Este año ha sido un año muy movido y no es un chiste. De acuerdo con internet, en lo que va del 2026 se han dado 11 terremotos. El más fuerte en Filipinas, con magnitud de 7.8 el 7 de junio, seguidos por el de Indonesia de 7.7 el 14 de agosto y el de Tonga el 24 de marzo.
En Latinoamérica, Venezuela es la que ha sufrido más cuando la tierra se mueve, con dos terremotos de 7.5 y 7.2 en 24 de junio, seguida por Colombia con el terremoto de 7.4 el 10 de agosto.
Ya escribí sobre una similitud de estas tragedias con el terremoto de 1972 en Nicaragua, el olor a muerto, tras días de búsqueda de entre los escombros ese hedor a carme humana en putrefacción se grabó en la mente de muchos nicaragüenses y los venezolanos mencionaban este detalle tras el doble terremoto.
Cuando la tierra se mueve se nos dice que hay que mantener la calma, pero creo la calma debe estar también en el momento de hacer construcciones. Nicaragua aprendió esa lección y hoy no se ven tantos edificios grandes y las casas se construyen antisísmicas, justamente porque nunca se sabe cuándo el suelo nos va a sorprender.
Otra cosa que aprendimos los nicas es a dormir cerca de las puertas o en los porches, porque cuando empieza a temblar no se sabe en qué momento dejará de pasar.
Prepararnos para las tragedias suena un poco paranoico, pero hace una gran diferencia. Yo he sentido la tierra moverse en tres países. En Nicaragua, Costa Rica y Colombia y en los tres he logrado salir con lo más importante, mis mascotas. Y ya es mecánico que empieza a temblar y los busco para salir.
Lo que me gusta de Nicaragua es que la gente sale y te pones a platicar con el barrio sobre la sacudida y como dice la canción, dónde te agarró el temblor, pero en Colombia y Costa Rica me pasó que la gente no se sale, no acostumbra a evacuar las casas inmediatamente, costó varios minutos para que bajaras de edificios de más de cuatro pisos. Y la gente lo que hace es que inmediatamente busca el celular para ver de cuánto fue.
De las cosas que aprendí en los últimos temblores y terremotos es que debes tener una mochila lista con documentos importantes y cosas que vayas a necesitar en caso de perder tu hogar.
Pero creo que también los gobiernos deben de considerar que cuando la tierra tiembla no le importa qué tan nueva sea una casa o una carretera, sino si esta aguanta la sacudida. Así que las construcciones deben de cumplir ciertas normas y si estas normas no existen deben de elaborarse, para proteger lo más valioso que no es de cemento o metal, la vida de los ciudadanos. Porque no podemos saber cuándo se nos mueve el piso, pero sí estar preparados y saber qué hacer cuando la tierra se mueve.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.