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Jader Francisco Huete López, de 23 años, y Luis Miguel Peralta Benavídez, de 22, quienes se declararon culpables por el asesinato de Alfredo Pérez Picado, de 43 años, dueño de un bar en el barrio Guanuca, ubicado en la parte norte de Matagalpa, van a pasar 26 años en la cárcel.
Así lo establece la sentencia dictada por el juez Segundo Distrito Penal de Juicio de Matagalpa, Bernardo Morales Mairena, quien los declaró culpables por asesinato agravado.
El crimen se dio la madrugada del pasado 2 de marzo cuando los ahora reos confesos atacaron a golpes y botellazos a Alfredo Pérez.
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Inicialmente se dijo que Alfredo Pérez, conocido como Cinta Amarilla, fue asesinado cuando intervino en una disputa entre clientes de su negocio, pero en la acusación la Fiscalía aclaró que el móvil fue el robo del celular de la víctima.
La sentencia
En la sentencia el juez Bernardo Morales señala que los condenados van a terminar de cumplir su condena el 3 de marzo del 2051.
El judicial señala en la resolución haber encontrado ocho atenuantes o circunstancias favorables para los reos.

Entre esas atenuantes destaca que los condenados se declararon culpables y no tener antecedentes penales a como lo señaló en la audiencia del debate de la pena la defensora pública Fátima Granados.
En esa audiencia, la Fiscalía pidió 26 años de prisión para cada inculpado y la Defensoría Pública 25 años que es la pena más baja por ese delito.
Hechos aceptados
En la acusación de la cual Jader Huete y Luis Peralta se hicieron a cargo, se narra que los hechos acontecieron entre las 8:40 p.m. de la noche del pasado 1 de marzo y la 2:00 de la madrugada del día siguiente.
Los inculpados al llegar al negocio de Cinta Amarilla fueron atendidos por la víctima, quien les sirvió un litro de cerveza.
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Después los reos confesos pidieron otro litro de cerveza a Alfredo Pérez, quien tras atenderlos se sentó a tomar con ellos, refiere la acusación fiscal.
A los tres hombres se unió a tomar Pablo Antonio Espinoza González —amigo de Cinta Amarilla— quien estaba de visita, pero se retiró a su habitación a eso de la medianoche, según el escrito acusatorio.
Se apoderan de iPhone
Fue a eso de las 2:00 de la madrugada del 2 de marzo cuando surgió una discusión entre los asesinos confesos y la víctima, a quien atacaron a golpes y botellazos hasta causarle la muerte.
Antes de huir de la escena del crimen, Jader Huete se apoderó de un celular iPhone propiedad de Alfredo Pérez, que estaba en una mesa del negocio, concluye la acusación fiscal.