Dictadura y memoria histórica

Como parte de la celebración del 46º aniversario de la Revolución Sandinista, este 19 de julio de 2025, la dictadura ha realizado diversas actividades propagandísticas para avivar el entusiasmo de sus devotos. Entre las cuales destacan las relacionadas con la memoria histórica del sandinismo, o sea la narrativa oficialista que presenta una visión distorsionada de los acontecimientos históricos, desde los años previos a 1979 hasta ahora.

Entre esas actividades oficialistas ha figurado la inauguración del Instituto de Historia Héroes y Heroínas de la Revolución, donde antes funcionaba el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (Ihnca) de la Universidad Centroamericana (UCA), que fue confiscada por la dictadura a la Asociación Compañía de Jesús, de los Jesuitas de Nicaragua.

El objetivo fundamental de este instituto es fortalecer la memoria histórica del sandinismo con algunos relatos reales y otros inventados sobre sus héroes y mártires, acerca de sus acciones políticas y armadas por la supuesta liberación nacional y social de los nicaragüenses. Relatos que en realidad son para justificar a la dictadura y su permanencia por medio de la fuerza represiva, social, policial y militar.

La memoria histórica es básicamente un modo parcializado de apreciar y narrar los hechos históricos, para ajustarlos a los intereses de personas y grupos políticos que detentan el poder de manera no democrática.

La memoria histórica es influida por las emociones y determinada por los intereses de personas y ciertos grupos políticos que los interpretan y narran sesgadamente.

En la memoria histórica los acontecimientos y hechos no se recuerdan y narran como ocurrieron, sino de acuerdo con la perspectiva ideológica y los propósitos políticos de quienes la inspiran y construyen.

La historia es distinta. Por definición la historia es una ciencia que estudia el pasado de manera objetiva y sistemática, con criterio profesional, basada en hechos comparables y verificables, sustentada en fuentes documentales, evidencias y análisis crítico. Su objetivo es explicar verazmente los hechos y fenómenos ocurridos en el pasado, de manera objetiva e imparcial, con un riguroso enfoque científico.

El propósito de los historiadores no es reconstruir los hechos como alguien quisiera que hubiesen ocurrido, sino como en realidad ocurrieron, lo que confirman a partir de datos, testimonios y fuentes históricas confiables.

De allí que al estudiar la historia y escribirla o contarla, los historiadores mantienen distancia emocional con los eventos y los sucesos ocurridos.

No es lo mismo, pues, escribir la historia relatando los hechos tal y como ocurrieron, que construir una memoria histórica a base de criterios subjetivos, intereses creados, pasiones políticas y propósitos preconcebidos. Aunque tales propósitos sean bien intencionados, lo verdaderamente importante es contar las cosas tal y como fueron.

Decimos lo anterior porque no sólo las dictaduras construyen su memoria histórica. También construyen su memoria histórica las víctimas de la tiranía, la gente que ha sufrido y sufre las violaciones de los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad.

Los historiadores en su debido momento podrán estudiar de manera comparativa tanto la memoria histórica de la dictadura como la de las víctimas. Las compararán y harán las debidas investigaciones y verificaciones para elaborar la historia real y verdadera, aquella que cuente los hechos tal como en efecto ocurrieron y no como unos y otros quisieran que hubieran ocurrido.

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