El padre Marcello Pellegrino Ernetti afirmó haber construido, junto a 12 científicos, un dispositivo capaz de captar y proyectar ondas de energía residuales del pasado, permitiendo “ver” eventos históricos como la crucifixión de Jesucristo o discursos de emperadores romanos. Según Ernetti, pudo observar desde la fundación del Imperio romano hasta la destrucción de Sodoma y Gomorra. También aseguró haber visto, a través del cronovisor, la Última Cena, la crucifixión de Cristo y todos los eventos relacionados con su pasión, así como a grandes figuras de la historia como Napoleón, Mussolini y Cicerón. ARCHIVO / REDES SOCIALES

Cronovisor: el extraño intento del Vaticano para fotografiar el pasado 

Un supuesto dispositivo diseñado por un grupo de sacerdotes y científicos del Vaticano, que permitía observar imágenes del pasado como si se tratara de un documental histórico en tiempo real, salió a la luz pública en un reportaje periodístico en mayo de 1972.

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La historia parece sacada de una novela de ciencia ficción y, para muchos, eso es exactamente lo que es: una ficción. En el mundo de los misterios no resueltos, el Cronovisor ocupa un lugar curioso entre los secretos del Vaticano. 

La leyenda del Cronovisor comenzó en mayo de 1972, cuando el padre Marcello Pellegrino Ernetti, un monje benedictino italiano, afirmó haber participado en la creación de este aparato junto a doce prestigiosos científicos de la época. Según Ernetti, el dispositivo compuesto por una combinación de antenas, metales especiales y componentes desconocidos podía captar y proyectar ondas de energía residuales del pasado, permitiendo “ver” eventos históricos como la crucifixión de Jesucristo o discursos de emperadores romanos. 

En un lenguaje más sencillo, según palabras del propio Ernetti: “El Cronovisor es como un telescopio, pero en lugar de ver cosas distantes, nuestro dispositivo se podía enfocar en imágenes y sonidos específicos del pasado. Pudimos contemplar el pasado vivo”, afirmó en una entrevista para la revista italiana Tempus en 1972. 

Ernetti, quien era profesor de Prepolifonía, aseguraba que las ondas sonoras y también las visuales, una vez emitidas no se destruyen sino que permanecen eternamente y por lo tanto, pueden ser reconstruidas como cualquier forma de energía. Es aquí donde el Cronovisor desempeñaría su función: captar estas ondas, convertirlas y reproducirlas como una fotografía o un video, según explicó el monje. 

Según la historia, tras la construcción y las primeras pruebas exitosas del Cronovisor, el Vaticano habría ordenado su desmantelamiento, temiendo las implicaciones éticas y religiosas de su existencia. Esta narrativa, cargada de conspiraciones y secretos, alimentó aún más el mito. Para algunos, la falta de evidencia sólida sería, paradójicamente, una prueba de su veracidad: “Lo ocultaron porque era demasiado poderoso”. 

Sin embargo, nunca se presentó un esquema técnico, una fotografía auténtica ni una réplica funcional del dispositivo. Todo lo que existe son testimonios indirectos, relatos vagos y una intensa cantidad de especulaciones. 

Desde el primer momento, el mundo académico y científico trató el caso del Cronovisor con un alto grado de escepticismo. La física moderna no respalda la posibilidad de captar “imágenes del pasado” como si fueran ondas de radio almacenadas en el éter. En la física del siglo XIX, se había desarrollado la teoría del éter como un medio necesario para explicar la propagación de las ondas electromagnéticas, ya que se creía que estas requerían un medio para transmitirse, de forma similar a cómo las ondas sonoras se propagan por el aire. 

Además, el propio concepto suena más a fantasía retrofuturista de mediados del siglo XX que a un desarrollo tecnológico viable. 

Incluso la fotografía más famosa asociada al Cronovisor, una supuesta imagen de Cristo en la cruz fue desmentida ya que se descubrió que era una modificación de una estatua conocida que se encuentra en una iglesia italiana. 

Aunque carece de fundamentos reales, la historia del Cronovisor sigue fascinando porque refleja el deseo humano de dominar el tiempo y creer en tecnologías imposibles, aun cuando la lógica indique lo contrario. 

A la izquierda, la famosa entrevista que Ernetti concedió al periodista italiano Vincenzo Maddaloni, publicada el 2 de mayo de 1972 por el diario Corriere della Sera, con el titular sensacionalista: “Inventó la máquina que fotografía el pasado”. A la derecha, una fotografía del monje Marcello Pellegrino Ernetti. ARCHIVO / CORRIERE DELLA SERA
Una de las imágenes más conocidas, posteriormente desmentida. A la izquierda, una fotografía que Ernetti proporcionó al Corriere della Sera, afirmando que era una captura de Jesús crucificado. A la derecha, la misma imagen corresponde en realidad a una escultura del Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza, Italia. ARCHIVO / REDES SOCIALES
Una supuesta imagen de la máquina del tiempo, conocida como el Cronovisor, la cual estaría resguardada en secreto por el Vaticano. ARCHIVO / REDES SOCIALES
Ilustración del padre Ernetti utilizando el cronovisor, con el cual, según él, podían verse y escucharse eventos históricos como la vida de Cristo, la construcción del Coliseo de Roma y otros grandes momentos de la humanidad. ARCHIVO / REDES SOCIALES
Otra imagen desacreditada del supuesto Cronovisor. Arriba, una captura de Jesús con sus discípulos, presuntamente tomada del dispositivo. Abajo, la pintura original del artista alemán Johannes Raphael Wehle, titulada Cristo en el campo de trigo. ARCHIVO / REDES SOCIALES
El papa Pío XII, quien según Ernetti autorizó la investigación bajo estricta reserva. Tras su muerte, el proyecto continuó con el papa Juan XXIII, pero fue cancelado por el papa Pablo VI, quien habría ordenado incautar el dispositivo. ARCHIVO / REDES SOCIALES
El Cronovisor fue descrito como un armario grande con un tubo de rayos catódicos para visualizar los eventos recibidos, además de botones, palancas y controles que permitían seleccionar la época y el lugar. También se decía que podía localizar y rastrear individuos específicos. ARCHIVO / REDES SOCIALES
Según Ernetti, el dispositivo funcionaba mediante la captura de ondas de luz y sonido de eventos históricos. Estas ondas se cruzaban de forma que el Cronovisor podía sincronizarlas y reproducirlas como una experiencia completa. En la imagen, el científico Enrico Fermi, uno de los presuntos encargados del proyecto. ARCHIVO / REDES SOCIALES
Portada del libro Cronovisor, el proyecto secreto del Vaticano para viajar en el tiempo, escrito por el criminólogo español Luis Miguel Sánchez Tostado y publicado el 15 de abril de 2017. ARCHIVO / REDES SOCIALES
Marcello Pellegrino Ernetti fue un hombre polifacético y destacado en diversos campos. Realizó importantes aportes a la musicología y la iconografía cristiana. En el ámbito religioso, se desempeñó como profesor, autor de textos teológicos y promotor de la música sacra. Murió en 1992 en un monasterio de Padua, Italia, donde hasta en su lecho de muerte confirmó la existencia del Cronovisor. ARCHIVO / REDES SOCIALES
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