Honor es una palabra polisémica, o sea que tiene diversos significados. Y el principal de ellos es: “Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea”.
De conformidad con esa definición, reconocemos el inmenso honor de los estudiantes nicaragüenses que el 19 de abril de 2018 encendieron el fuego de la rebelión democrática nacional, y se pusieron a la cabeza. Muchos pagaron con sus vidas y otros con cárcel, torturas, destierro y exilio, la honrosa participación que tuvieron en aquellas épicas y memorables jornadas de lucha contra la dictadura sandinista de Ortega y Murillo; por la libertad y la democracia.
Eso hay que tenerlo presente siempre, pero sobre todo en una fecha tan especial como el 23 de julio, Día Nacional del Estudiante Nicaragüense.
Esta celebración fue instituida en 1984 para conmemorar la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959, cuando efectivos de la Guardia Nacional somocista dispararon sus fusiles contra una manifestación estudiantil pacífica, en la Ciudad Universitaria de León, matando a cuatro estudiantes y causando heridas de bala a muchos más. Aquel hecho trágico quedó grabado para siempre en la memoria histórica de Nicaragua.
59 años después quedó también registrado en la historia el comienzo del primer diálogo nacional que fue convocado por la Iglesia católica —a petición del régimen— para buscar una salida a la violenta crisis sociopolítica nacional que tenía paralizado al país.
Fue a media mañana del 16 de mayo de 2018, en el Seminario de Fátima, cuando el líder estudiantil universitario Lesther Alemán tomó la palabra y le espetó en su cara al dictador sandinista, Daniel Ortega: “Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida del poder”. Y agregó el intrépido estudiante: «¿Pueden dormir tranquilos? Nosotros no. Nosotros hemos puesto los muertos, hemos puesto a los desaparecidos, a los que están secuestrados».
A continuación, una muchacha, también dirigente estudiantil universitaria, leyó los nombres de los 55 estudiantes que hasta ese momento habían sido asesinados por las fuerzas policiales y paramilitares de la dictadura sandinista.
En honor y memoria de esos estudiantes, de los del 23 de julio de 1959 y de los que en 2018 murieron heroicamente luchando por la libertad y la democracia, y en reconocimiento a todos los que fueron encarcelados, torturados, exiliados y desterrados, celebramos el Día Nacional del Estudiante Nicaragüense.
Dentro del país los estudiantes rebeldes están silenciados. Pero en el exilio siguen luchando contra la dictadura sandinista de Ortega y Murillo, junto a todos los demás nicaragüenses que han asumido el compromiso de no descansar hasta que la patria sea libre y democrática, hasta que Nicaragua vuelva a ser República.
Según las informaciones, en el exilio funcionan unas seis organizaciones estudiantiles: Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), Alianza de Jóvenes y Estudiantes Nicaragüenses (AJEN), Movimiento Universitario 19 de Abril (MU19A), Movimiento de Estudiantes 19 Abril (ME19A), Unidad Juvenil y Estudiantil, y Movimiento UNA.
A todos sus miembros, mujeres y varones, que mantienen viva la llama de la libertad que fue encendida por ellos mismos en abril de 2018, les enviamos en su Día Nacional un saludo agradecido, afectuoso y solidario.