en Nicaragua, con la oposición y la población en general resintiendo los desmanes de la dictadura, además de que se pudiera producir una rebelión dentro del seno de la Guardia Nacional, a como había ocurrido dos años antes, en abril de 1954.
El temor era si los hermanos Luis y Anastasio pudieran colocarse a la altura de su padre, una vez que este último falleciera.
En las noticias que enviaban a Nicaragua, se decía que Somoza García iba mejorando, pero era falso. Mientras, Luis Somoza negociaba en el Congreso para asegurarse la sucesión presidencial en caso de que su padre falleciera.

De acuerdo con Torres Lazo, llegó un momento en que Luis se vio obligado a revelar la verdad sobre el estado de salud de su padre, pero antes llamó a su cuñado Sevilla Sacasa “para que obtenga un certificado de los médicos sobre la irreversibilidad del proceso degenerativo del general” y así lograr que el Congreso lo nombrara presidente para terminar el período presidencial de su padre, a quien solo le faltaba un año en la Presidencia.
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Con alguna dificultad, Sevilla Sacasa consiguió el documento y necesitó actuar rápido, pero “no (había) vuelos regulares a Managua hasta dentro de dos días”. Consiguió un avión de la base de los Estados Unidos en Albrook Field y en ese envió a José María Castillo Quant para que llevara el documento de la incapacidad a Managua.
Al llegar a Managua, Chema Castillo se fue directo del Aeropuerto Internacional Las Mercedes al Palacio Presidencial para entregar el documento a Luis Somoza. Pasó por su casa, en residencial Los Robles, y le dijo a su esposa, la chilena Ana María Bellido: “He venido a traer el documento que va a permitir que Luis Somoza sea presidente”, narra Torres Lazo en La saga de los Somoza.
Una hora más tarde, Chema Castillo estaba de regreso en Panamá. Y Luis ya había convencido al Congreso de que lo eligieran presidente provisional hasta terminar el mandato de su padre.
Somoza García murió el 29 de septiembre de 1956, pero su hijo Luis ya era presidente para entonces.
El nuevo jefe de la Guardia
El ascenso de Luis Somoza Debayle a la Presidencia llegó acompañado por la transformación de su hermano Anastasio, entonces jefe interino de la Guardia, en jefe permanente de la misma, explica Ariel Sribman.
Esa jefatura en poder de Anastasio Somoza Debayle era muy importante porque la Guardia era el principal soporte para que la familia Somoza se mantuviera en el poder.
El proceso no estuvo exento de fricciones entre los dos hermanos, porque Anastasio quería la Presidencia, pero Luis fue más hábil y rápido en obtener el apoyo del Partido Liberal Nacionalista (PLN) para llegar a esa primera magistratura del país.
Por otra parte, Anastasio Somoza Debayle enfrentaba otras complicaciones con los altos mandos de la Guardia Nacional que consideraban que él no tenía la experiencia ni los méritos suficientes para subir hasta la jefatura de la Guardia, pasando encima de ellos, aunque esa había sido la decisión de su padre.

En 1946, Anastasio Somoza Debayle se graduó de la Academia Militar West Point, una de las más prestigiosas del mundo, y ese era su principal mérito.
Por ejemplo, en 1953, uno de los guardias más fieles a Somoza García, Carlos Eddy Monterrey, uno de los que había asesinado a Sandino en 1934 y después apoyó a Somoza García para dar el golpe de Estado a Leonardo Argüello en 1947, se rebeló inconforme porque un joven sin experiencia, Anastasio Somoza Debayle, era su jefe en la Guardia. Y así como Monterrey, hubo muchos altos oficiales que estaban inconformes.
Monterrey fue luego arrestado y dado de baja de la Guardia.
Sin embargo, poco a poco los dos hermanos se afianzaron como herederos del poder, Luis en la Presidencia y Anastasio al frente de la Guardia Nacional.
Tachito en el poder
Luis Somoza Debayle finalizó su periodo presidencial en 1962, el suyo, no el de su padre, y cumplió la promesa de no presentarse en las elecciones siguientes y falleció cinco años después, en 1967.
Un allegado de los Somoza, René Schick, gobernó entre 1963 y 1966, pues su muerte le impidió completar el periodo hasta 1967. Fue reemplazado por otro fiel a los Somoza, Lorenzo Guerrero.
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Sin embargo, en las elecciones de ese año 1967 subió al poder Anastasio Somoza Debayle, con un triunfo del 70 por ciento de votos, algo de lo cual la oposición desconfió completamente.

Anastasio Somoza Debayle, Tachito, aunque seguía controlando a la Guardia Nacional, puso al frente de la misma a su hermano sólo por parte de padre, José Somoza.
El periodo se le terminó en 1972, pero, el terremoto de diciembre ese año le sirvió para hacerse con el poder nuevamente y, en 1974, se reeligió para un periodo que terminaría en 1980, pero la Revolución Sandinista le impidió finalizarlo.
Al final de la dictadura, Anastasio Somoza Debayle había puesto a su hijo, Anastasio Somoza Portocarrero, al frente de un cuerpo élite de la Guardia, conocido como la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), preparándolo así para ser un candidato a sucederle cuando él ya no estuviera.
Todo quedó truncado en julio de 1979, con el derrocamiento y el ascenso al poder de los sandinistas.
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