Dora María Téllez: “El recuerdo de Daniel Ortega será el de una catástrofe”

Para la excomandante guerrillera Dora María Téllez, Daniel Ortega es un político habilidoso, como Adolfo Díaz en su momento, y falto de escrúpulos “como un sociópata”, características que lo convirtieron en una tragedia para Nicaragua.

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En febrero de 2023, Daniel Ortega sacó de las cárceles a 222 presos políticos, los montó en un avión y los envió al destierro. A Estados Unidos. Entre el grupo de gente de todos los colores, la mayoría desnutridos y algunos hasta esqueléticos, iba una mujer de pelo canoso, delgada y ojos pequeños y vivaces a la que Ortega conoce muy bien.

Dora María Téllez, 69 años, conoció a Daniel Ortega en la guerrilla sandinista, luego fue parte del gobierno revolucionario que encabezó Ortega en los años 80, compañeros del partido sandinista, y desde 1994 enfrentados políticamente, con un breve lapso de una malograda alianza en el intermedio.

Aún así, dice que lo conoció poco, porque Ortega sólo estuvo un par de meses en la guerrilla en 1977, antes de irse a vivir a Costa Rica, de donde regresó en julio del 79 cuando ya la guerra contra Somoza estaba ganada.

Téllez, historiadora, analiza en esta entrevista la figura de Ortega en la historia de Nicaragua y las posibilidades que tendría su sucesora, Rosario Murillo, de sostenerse en el poder ya sin Ortega al lado.

 ¿Cómo va a ser recordado Daniel Ortega?

Daniel logró colocarse en la historia de Nicaragua como un destructor. Un destructor de la institucionalidad, un destructor del tejido social, un destructor del país. La dictadura de los Somoza creó grandes instituciones como el Seguro Social, el Código del Trabajo en 1944, el Instituto de Reforma Agraria, el Banco Nacional. Estas últimas reformas constitucionales de los Ortega Murillo terminan de licuar el sistema institucional del país. Daniel Ortega es una persona que tuvo un enorme poder que lo usó con fines exclusivos de beneficio personal y familiar.

¿Lo ubicaría entre los personajes más importantes del último siglo en Nicaragua?

Es una de las personalidades relevantes de este último siglo y medio, de principios del siglo XX a la fecha. No hay ninguna duda. Relevante puede ser para bien o para mal.

¿Cómo se va a ver la figura de Daniel Ortega en los libros de historia de Nicaragua?

El recuerdo de la dictadura de Daniel Ortega será el de una catástrofe. política y social. Y económica, que la vamos a sentir posteriormente. Lo que tenés ahí es una persona que tuvo una enorme oportunidad de dar un gran aporte al país, pero destruyó completamente la institucionalidad. Nicaragua es un país que se ha desangrado de sus recursos humanos.

¿Cómo definiría la personalidad de Daniel Ortega?

Daniel es un político sumamente hábil. Probablemente de los más hábiles que ha habido en Nicaragua, junto con Adolfo Díaz. Adolfo Díaz era tan hábil que se mantuvo en el poder varias veces sin haber sido nunca caudillo armado. Cómo sería de vivo Adolfo Díaz que, sin ser caudillo armado, estuvo en el poder más que Emiliano Chamorro, que era un caudillo armado. Daniel Ortega era tan hábil como Adolfo Díaz, y Ortega tiene, además, la característica de que no tiene escrúpulos. Y un político sin escrúpulos es sumamente peligroso.

La falta de límites en un político sin escrúpulos lo lleva a convertirse en un tirano, que es en lo que terminó siendo Daniel Ortega. Tiene una personalidad cerrada. Su interés central es tener el poder político. No le interesa gobernar, no es alguien que le gustara administrar el gobierno sino detentar el poder, colocarse en la cúspide del poder para decidir sobre la vida y la muerte en Nicaragua. Carece de sensibilidad. Como un sicópata.

¿Esas características no emergieron en la guerrilla o el gobierno?

Yo estuve en la guerrilla con Daniel Ortega entre octubre y diciembre del 77, en el Frente Norte. Poco tiempo. Luego se fue para Costa Rica y estuvo ahí hasta el triunfo de la Revolución. Hay gente que lo conoció más, que en la cárcel pasó siete años con él, o gente que lo conoció en Costa Rica, como Zoilamérica, que hizo una denuncia que el abuso sexual contra ella comenzó en Costa Rica… Cuando vos tenés un poder pequeño o no tenés ninguno, pues hay cosas que no aparecen. Cuando el poder es compartido, como el caso de la Junta de Gobierno o la Dirección Nacional, es más difícil que domine una persona que carece completamente de escrúpulos.

Una persona como Daniel Ortega, o como cualquiera, va mostrando lo que es en dependencia del nivel de poder que tenga. El abuso sexual es un acto de poder. No es una cuestión puramente sexual. Tiene que ver con el poder que ejerce una persona adulta sobre una niña que está a su cuidado.

¿Cuál era la formación política de Ortega?

Él tiene una formación de la cárcel. No era el cerebro estratégico de la tendencia insurreccional, que sí lo era Humberto (Ortega). Daniel Ortega era más bien de estructurar alianzas, un juego de cintura que después lo perdió. Yo nunca vi a Daniel Ortega como alguien que esté sacando la teoría y poniendo el libro sobre la mesa. Era un hombre pragmático.

¿Qué producto sale de esa aleación entre Ortega y Rosario Murillo? Dos personalidades bastante diferentes, creo.

