El portal de Internet elcastellano.org, que es dedicado a promover el buen uso del lenguaje, ha reproducido un artículo de Ana Palacio en el que asegura que el presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, cambia el sentido de las palabras para imponer su controversial agenda política.
Ana Palacio, quien fuera ministra de Relaciones Exteriores en el gobierno de España del presidente de centro derecha José María Aznar, asegura que “el presidente estadounidense Donald Trump trata de poner el lenguaje al servicio de sus objetivos personales…” Y agrega que “desde su regreso a la Casa Blanca ha dictado una andanada de órdenes ejecutivas para ‘rectificar’ el lenguaje de la gobernanza en Estados Unidos”.
Palacio precisa que “la lengua inglesa es una herramienta compartida, pero se inclina ante la voluntad política de Estados Unidos. Así, la guerra lingüística de Trump amenaza a toda la comunidad internacional, que debe preservar la integridad de los conceptos esenciales”.
Lo que dice la diplomática española explica por qué la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EE. UU.), Kristi Noem, afirmó en una comunicación oficial que “Nicaragua ahora es un país líder en crecimiento en turismo, ecoturismo, agricultura y energías renovables… Proyectos de décadas de duración han mejorado la administración y gestión de tierras, y otros proyectos de inversión han contribuido a la vivienda, la seguridad alimentaria y la restauración del sector salud…”
Es obvio que la alta funcionaria de Trump dijo esa gran mentira para justificar la cancelación del programa humanitario TPS que amparaba a miles de migrantes nicaragüenses y de otros países. Y sobre todo lo dijo para justificar su deportación, a sabiendas de que en Nicaragua impera una feroz y cruel dictadura y que hay una precaria situación económica.
Apenas en febrero pasado el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, denunció enérgicamente que en Nicaragua hay “una dictadura enemiga de la humanidad”. “El binomio de Ortega-Murillo” —señaló el responsable de la política exterior de EE.UU.— “castiga a todo quien amenaza su poder y obliga a muchos otros a huir de ese sistema portemor a represalias por manifestar su oposición”.
¿Entonces? Es obvio que quien dice la verdad sobre la situación de Nicaragua es Marco Rubio. Pero la secretaria de seguridad nacional Noem con sus palabras mentirosas falsifica de manera inescrupulosa la realidad nicaragüense.
Nos parece oportuno mencionar en este contexto que el papa León XIV ha exhortado a que se debe usar el lenguaje como herramienta de verdad, paz, tolerancia y entendimiento entre las personas. “La manera en que nos comunicamos es de fundamental importancia”, dijo el santo padre a los periodistas el 12 de mayo pasado, en su primera audiencia con la prensa. Y agregó en modo de interrogación: “¿Entendemos quienes escribimos o hablamos por cualquier medio o plataforma el compromiso y responsabilidad que asumimos cuando ejercemos el derecho a la libertad de expresión, prensa e información?”
Nosotros lo entendemos. Pero lamentablemente hay quienes no entienden o no quieren entender eso, y lo peor es que se trata de gente con mucho poder que falsifica la realidad para alcanzar sus objetivos. Y que no le importa renegar de los mismos valores que su propio país siempre ha proclamado y se ha enorgullecido de representar ante el mundo.