Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
El nicaragüense Caín Gutiérrez Alfaro es descrito por exoficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica como un hábil manipulador y macabro asesino, pero eso no fue suficiente para que cometiera el llamado “crimen perfecto”.
Esto porque pudo más la suspicacia de los detectives OIJ en la provincia de Limón, Costa Rica, quienes después de tres meses de averiguaciones iniciadas en septiembre del 2018 y concluidas el 12 de diciembre de ese año, cuando encontraron el cadáver y arrestaron a Caín Gutiérrez.
Lea también: Declaran culpable a nicaragüense por matar y descuartizar a peruano
Seis años y merdio después del crimen, Román Marchena, exjefe del OIJ en Limón y el exinvestigador Alfonso Barrantes, en un conversatorio con los productores del podcast Expediente Cero 43 del OIJ, narran el paso a paso de las investigaciones que llevaron al esclarecimiento del crimen y captura de Caín Gutiérrez, quien cumple condena de 46 años de prisión en una cárcel de Costa Rica.
La víctima Walter Nelson Antay Rodríguez, de 52 años, fue asesinada en los primeros días de septiembre del 2018 y sus restos desmembrados fueron encontrado por el OIJ el 12 de diciembre de ese mismo año en su casa. El cuerpo descuartizado en 29 partes, fue envuelto en bolsas negras y congelado en una mantenedora comprada por Caín Gutiérrez.
Durmió cerca del cadáver de su padre
Los investigadores descubrieron que el congelador estaba en el área de lavado, contiguo a la habitación donde dormía el hijo de la víctima, quien llegó procedente de Nicaragua en compañía de Caín Gutiérrez.
La mantenedora estaba herméticamente cerrada y tapada con un mantel, encima había varios adornos que el asesino colocó para simular que se trataba de una mesa y evitar las sospechas del hijo de la víctima, quien en ese entonces era un adolescente de 17 años y quien durmió varias semanas sin saberlo en una habitación contiguo al lugar donde estaba desmembrado el cadáver de su padre.

Caín Gutiérrez mientras logró ocultar el crimen de su jefe, Walter Antay, pasó a su nombre el negocio, la casa de la víctima y otra propiedad que tenía fuera de Limón, refirieron los exoficiales del OIJ en el podcast.
El nicaragüense mató a Antay de un balazo en el lado derecho del pecho.
Los exoficiales del OIJ citando el dictamen del médico forense que hizo la autopsia recordaron que el cuerpo fue desmembrado en 29 partes y que los cortes fueron hechos con sierras y cuchillos.
Segundo asesinato
El crimen que conmocionó a los limonenses tiene ramificaciones en Nicaragua, donde en el 2014, Caín Gutiérrez mató a Rita Rostrán Fajardo, esposa de Walter Antay. Tras asesinarla, enterró el cuerpo en la misma propiedad de la señora, donde fue encontrado meses después por los nuevos propietarios de la vivienda.
Haciendo uso de un poder generalísimo obtenido falsamente, Caín Gutiérrez vendió el inmueble, ubicado en la ciudad de Estelí, y los nuevos propietarios, al momento de hacer remodelaciones, encontraron la osamenta, dando aviso a la Policía, y estos para no alertar al sospechoso, dijeron que se trataba de una persona fallecida en la guerra civil de 1979.

Para mantener oculto el crimen de doña Rita Rostrán, Caín Gutiérrez le dijo a su familia en Nicaragua que ella se había marchado a Miami, Estados Unidos; y a Walter Antay le escribía mensajes desde el celular de la víctima haciéndole creer que todo estaba bien, para esa de manera recibir una remesas de 1,000 dólares que el peruano le enviaba mensualmente, según las indagaciones hechas en aquel entonces por el OIJ.
El detonante
En la entrevista, Román Marchena recuerda que la investigación inició cuando Estrella Briton presentó una denuncia por la desaparición del comerciante peruano, quien también era su novio.
“Llegó una muchacha a poner una denuncia por la desaparición de su novio y el ahora exoficial Alfonso Barrantes me dijo que le dejaran ese caso al equipo encargado de investigar homicidios”, explica Román Marchena, quien afirma que el caso conmocionó a los costarricenses.

Seis años y medio después del crimen, el investigador Alfonso Barrantes recuerda haber pedido el caso, porque había “varios elementos en la narración de doña Estrellita Briton que dejaban ciertos vacíos”.
En el transcurso de las indagaciones, los agentes del OIJ, lograron establecer que Estrella Briton denunció la desaparición de Walter Antay, porque Caín Gutiérrez se negó a pagarle sus prestaciones de ley después que ella renunció a seguir trabajando en la soda que era propiedad de la víctima, por sentirse acosada laboralmente.
Lea además: Recta final de juicio contra nica acusado de descuartizar a peruano y guardar cuerpo en congelador
Para los exoficiales Ramón Marchena y Alfonso Barrantes, Caín Gutiérrez nunca se imaginó que negarle el pago de sus prestaciones a Estrella Briton sería el “detonante” para iniciar la investigación que permitió esclarecer el asesinato.

“Si Caín Gutiérrez hubiera pagado sus prestaciones a Estrella Briton, quizás todo hubiera quedado como una desaparición más” refieren los entrevistados, quienes lograron justicia para la víctima.
Primeras sospechas
Tras la desaparición de Walter Antay, Caín Gutiérrez le dijo a Estrella Briton y a los trabajadores de la soda que su jefe se había ido detrás de otro amor, y que él había quedado a cargo del negocio y su casa en la ciudad limonense.
Sin embargo, había hechos que no cuadraban para Estrella Briton, entre las cuales destaca que por ser ellos una pareja adulta, no tenían la costumbre de comunicarse por mensajes de textos, sino únicamente a través de llamadas telefónicas.
Puede interesarle: Policía captura a otro hermano del tiktoker la Rubia. Este es acusado por robo y lesiones graves
Otro detalle que llamó la atención de Estrella Britton es que los mensajes enviados a su prometido y relacionados con situaciones vividas por ellos eran respondidos de manera “errónea”, recuerda Barrantes.