Managua pista

Su construcción inició en agosto de 2023, y estaría finalizada en abril del 2024, según la Alcaldía de Managua. LA PRENSA/ARCHIVO

El insoportable caos en Managua: atascos, mordidas, desvíos y accidentes

Conducir por las calles y pistas de Managua se ha vuelto un ejercicio de alto riesgo, costoso y de mucha paciencia ante la voracidad policial, los infinitos desvíos y el creciente parque vehicular

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En Managua la distancia ya no se mide en kilómetros, sino en tiempo y dinero. ¿Cuántas horas tardará viajar de Ciudad Jardín a la Colonia Centroamérica en esta ciudad convulsa y cambiante que te marea entre vueltas improvisadas y desvíos? ¿Cuánta gasolina gastaré esta semana en ir y volver? ¿Tendré que pagar multa o mordida a los agentes de Tránsito que se esconden en las esquinas de los nuevos desvíos? ¿Los datos que recargué para usar Waze durarán más de cinco días?

Son preguntas que a diario se hacen quienes manejan en la capital, mientras la gasolina se evapora entre arranques y detenciones en esta ciudad donde a diario convergen, según datos del Ministerio de Transporte, más de 800,000 vehículos de todo tamaño y casi 500,000 motocicletas.

Cada automotor rodando debe competir por el tiempo y el espacio entre las obras de construcción de la Pista Héroes de la Insurrección (antes Juan Pablo II), que desde agosto de 2023 atraviesa el corazón de la capital, convirtiendo la movilidad en una ruleta rusa diaria de frustración, trampas y sobrevivencia.

Son un poco más de 10 kilómetros de avenidas centrales desde Carretera Sur hasta Carretera Norte.

Ahí van construyendo por trechos y cada semana se cierran vías y se abren desvíos. Las calles alternas se saturan de vehículos, se dañan y de pronto los conductores se encuentran con calles de dos carriles donde sólo uno funciona porque el otro lo están reparando las cuadrillas de la Alcaldía de Managua.

Las historias de Hanna, Antonio y Manuel podrían parecer anecdóticas si no fuera porque se repiten a diario en miles de personas que cargan con el colapso urbano de una ciudad que se jacta de construir cinco pasos a desnivel a la vez, pero que no puede evitar que cada lluvia destruya las calles que eternamente viven siendo bacheadas.

Las obras viales desde 2023 en Managua han aumentado las horas y costos de transporte en la ciudad. LA PRENSA/ARCHIVO
Las obras viales desde 2023 en Managua han aumentado las horas y costos de transporte en la ciudad. LA PRENSA/ARCHIVO

Una Tucson en terapia intensiva

Desde Diriamba hasta Villa Fontana, Hanna, de 33 años, atraviesa Managua todos los días en su Hyundai Tucson automática, una SUV de 2015 que ya siente el peso de la ciudad colapsada.

“Antes hacía el viaje en una hora y quince. Ahora, con todo el despelote desde El Crucero hasta la Suburbana, pierdo más de tres horas sólo de ida”, cuenta, mientras cada día ve con resignación cómo el marcador de combustible baja sin misericordia.

El punto más crítico lo vive en el tramo entre “el Sombrero de Sandino” y los semáforos del Club Terraza, donde las colas se amontonan y los buses de transporte colectivo se meten de lado, los motorizados zigzaguean, y los taxis se estacionan en doble fila “como si nada”.

“Ya no uso el aire acondicionado porque la gasolina no me alcanza. A veces sólo cuando llueve para que no se me empañen los vidrios. Y cuando llego a Managua, si tengo que hacer algún mandado, dejo la camioneta parqueada y me muevo en taxi. Prefiero gastar en Indrive que estresarme con ese infierno”, dice.

Lidiar con las filas de carros no lo es todo. También debe ir “ojo al cristo” para evitar ser “mordida”.

En dos ocasiones la han multado. La primera por “invadir carril contrario” en una vía que días antes era doble sentido, y la segunda porque un retorno “desapareció” de una semana a otra y nadie le avisó.

En ambas ocasiones los agentes se escondían debajo de un palito o a la orilla de la calle, en una moto estacionada en pleno andén. “Me tocó dar mi colaboración de 300 córdobas para la gaseosa para que no me llevaran la licencia”, recuerda con amargura.

Y eso que todavía no llueve fuerte, advierte.

“Cuando cae el primer aguacero, las corrientes se llevan los adoquines. Una vez allá por la Lotería casi me arrastra la corriente que baja de la UAM. Tuve que rogar a Dios que no se me apagara el carro”, dice, narrando que no se escapó del daño: una reparación de suspensión por más de 12 mil córdobas tras pasar varios “cráteres” que dañaron los amortiguadores y resortes delanteros.

