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La política del régimen de Daniel Ortega de mantener por más de dos años congelados los precios de los combustibles ocasionó que esta semana Nicaragua se posicione como la economía en Centroamérica con los precios de los carburantes más caros de la región, según muestra un monitoreo del Ministerio de Energía y Minas de Guatemala.
Desde agosto del año pasado, el Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central, que es parte del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), dejó de divulgar los informes semanales de los precios en la región, donde se desglosaban los valores de estos con impuestos y sin impuestos.
Esos reportes reflejaban que Nicaragua, que es la economía más pequeña de la región, se mantenía detrás de Costa Rica o incluso a la par de esta en cuanto a los precios de los combustibles más altos del istmo. No está claro por qué el SICA descontinuó la divulgación de dichos informes.
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No obstante, el Ministerio de Energía y Minas de Guatemala sí divulga semana a semana en moneda de ese país los precios en toda Centroamérica, los que muestran que en la semana del 14 de julio los precios nicaragüenses son los más elevados superando a Costa Rica tanto en las gasolinas como en el diésel.
En Nicaragua, por ejemplo, un galón de gasolina súper se está comprando en promedio en 5.05 dólares, en Costa Rica se puede rellenar el tanque con 4.99 dólares por la misma unidad de compra.
Tal es la distorsión de precios que ha ocasionado la dictadura, que los precios locales inclusive superan a los de República Dominicana, que por años sobrepasaba a Costa Rica cuando se incorporaba en el monitoreo a los socios caribeños del SICA. En ese país, el galón de gasolina súper se compra en promedio a 4.81 dólares.
En el caso de la gasolina regular en el periodo actual a los nicaragüenses la dictadura les impuso un precio de 4.94 dólares por galón, mientras en Costa Rica, que es una de las economías más sólidas y prósperas de la región, se debe pagar 4.88 dólares.
El precio local está alejado de los 3.02 dólares que se paga en promedio en Estados Unidos, que es uno de los principales proveedores de combustibles para Nicaragua y que antes servía de referencia para los precios nacionales, que se ajustaban cada semana.
En Honduras, que es una economía bastante parecida a la de Nicaragua, el mercado ofrece la gasolina súper en 3.99 dólares y la regular en 3.65 dólares.
Sobre el diésel, que es el carburante de mayor consumo en el mercado nicaragüense, el precio local promedio se mantiene en 4.47 dólares por galón, por encima de los 3.94 dólares requeridos en Costa Rica.
A nivel de Centroamérica, Panamá se mantiene como la economía con los combustibles más accesibles: el galón de súper se vende en promedio en 3.55 dólares; la regular en 3.36 dólares, y el diésel en 3.18 dólares.

La propaganda de la dictadura
Esto contradice los anuncios semanales de la dictadura de Daniel Ortega, que cada viernes justifica la no variación de los precios de los carburantes en beneficio de los nicaragüenses. «Es preocupación constante de la Presidencia de la República el impacto que estos precios tienen en la Economía Familiar y de los sectores económicos del país, por tanto, nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en lo sucesivo, continuará en seguimiento permanente del comportamiento de los precios internacionales y resto de variables que conforman el precio de los combustibles, y se tomarán las acciones y medidas correspondientes, que permitan mitigar el impacto del incremento de estos precios», dice una parte del repetitivo mensaje semanal divulgado por la dictadura.
El pasado viernes una vez más Ortega instruyó al » Ministerio de Energía y Minas y al Instituto Nicaragüense de Energía, informar a las familias nicaragüenses que para la próxima semana que va del 13 al 19 de julio 2025, de acuerdo con los precios internacionales de los derivados del petróleo, los ajustes que se requieran no serán aplicados, manteniéndose los precios locales de los combustibles gasolinas y diésel sin variación, para beneficio de las familias nicaragüenses».
De hecho, el informe de Comercio Exterior correspondiente al primer trimestre de este año del Banco Central de Nicaragua (BCN) confirmó que sólo en ese periodo la factura petrolera en valor se redujo 20.1 por ciento, lo que significó un alivio de 83.7 millones de dólares que no fueron trasladados al bolsillo familiar, lo que afecta en cascada el resto de los precios de la cadena productiva y bienes de consumo.
En concreto, las importaciones de petróleo y derivados totalizaron 331.9 millones de dólares en el primer trimestre, frente a los 415.6 millones registrados en similar periodo del año pasado.
Crudo en menos de 100 dólares
Cuando la dictadura decidió fijar los combustibles en su precio actual, el petróleo a nivel internacional estaba en más de 100 dólares. Este empezó a reducirse, pero el régimen optó por no transferir ese alivio a los consumidores locales aduciendo el pago de una deuda al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), la cual ya se habría cancelado.
Los precios actuales están fijados con un petróleo casi 40 por ciento más caro que este año. Según la agencia de prensa AFP, este miércoles los precios del crudo cayeron, arrastrados por la perspectiva de una menor demanda debido a los aranceles impuestos por Estados Unidos y a pesar de una caída de las reservas de crudo mayor de lo previsto.
El precio del barril de crudo Brent del mar del Norte para entrega en septiembre bajó un 0.28 por ciento, hasta 68.52 dólares.
Su equivalente estadounidense, el barril de West Texas Intermediate, para entrega en agosto, bajó un 0.21 por ciento a 66.38 dólares. «Las perspectivas económicas siguen siendo algo inciertas, dadas las discusiones sobre los aranceles», resumió para la AFP John Kilduff, de Again Capital.
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