La purga del comandante sandinista Bayardo Arce

En la oposición política y mediática a la dictadura hubo diversas lecturas de la noticia acerca de que el excomandante de la Revolución Sandinista, Bayardo Arce, habría sido privado de su libertad y retenido con casa por cárcel.

Como en Nicaragua no hay libertad de información y todo lo que ocurre en relación con la dictadura es secreto de Estado, había mucha especulación pública sobre este caso. Hasta que al final de la tarde de este miércoles 30 de julio la Procuraduría sandinista informó sobre la situación de Arce, de manera ambigua y escasamente clara.

Sin reconocer que el excomandante sandinista está preso, la Procuraduría de la dictadura lo acusa de haber “incumplido con sus Obligaciones ante el Estado y el Pueblo de Nicaragua en relación a Bienes, Propiedades, Sociedades y/o cualquier otra situación que lesione los Patrimonios del Estado”. Dicho esto con claridad, lo acusa por corrupción.

Bayardo Arce, tanto en la dictadura sandinista de los años ochenta como en la de ahora, fue uno de los personajes más poderosos, influyentes y acaudalados de Nicaragua. Se conoce que manejó durante largo tiempo el cuantioso patrimonio del Frente Sandinista, sin que al parecer rindiera cuentas a nadie aprovechando su alta posición en el aparato del partido y gubernamental. Eso le habría permitido, además, participar de manera privilegiada en diversos negocios altamente lucrativos que lo convirtieron en una de las personas económicamente más poderosas de Nicaragua.

De manera que ya antes del comunicado de la Procuraduría sandinista, una de las lecturas principales del caso que se hicieron cuando se conoció que Arce había sido detenido junto con algunos de sus más cercanos asistentes financieros, fue que sería acusado por corrupción. Como en efecto está ocurriendo.

Sin embargo, aunque sea acusado por corrupción, el caso de Bayardo Arce no se puede desvincular de la purga política que evidentemente está ocurriendo en las altas esferas de la dictadura sandinista, en preparación de la inminente sucesión de Daniel Ortega en la cabecera del poder. Es obvio que se quiere asegurar una transición en el liderazgo de la dictadura libre de potenciales estorbos, como podrían ser personas con historiales destacados en el sandinismo que tuvieran aspiración —y posibilidad— de sustituir a Daniel Ortega.

Como lo hemos dicho en otras ocasiones, el teórico comunista y dirigente estatal soviético Vladímir Ilich Uliánov (alias Lenin), aseguró que el partido comunista (o su equivalente revolucionario) es como los seres humanos que se contaminan con las impurezas del medio ambiente y pueden llenarse de parásitos y otros elementos corruptos. Y que por lo tanto hay que purgarlo de vez en cuando para mantenerlo sano y vigoroso.

Ese es el origen, sentido y propósito de las siniestras y famosas purgas políticas e ideológicas que se han practicado en todos los Estados totalitarios. Pero que según lo demuestra la realidad histórica, no garantizaron la eternización del régimen totalitario, como creía Lenin y lo han pretendido sus seguidores que pudieron tomar el poder.

En realidad, a la larga las purgas siempre han conducido a desmoralizar y socavar el régimen totalitario, por el inmenso temor que la represión interna infunde en las filas del partido gobernante. Lo que a fin de cuentas lleva a su desmoronamiento o derrota política, que puede tardar en producirse, pero no por eso deja de ser inevitable.

COMENTARIOS

  1. Hace 11 meses

    Pienso que Arce aparece en los records computarizados de Baltodano. El hombre ha sido corrupto toda su vida para alcanzar el capital que posee. Si esta fuera la razon, la procuraduria lo hubiera echado preso hace años.

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