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En Nicaragua legalmente se deben laborar 48 horas semanales (entre las 6:00 a.m. y las 8:00 p.m.), con un máximo de 8 horas diarias. LA PRENSA/ARCHIVO

El Salvador debate sobre reducir a 4 los días laborales. ¿Por qué no es viable en Nicaragua?

El Salvador está debatiendo sobre reducir a cuatro días la jornada laboral, pero sin disminuir las horas semanales legales y los salarios. En Nicaragua, especialistas se muestran cautelosos sobre ese sistema y su implementación nacional

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El Salvador decidió abrir camino a uno de los debates más espinosos en el mundo moderno del trabajo que hasta ahora solo encontraba en la agenda de las economías industrializadas, pero que todavía sigue siendo un acertijo sin resolver sobre los beneficios y desventajas de reducir la jornada laboral a tan solo cuatro días semanales.

La idea en El Salvador se conoció la semana pasada, cuando el ministro de Trabajo, Rolando Castro, dijo que estaban en proceso de análisis sobre la viabilidad de implementar un esquema de cuatro días laborales y tres de descanso, conocido como 4/3, que en la práctica si bien implicaría permitirle a los trabajadores gozar de más días de descanso, tendrán días más extensos de trabajo.

Hasta ahora la Ley del Trabajo de El Salvador establece jornadas laborales de 44 horas semanales, distribuidas en 40 horas de lunes a viernes más cuatro horas el sábado. La idea es que esas mismas horas se distribuyan en cuatro días, es decir que los trabajadores pasarían de estar dentro de una empresa 8 horas diarias a 11 horas, lo que refleja la intensidad de las jornadas diarias.

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La otra alternativa que se está analizando es que las empresas salvadoreñas organicen turnos de 4 días de trabajo con cuatro días de descanso, mediante un esquema de rotación de grupos sin reducir las 44 horas laborales legamente establecidas. Esto se conoce como 4×4.

En medio del debate, el cual será abordado en los próximos días en el Consejo Superior de Trabajo (CST) de El Salvador, esta semana la Unión Nacional para la Defensa de la Clase Trabajadora (UNT) propuso reducir gradualmente a 30 horas la jornada laboral semanal, lo que no implicaría achicar los salarios ni tampoco las prestaciones.

“Ahorita son temas de debate que se van a construir en el consejo, pero el mundo laboral ha cambiado. Si El Salvador no se abre a ir acorde al ritmo del mundo laboral, está condenado a estar aislado”, dijo el funcionario salvadoreño.

Pero más allá de los planteamientos, lo cierto es que el debate en una economía subdesarrollada ya está en la mesa por primera vez. Y en caso de concretarse una nueva jornada laboral, propia de las economías del primer mundo, lo cierto es que esto puede cruzar fronteras en Centroamérica.

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En ese contexto, ¿sería funcional un esquema de jornada laboral reducida en Nicaragua? ¿Tendría algún efecto en la mejora de la productividad? ¿Qué dice hasta ahora la ley laboral? ¿Nicaragua ya tiene experiencia en algunos sectores de la economía?

En Nicaragua legalmente se deben laborar 48 horas semanales (entre las 6:00 a.m. y las 8:00 p.m.), con un máximo de 8 horas diarias. Esto incluye un descanso intermedio de al menos 30 minutos que puede considerarse tiempo de trabajo efectivo si el trabajador no puede abandonar el centro laboral.

Una fuente empresarial, que pide no ser citada por temor a represalias, explica que en el caso de Nicaragua «un primer punto a considerar es la diferencia que hay entre las empresas que están en la formalidad y las que están en la informalidad».

«Este tema estaría más relacionado para las empresas que están en la formalidad porque para las empresas que están en la informalidad es mucho más difícil tener este tipo de flexibilidad por un tema de sobrevivencia. Para aquellas empresas que están en la formalidad y que tienen la capacidad de poder organizar sus labores hemos visto que en algunos países muy desarrollados han tomado la decisión de implementar este tipo de horarios laborales», indica.

En Nicaragua, casi el 80 por ciento de las empresas están en la informalidad. Es decir, son de sobrevivencia, por lo que adaptarse a un esquema de jornada laboral reducida significaría un enorme costo, puesto que estas suelen mantenerse operativas de sus ingresos diarios.

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De hecho, los anuarios estadísticos del INSS reflejan que hasta el 2024, —el dato más actualizado—, solo 33,267 empresas estaban oficialmente registradas como contribuyentes, por debajo de las 34,371 que habían hasta 2018, cuando estalló la crisis sociopolítica y que ocasionó la salida gradual de empleadores afiliados a esta entidad.

Se estima que en Nicaragua hay más de 200 mil empresas, la mayoría de las cuales están en la categoría de micro, pequeña y mediana empresas.