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Más de 800,000 vehículos circulan a diario en  Managua, junto a 500,00 motocicletas, según datos oficiales. LA PRENSA/ARCHIVO
Más de 800,000 vehículos circulan a diario en Managua, junto a 500,00 motocicletas, según datos oficiales. LA PRENSA/ARCHIVO

Managua entre baches y mordidas

Antonio M., comerciante del mercado Huembes, dice que su día empieza a las 5:30 a. m. cuando enciende su Suzuki Celerio 1.0, un carrito que “gasta poco, pero sufre mucho”. Vive en Carretera Nueva a León y recorre 28 kilómetros diarios, cruzando media ciudad para llegar a su tienda en el Mercado Huembes.

“El trayecto se me hace de hule, hermano. No hay día que no agarre un desvío nuevo o una calle tapada con conos y operarios de la Alcaldía. Si no lo hallás por San Judas, el Zumen, lo hallás por El Dorado o Altamira. Por donde te vayas, el tráfico está demasiado pesado y cuando llego al (mercado) Huembes ya estoy asoleado”, explica.

El tránsito lento en algunos tramos ya ha matado el clutch del carrito dos veces. “Sólo entre eso, cambio de aceite y las llantas, ya se me ha ido más de 45 mil córdobas en un año. Vos sabés avanzar a 10 kilómetros por hora, arranque en primera o segunda, freno, arranque, freno…”, se lamenta.

Antonio ya no sabe si vender el tramo y poner algo cerca de su casa, o irse a rentarle a su mamá un cuarto cerca del barrio México, en el Distrito V de Managua. “Ya le dije que le pago el cuarto si me alquila. Al menos ahí estoy a 15-20 minutos del Huembes”.

Como Hanna, ha caído en las garras de los policías recaudadores. La última vez fue en un desvío improvisado por la zona del Zumen. “Me pararon por no hacer alto en una esquina donde ni señal había. Y cuando reclamé que nadie avisa de esos desvíos, el policía me dijo: ‘Salió en Canal 4’ ¡Quién jodido ve Canal 4 en Nicaragua!”

Negoció por 200 córdobas y lo dejaron ir. “Ya uno anda con el vuelto listo para no perder tiempo. Porque si discutís, perdés más. Son coyotes esos h…”, lanza con rabia.

“A uno lo joden por no ver una señal que ni existe. Y mientras tanto, los buses chinos nuevos se meten en contra de las vías, se estacionan donde quieren y a ellos no los detienen”, se queja.

Desde aquella multa que se ganó por no monitorear Canal 4, ahora Antonio se informa en redes sociales de las noticias para evitar líos y apresurar el paso cuando se anuncian marchas o actos públicos del régimen que terminan empeorando la conducción en la ciudad.

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Obras causan atascos en Managua.
Las obras de construcción de la Pista Héroes de la Insurrección (antes Juan Pablo II), que desde agosto de 2023 atraviesan Managua, podrían concluir en 2027. LA PRENSA/ARCHIVO

Recaudación desenfrenada

Desde que en octubre de 2024 el régimen de Daniel Ortega ordenó intensificar los operativos viales “para reducir accidentes”, también aumentaron las multas y recaudaciones.

Esa política recaudatoria, presentada como una estrategia para reducir la mortalidad por accidentes de tránsito, ha dejado como principal beneficiaria a la propia dictadura: en 2024 recaudaron 393.6 millones de córdobas sólo en multas, una cifra récord que superó en 50.2 millones la marca del año anterior que ya había sido catalogada como “récord histórico” con 343.4 millones.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, esa recaudación, que equivale a 10.7 millones de dólares, se disparó en el último cuatrimestre del año pasado, cuando la Policía amplió su margen de acción: las detenciones pasaron de 48 a 72 horas, y además de los conductores ebrios, comenzaron a incluir también a quienes manejaban sin licencia, con el documento vencido o suspendido, así como a los reincidentes y conductores “temerarios”.

Durante ese período, la Policía aplicó con mayor rigidez un plan que ya ejecutaba desde 2023, pero que cobró fuerza a partir de la orden directa del dictador.

Como consecuencia, en los últimos cuatro meses del año pasado se recaudaron 104.5 millones de córdobas en multas, un salto del 64.5 % por encima del promedio habitual, que rondaba los 63.5 millones anuales en años anteriores.

