Triunfar en el exilio

LA PRENSA ha destacado el caso del joven nicaragüense Elthon Rivera como ejemplo de resiliencia y tenacidad en el esfuerzo de convertir los sueños personales en realidad, a pesar de las vicisitudes por las que ha debido pasar como exiliado político.

“Después de haber sido expulsado por la dictadura de Daniel Ortega, Elthon Rivera no sólo reconstruyó su vida en el exilio sino que acaba de graduarse como médico, en Rumania, cumpliendo el sueño que en Nicaragua le fue negado”, dice la publicación de LA PRENSA sobre el ejemplar joven compatriota.

Rivera era estudiante de Medicina en Nicaragua cuando el estallido social y político de abril de 2018. Por sus conocimientos sanitarios y su identificación con la causa de la libertad y la democracia se dedicó a atender a personas heridas durante la represión criminal de la dictadura.

Como consecuencia, Rivera fue expulsado de la universidad en la que cursaba sus estudios de Medicina y tuvo que irse al exilio como otros miles de nicaragüenses. Y ahora, venciendo todas las dificultades propias del exilio ha podido culminar sus estudios de Medicina en la lejana Rumania, en Europa Oriental.

“Hoy he recuperado mi carrera y mi sueño, y estoy seguro de que recuperaré también mi país”, expresó el nuevo médico nicaragüense en el exilio. Y en otro mensaje agregó: “Hoy he levantado mi título de médico y la bandera de Nicaragua, dos cosas que la dictadura sandinista me arrebató”.

El caso de Elthon Rivera no es el único. Otros estudiantes nicaragüenses que participaron en las épicas jornadas de lucha en 2018 también han concluido o están concluyendo exitosamente sus estudios superiores en el exilio. A pesar de, tenemos que repetirlo, todas las dificultades que impone la dura adversidad del exilio.

El exilio, según la definición básica del diccionario de la lengua española, es la “separación de una persona de la tierra en que vive”. Y explica que el exilio equivale al destierro y el desarraigo.

Por su parte la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los refugiados desarrolla el concepto de exilio y explica que “es la separación de una persona de la tierra donde vive. En este sentido, todos los refugiados y desplazados viven en el exilio hasta regresar a sus hogares”.

Informa Acnur que más de 23 millones de latinoamericanos “se encuentran en condición de refugio, desplazamiento o apatridia por razones políticas e ideológicas”. Centenares de miles de esos millones de personas son nicaragüenses.

Para quienes aman a su país natal (y por definición, todos los que luchan por la libertad y la democracia lo aman entrañablemente), vivir en el exilio o el destierro es un castigo muy duro y una pena muy fuerte. Como tan expresivamente lo escribiera el eminente poeta, escritor y periodista estadounidense John dos Pasos (1896-1970), “se puede arrancar al hombre de su país, pero no se puede arrancar el país del corazón del hombre».

Tenía mucha razón. Si el exilio es muy triste, mucho más es no poder regresar al país natal, aunque se desee fervientemente, como a través del tiempo le ha pasado a muchas personas alrededor del mundo.

Por eso es que la lucha por la libertad y construir la nueva democracia, es también para que todas las personas nicaragüenses exiliadas o desterradas puedan regresar a Nicaragua. Incluso aquellos que por el mucho tiempo que viven en el exilio se arraigan en los países que generosa y solidariamente mente los acogieron.

Editorial
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