Un exfuncionario de gobierno explica que «este asunto de la semana reducida está en prueba en varios países más que nada desarrollados, pero de forma muy comedida. Esperemos que los salvadoreños no se vayan de boca en una dinámica que todavía no se sabe mucho de su idoneidad y en qué casos. Lo que está claro es que característicamente no es coercitivo sino voluntario por un lado, y por otro, no se trata de reducir la semana casi en todos los casos, y subir el número de horas de trabajo cada día».

La fuente señala que en otras partes del mundo este modelo ha tenido resultados mixtos. «Hay una reducción de horas también con excepción del caso de Bélgica que tiene más horas cada día de trabajo. Pero se reconoce que resulta agotador. Por otro lado, en Japón ha dado resultados desde el punto de vista de inclusive mejorar la productividad, trabajando menos días y menos horas que es a como debiera ser su acaso. Pero esto depende de los sectores y no todos puede que se presten».

Jornadas reducidas, el esquema del futuro

A criterio de la fuente, que espera que en el caso de El Salvador la medida sea estudiada de previo y que estén claros los objetivos de por qué se hace, dónde y qué se busca, este tipo de esquema «puede que se consigan ganancias en productividad en ciertas actividades aún trabajando menos».

«Los nuevos trabajos de hoy y en el futuro, requerirán de normas muy diferentes de lo que fue la época de la industrialización y el enfoque en la manufactura con largas jornadas repetitivas. Hoy la modalidad híbrida después de covid se ha establecido al punto en que el problema es que la gente o no quiere trabajar o lo hace solo si le dan flexibilidad», advierte.

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Y agrega: «El mundo va más en esa dirección que una reducción de la semana y aumento de horas en los días que se trabaja pareciera por lo pronto. Puede estarse enredando El Salvador con ese enfoque en esa discusión de reducir la semana aumentando el número de horas para compensar. Eso puede más bien resultar en un retroceso en la productividad».

A criterio de la fuente, se puede ganar mayor productividad en algunas empresas, «pero no añadiendo horas. Si acaso, teniendo claro objetivos y trabajando por resultados. En otras definitivamente no lo vería. Creo que se debe de ver caso por caso, debe de ser voluntario y acordado dentro de cada empresa y no algo donde el Estado debería de involucrarse más que para propiciar quizás el debate».

En esa misma línea la fuente empresarial dijo que «aquí lo importante sería darle a las empresas la oportunidad de crear sus esquemas porque son las que conocen sus necesidades y no necesariamente encasillarlo en una ley que no tenga en cuenta la realidad de estas y respetando que no se exceda el máximo semanal de horas de trabajo que esté establecido».

Zona franca de Nicaragua tiene experiencia

Por otra parte, una fuente ligada al sector de zona franca, que también pide no ser citada por temor a represalias, dice que Nicaragua tiene una pequeña experiencia en cuanto al sistema que hoy está intentando implementar El Salvador.

Recuerda que en el año 2012, la Corte Suprema de Justicia avaló a una maquila un sistema de trabajo de 4×4 mediante la sentencia 1748, el cual falló a favor de un recurso de amparo en que a dicha empresa se le permitió establecer jornadas de trabajo de 12 horas diarias y cuatro días de descanso.

El amparo fue a favor de la empresa Gildan, donde actualmente unas 15,000 personas cumplen ese tipo de jornada. Luego tres sentencias similares crearon la jurisprudencia, lo que permitió que otras empresas puedan adoptar ese sistema sin necesidad que en Nicaragua se institucionalice.

«Estas tres sentencias fueron cabildeadas por en ese entonces Anitec (Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección) y cuatro empresas de zonas francas y dejó buenas prebendas económicas a exmagistrados fallecidos y uno que está exiliado», dijo la fuente.

Indicó que en zona franca también se dio paso a lo que se conoce como 4×3. «Estos tipos de jornadas lo que se trata es de tener a capacidad las 48 horas y los 7 días a la semana las operaciones productivas de las empresas, para que estas tengan mayor productividad, eficiencia y ahorrar costos de energía y trabajadores», indica.

«Es decir, en Nicaragua esta jornada sin haber habido una reforma laboral ya se está implementando, la ventaja siempre está a favor de los empresarios», considera.

Aún así, cree que aunque lo considera inconstitucional, porque ese esquema no fue aprobado por la Asamblea Nacional, pero sí fue avalado por la Corte Suprema de Justicia, la fuente dice que el esquema se «puede seguir empleando para atraer mayor inversión y generación de nuevos empleos, es decir que estos tipos de jornadas 4×4 y 4×3, no han tenido ningún impedimento legal y está funcionando muy bien en el sector textil, por lo que algunos trabajadores lo miran atractivos porque en sus días de descanso pueden hacer trabajos eventuales y algunas empresas están en áreas rurales, muchos trabajadores igualmente laboran en sus huertas».

Y agrega que «hay ventajas y desventajas, pero si es por generación de empleos, considero que esas jornadas pueden ayudar a crecer el empleo y las exportaciones. Lo único es que se deben de acostumbrar a ese tipo de jornadas extensas y cansadas. Y en Nicaragua ese tipo de jornadas 4×4 existen desde hace más de 20 años».

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