La represión contra los infractores del volante no se ha detenido en 2025. Todo lo contrario. Durante los primeros tres meses del año, 6,000 conductores fueron arrestados por manejar en estado de ebriedad, entre ellos 721 motociclistas, y otros 2,463 fueron detenidos por conducir sin licencia, según reveló la comisionada general Vilma Reyes, jefa de Tránsito Nacional, en declaraciones al oficialista Canal 4.

Para Reyes, la consigna es clara: “Aquí vamos parejo”, dijo el 8 de abril de 2025, en referencia a los controles reforzados durante Semana Santa.

La prioridad —agregó— es ir también contra el exceso de pasajeros y no sólo contra el licor al volante. Pero para muchos ciudadanos, esa “parejura” termina en la coima o la amenaza de ir preso “si no colabora con la gaseosa”.

Además del arresto de hasta tres días, los sancionados deben pagar multas que llegan a los 5,000 córdobas, dependiendo del nivel de alcohol en la sangre. Y si quieren recuperar su licencia —que se les suspende por seis meses— deben matricularse obligatoriamente en un curso de adiestramiento vial que cuesta 2,165 córdobas, entre matrícula y certificado final.

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Desvios en Managua.
Mapa de desvíos de las rutas del transporte público en Managua, en la zona que va desde Portezuelo en Carretera Norte hasta la rotonda Santo Domingo. LA PRENSA/ARTE

Las otras multas

Aunque la Ley 431 establece sanciones claras —como 500 córdobas por conducir sin licencia, 250 si está vencida y 160 si no se porta el documento—, los ciudadanos denuncian que en la práctica, muchos oficiales aplican sanciones discrecionales y excesivas.

En redes sociales, varios usuarios han reportado multas de hasta 3,000 córdobas por “conducción temeraria”, un término que queda a juicio del policía de turno que sale de su escondite a multar o insinuar una “mordida” .

“Dicen que manejamos mal, pero el verdadero riesgo es que ellos tienen el poder de decidir si nos multan con 250 o con 3,000. Es como una rifa, y si reclamás, te aplican lo más alto”, se quejó Hanna.

Policía instala 75 retenes permanentes para prevenir accidentes EN MANAGUA
Los policías de Tránsito de la dictadura ejercen funciones de recaudación, aumentando a niveles récords los ingresos por multas en 2023 y 2024. LA PRENSA/Foto tomada de El 19 Digital

Sobrevivir en dos ruedas

Manuel R., de 49 años, se gana la vida como asistente de una ferretería en Rubenia de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde; luego se pone el casco y se convierte en repartidor de comida.

Corre en una moto Génesis de 125 cc y entre las 6:00 y las 9:00 p. m. hace entre cinco y ocho entregas para ajustar de 300 a 600 córdobas extras.

Pero el esfuerzo es monumental y teme que un mal día no sobreviva para contar el cuento.

“Manejar aquí ya no es como un trabajo, es casi una guerra”, comenta. La otra noche casi se lo pasa levantando una camioneta que le destruyó el espejo retrovisor.

“Me lo quebró una camioneta que venía arreada por la orilla del andén, ahí por Los Robles, por donde fue la Embajada de China. El maje ni frenó. Me tuve que tirar al andén para que no me pasara encima”, narra.

Manuel ya ha tenido tres accidentes menores, ninguno grave, pero suficientes para que su pareja le rece un rosario a diario. “A veces entrego pedidos en barrios que ni los buses quieren entrar, y otras veces me toca esquivar buses que vienen en sentido contrario por los desvíos mal señalizados. Esto aquí es tierra de nadie”.

Una vez, mientras entregaba en la 10 de Junio, un cliente lo llamó para apurarlo. “Le dije que estaba pegado en el tráfico por una marcha que organizaron los del Gobierno. ¡Y me puteó! Me dijo que si no llegaba en cinco minutos, cancelaba el pedido. Como loco me metí por una cuneta, me volé una fila y entregué el paquete sudado y con polvo hasta en los dientes”.

Manuel usa Waze todo el tiempo, pero eso le consume más de 500 córdobas al mes en datos, entre eso y los pedidos por WhatsApp. “Y si no lo usás, te vas directo a los retenes o a los huecos. No hay de otra”.

Mientras, la Alcaldía sigue prorrogando la fecha de finalización de las obras. Primero dijeron que en 2025, pero en 2024 la dictadura dijo que posiblemente será en 2026.

Según las nuevas proyecciones, la obra ahora concluirá hasta 2027. Para entonces, es probable que Hanna ya haya vendido su Tucson, que Antonio viva en el cuarto de su mamá, y que Manuel cambie su moto por una bicicleta eléctrica… si acaso sobrevive.

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