Tienen ambición de poder ilimitada los dos. Daniel tenía con Rosario, un modelo de relación abierta que era cómodo para los dos. Daniel le permitía a Rosario que hiciera lo que le daba la gana y Rosario también a Daniel. Eso encubría muchas cosas. Cuando explotó lo de Zoilamérica, en 1998, Rosario mejoró su correlación con él. Ella había tenido una relación con un Daniel en una posición mucho más elevada que la suya, que era una posición dependiente y a veces marginal. Sentía que no era tomada suficientemente en cuenta, que Daniel no la colocaba en el lugar correspondiente, y cuando aparece lo de Zoilamérica, la correlación cambia completamente. Y ella comienza a cobrar esa cuenta, el respaldo que le da a Daniel Ortega, hasta que empareja la correlación y la termina superando. El Daniel Ortega último dependía de Rosario Murillo.

Ellos estructuraron un modelo político en el cual el poder no está en manos del Frente Sandinista, sino que está en manos de la familia Ortega Murillo. Esa dictadura tiene su principal círculo de lealtad en la familia, no en el partido. Rosario entra a jugar un papel central, sobre todo cuando Daniel Ortega se va debilitando físicamente, y él queda como dependiente de ella.

¿En esa última etapa quién diría que tiene más poder? ¿Daniel Ortega o Rosario Murillo?

En ese momento tiene más poder Rosario. Daniel, para decirlo de alguna manera, tiene poder de veto, y muy limitado. Rosario ha tenido la habilidad, no sólo de instalarse en el poder, sino de copar todas las instituciones con su gente. La mayoría de los diputados de la Asamblea Nacional es gente que puso Rosario Murillo. A Ortega le quedaba ahí el sistema judicial, que ya está frito, y el Ejército que tendrá que alinearse con Rosario Murillo. Por lo menos mientras Daniel Ortega esté vivo.

Este hombre quedó casi totalmente al arbitrio de Rosario Murillo. Daniel no sólo ha perdido capacidades físicas, perdió capacidades mentales. Lo que ves ahí es un individuo con la cabeza completamente acartonada y que va en un carro que tiene las características que tiene Rosario Murillo. Rigidez. Y una rigidez total. El molde constitucional que ellos aprueban a principios de este año es, sin ningún rubor, una dictadura constitucionalizada. Eso es muy de Rosario Murillo.

¿Qué va a pasar tras la muerte de Daniel Ortega?

Ella está trabajando en un culto de personalidad acelerado. Rosario Murillo es una persona que va a tratar de elevarse el perfil por sí misma. Ya lo está haciendo. Sin Daniel Ortega ahí, ella va a estar recurriendo a Daniel Ortega, como ahora le ha dado por recurrir a todos los héroes y mártires. En un tiempo los habían abandonado, ni siquiera aparecía Carlos Fonseca en el santoral. Ahora volvieron a aparecer. El problema de Rosario Murillo no va a ser su discurso simplemente. El problema de Rosario Murillo va a ser su conducta política e institucional. Esta persona, completamente sola y con poder total, va a multiplicar por cinco todos sus desvaríos. Esa es la naturaleza del poder. La naturaleza del poder es máxima exposición de los peores asuntos de cada uno y ella va a mostrarlos en su peor parte.

Rosario es una persona tiránica, con su propia gente, con su familia, con su entorno, con los ministros, con los funcionarios. Es una persona impositiva, voluntarista. Tiene un método de “ordeno y mando”. Liquidadora de las instituciones. Durante algunos meses va a tener cierto respaldo, porque se va a pregonar la unidad en torno a la compañera Rosario, pero meses después se va a ver una pérdida de capacidad de convocatoria y cohesión en torno a ella.

¿Cómo espera que se maneje Murillo cuando herede todo el poder?

Ella es una persona no solamente tiránica desde el punto de vista político, sino que está desquiciada. Es una persona patológicamente enferma. No es decir que está loca como una forma de ofensa, sino que es una persona que esta con un nivel de desquiciamiento importante, y cuando tenga todo el poder, ese desquiciamiento va a dispararse en direcciones inimaginables. Y los primeros que van a pagar los platos rotos son los de su propio entorno porque todo el resto estamos a una cierta distancia de ella.

¿Se va a sostener Rosario Murillo en el poder?

Creo que no. Para comenzar es una dictadura en un proceso de descomposición rapidísimo. Claro, nosotros lo vemos lento porque estamos en el exilio, o los que están adentro y tienen el país por cárcel. Pero, desde el punto de vista de la historia, es un proceso rápido, la descomposición es acelerada. Rosario Murillo y Daniel Ortega no pudieron recomponer la hegemonía que tenían antes del 2018, o en el 2014 para ser más exacto. Ellos tenían un modelo hegemónico, con una alianza muy alegre con los empresarios, había gente que estaba muy contenta, no tenían mayoría electoral, pero tenían una base social bastante amplia, despachaban con cierto populismo. Administraban a sus adversarios.

Esa composición no ha podido restablecerse. La única forma de mantenerse en el poder es por la fuerza bruta. No han podido hacer un pacto, eliminaron cualquier contraparte del pacto, no han podido hacer ninguna alianza y llegaron al punto de sacar una constitución de una dictadura. El extremo. Es el reconocimiento de que están incapacitados de tener una hegemonía política construida de otra manera. Rosario Murillo va a heredar un guiñapo que no va a saber manejarlo, va a provocar grandes contradicciones y va a terminar perdiendo el poder. El cómo, será el punto clave, el cuándo, creo que no va a tardar mucho tiempo. 

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COMENTARIOS

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  2. Hace 1 año

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