La exjueza Gertrudis Arias y la enemiga mortal de la democracia

La exjueza Gertrudis Arias falleció recientemente en Managua, y como lo ha recordado LA PRENSA al informar acerca de su deceso, ella, en 2002 fue declarada Personaje del Año por este Diario de los Nicaragüenses.

El gran mérito profesional de la exjueza Gertrudis Arias fue que ella, siendo jueza suplente en uno de los juzgados de Managua, inició un proceso penal contra el expresidente Arnoldo Alemán Lacayo por la acusación de un desfalco de 1.3 millones de dólares cuando este desempeñaba su alto cargo público. Esa solo una de varias acusaciones de corrupción que imputaron al expresidente Alemán.

La exjueza suplente Arias decidió iniciar el juicio contra Alemán cuando la jueza propietaria se ausentó por vacaciones, a fin de no tener que acusar al expresidente liberal que había hecho un pacto con Daniel Ortega.

“Me enteré por un medio escrito (LA PRENSA) que él (Alemán) saldría del país y no iba estar el día señalado para su declaración, así que hice las diligencias necesarias para asegurar que declarara y no faltara ninguna gestión que ayudara en el caso”, explicó en aquella ocasión Gertrudis Arias.

En enero de 2007 Ortega había recuperado el gobierno del Estado, gracias al pacto con Arnoldo Alemán que le facilitó el regreso al poder a cambio de protegerlo de las acusaciones por corrupción durante su mandato presidencial.

Como consecuencia del pacto también el poder judicial estaba controlado por el PLC y el FSLN, casi a partes iguales. De manera que fue una gran sorpresa que la jueza suplente Gertrudis Arias iniciara el proceso penal contra Arnoldo Alemán. Y por su honestidad y valentía ella mereció el reconocimiento de LA PRENSA que la nombró Personaje del Año 2002.

Lamentablemente la lucha contra la corrupción no prosperó debido al pacto de los caudillos Ortega y Alemán, que además y sobre todo puso fin al período de los gobiernos democráticos de Nicaragua que duró tan sólo 16 años.

Sin embargo, aquel gran esfuerzo que se debió en mucho a la voluntad del expresidente Enrique Bolaños, por lo menos dejó una gran experiencia y una valiosa enseñanza. Que ojalá fuera aprovechada por quienes asumirán la responsabilidad de recuperar la democracia y reconstruirla. 

Nos referimos a la lección de que la corrupción debe de ser tratada como una enemiga mortal de la democracia, tan poderosa y maligna como la dictadura, el autoritarismo y el populismo, sean estos de izquierda o derecha.

Sobre todo, la enseñanza de que la política tiene que ser asociada con la ética y el ejercicio del poder político con la moral personal de los gobernantes. Que el divorcio entre la moral y la política ha causado mucho daño a las sociedades a lo largo de la historia, y lo seguirá causando hasta que las personas que gobiernan entiendan que la cualidad más importante que deben tener, incluso por encima de la capacidad y la eficiencia, es la honestidad individual.

 No cabe ninguna duda de que será muy difícil ponerle fin a la dictadura de Ortega y Murillo. Como también lo será la tarea de reconstruir las instituciones democráticas y restablecer la confianza en la política, en los políticos y en la misma democracia.

Y mucho más difícil será lograr todo eso, si quienes van a asumir el poder después de que termine la dictadura no son personas honradas y honestas a carta cabal. Pero tendrán que lograrlo, pues de otra manera Nicaragua seguirá atrapada en el abismo perverso de la dictadura y la corrupción.

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