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Aunque en los últimos dos años el régimen de Daniel Ortega ha acelerado su propaganda con el financiamiento de proyectos de gran envergadura con China e incluso delegaciones gubernamentales han viajado a Pekín para firmar acuerdos de créditos, nuevos datos publicados por el Banco Central (BCN) sobre la evolución de la deuda externa de Nicaragua vuelven a dejar al descubierto la mentira de la dictadura.
Al cierre de marzo de este año, la deuda externa del Gobierno general ascendió a 6,843.3 millones de dólares, presentando un incremento de 19.5 millones respecto a 2024, cuando fue de 6,823.7 millones. De ese total que se registró en aumento, el 99.6 por ciento fue en concepto de préstamo y 0.4 por ciento por anticipos comerciales.
Los desembolsos de préstamos externos recibidos fueron de 107.5 millones de dólares, siendo menores en 55.3 millones (-34 por ciento de reducción) con respecto a igual período de 2024 (162.8 millones de dólares), según cifras oficiales.
La contracción de los desembolsos contrasta con la propaganda oficial respecto al financiamiento chino. Desde que la dictadura estableció en diciembre del 2021 relaciones diplomáticas con China, se han anunciado préstamos por casi mil millones de dólares, los cuales siguen sin entrar al Presupuesto General de la República.
Entre los empréstitos millonarios y que se no ve reflejado en la deuda externa de Nicaragua está un crédito por casi 400 millones de dólares aprobado por la Asamblea Nacional en febrero del 2024, para impulsar la reconstrucción y modernización del Aeropuerto Internacional Punta Huete, una obra que hasta la fecha sigue sin arrancar.
Sólo en los primeros meses del 2024, la dictadura contrató más de 500 millones de dólares en créditos con empresas chinas, los que siguen sin entrar al país. Hace más de un año, por ejemplo, se autorizó un crédito por 72.7 millones de dólares para el diseño y construcción de una planta fotovoltaica en San Isidro, Matagalpa.
Igualmente el 10 de abril del año pasado se aprobó un crédito por 26.9 millones de dólares para construir tres esferas para almacenar gas, en Miramar, León. Y un cuarto préstamo por 68 millones de dólares para construir en Ciudad Darío, Matagalpa.
De hecho, el reporte oficial del BCN indica que en el primer trimestre de este año de los desembolsos obtenidos por el sector público —en su mayoría el Gobierno general— el 98.6 por ciento provino de fuentes multilaterales, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) entregó 105.1 millones de dólares y el Banco Interamericano de Desarrollo aportó un millón de dólares. Por su parte, las fuentes bilaterales desembolsaron 1.5 millones de dólares.
Es decir, hasta la fecha siguen los recursos multimillonarios chinos sin entrar a Nicaragua. El poco desembolso que se obtuvo en el primer trimestre de fuentes distintas de Pekín se destinó para la ejecución de proyectos del programa de inversión pública, principalmente las actividades de construcción de infraestructura pública (55.9 por ciento), electricidad, gas y agua (28.7 por ciento), administración pública (12.4 por ciento), servicios sociales, salud y educación (3 por ciento).
El saldo de la deuda externa pública —que incluye los créditos gestionados por el Banco Central— fue de 8,694.9 millones de dólares a marzo de 2025, registrando un incremento de 37.2 millones de dólares (+0.4 por ciento) con relación a 2024, cuando el saldo fue de 8,657.7 millones de dólares.
Pagan más de lo que consiguen
Las cifras oficiales del BCN muestran que lejos de aumentar sus disponibilidades de créditos en el exterior la dictadura sigue acelerando el pago de deuda externa.
En el primer trimestre de este año el total del servicio efectivamente pagado de la deuda externa pública fue de 196.8 millones de dólares, monto mayor en 32.4 millones con relación al monto pagado en igual periodo del año pasado, cuando se abonó 164.4 millones.
Del total del servicio de la deuda externa pública, 99.9 millones de dólares correspondieron a pagos de principal y 96.9 millones de dólares a pagos de intereses y comisiones. El 88.9 por ciento de los pagos fueron para acreedores oficiales y el 11.1 por ciento restantes para acreedores privados. Del total del servicio, el 97.2 por ciento fue pagado por el Gobierno general (191.3 millones de dólares) y 2.8 por ciento por el Banco Central (5.6 millones), detalla el BCN.
El reporte indica que el plazo promedio ponderado de la deuda externa pública es de 21 años, incluidos 10 años de gracia. En el caso del Gobierno general, el plazo promedio es de 24 años, con 12 años de gracia y del BCN, 9 años de plazo con 3 de gracia, añade.
El plazo promedio otorgado por los acreedores multilaterales es de 23 años, con 11 años de gracia; y el plazo promedio otorgado por los acreedores bilaterales es de 16 años, con 5 de gracia.
La tasa de interés promedio ponderada que devenga la deuda externa del sector público es de 2.78 por ciento (3.13 por ciento para la deuda del Gobierno, 2.1 por ciento para la deuda de empresas públicas y 1.5 por ciento para la deuda del BCN).