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El desencanto y temor a hablar de lo que hoy se vive en Nicaragua tras siete años del estallido de la rebelión del 18 de abril del 2018, así se encuentran algunos jóvenes que participaron en ese momento histórico para Nicaragua, según voces consultadas por LA PRENSA.
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A la vez, quienes siguen en Nicaragua cada vez menos hablan de lo que pasa en el país por miedo a las represalias del régimen y hasta hay quienes culpan a las protestas de la situación que viven hoy con más represalias y represión policial.
En 2018, más de 300 personas murieron por la represión armada contra las masivas manifestaciones ciudadanas que pedían la salida de Daniel Ortega y su esposa del poder, cientos de personas fueron encarceladas y miles se vieron obligadas a salir del país por la violencia política.

La socióloga Elvira Cuadra reconoció que «hay muchas personas que ya no quieren hablar del tema públicamente, porque tienen familiares en Nicaragua y temen las consecuencias que pueden sufrir de parte del régimen».
Sin embargo, Cuadra dijo que eso no significa que la gente se olvidó de abril de 2018 o que ya no quiere que se produzca un cambio, ni tampoco significa que el régimen Ortega Murillo tengan todo el control y hayan ganado la batalla contra un pueblo que los quiere fuera del poder.
«Ellos (Ortega Murillo) saben que el nivel de descontento de la población se ha profundizado y se ha extendido y que está carcomiendo incluso su propia base de apoyo, su estructura de poder, por eso han radicalizado toda la vigilancia, el control y la persecución, porque no es cierto que abril quedó en el olvido, está muy presente en la memoria de la gente en el general y de los grupos y de las organizaciones que forman parte del movimiento cívico», dijo Cuadra.
Un cambio pacífico tarda tiempo
La socióloga valoró que las masivas protestas de abril de 2018 fueron el evento más importante en la historia reciente de Nicaragua, porque significó la búsqueda por primera vez de un cambio por la vía pacífica, un anhelo que se mantiene hasta el dia de hoy.
Cuadra explicó que debido a que se busca una solución cívica frente a un régimen represivo y violento, un cambio será más tardado.
«La crisis se ha prolongado a lo largo del tiempo y eso ha generado el sentido de urgencia y cansancio en algunas personas, pero el cansancio está dado sobre todo por la inflexibilidad del régimen de los Ortega Murillo de abrir una oportunidad para resolver la crisis de una manera democrática y cívica, que es lo que quiere la gente», expresó la sociología.
«El movimiento cívico que nació en ese momento ha sido la protesta pacífica y no importa el nivel de violencia que haya empleado el régimen, la gente en Nicaragua ha respondido siempre de manera cívica, de manera pacífica», insistió Cuadra.
«No tienen futuro ni pueden ofrecer nada»
El exdiputado y opositor en el exilio, Enrique Saénz, quien en 2018 motivó a la ciudadanía a salir a protestar contra las reformas al Seguro Social que fueron el origen del descontento social generalizado, manifestó que un régimen que se basa en la represión y la violencia para mantenerse en el poder no puede «considerarse un régimen triunfante».

Sáenz también hizo ver que Nicaragua aún es un país en crisis, aislado y en conflicto con diferentes países democráticos, hasta con el Vaticano.
«El hecho de que el régimen y sus cabecillas sigan en el poder no significa que se ha resuelto la crisis política ni que se ha resuelto la crisis socioeconómica que estuvo en la raíz del estallido social», dijo el opositor.
Sáenz, que es economista, recordó que Ortega Murillo encabeza un país que se sostiene de las remesas que envían miles de nicaragüenses que tuvieron que salir del país para tener mejores condiciones de vida.
«Una tortilla es el resultado del trabajo de los nicaragüenses en el exterior, es decir, es una economía que no puede autosustentarse. No tienen futuro ni puede ofrecer nada y es probablemente uno de los regímenes más desprestigiados del mundo, ni Cuba ni Venezuela tienen el nivel de desprestigio internacional», afirmó Sáenz.
La exguerrillera sandinista y opositora en el exilio, Dora María Téllez, reconoció que el aniversario de las protestas de 2018 trae inevitablemente una carga de tristeza por las vidas perdidas, el exilio y la falta de cambio, pero eso solo significa que ha pasado el tiempo, pero todavía falta luchar más por el país.
«Todos tenemos sentimientos de pérdidas de las personas que les fue arrebatada la vida, las personas que hirieron, las personas que cayeron presas y torturadas, es decir, las personas que han sido víctimas directas de la represión de la dictadura y también el alejamiento del país produce una carga de tristeza», manifestó Télllez.
El mensaje de poder
Téllez consideró que hace falta enfatizar «en el mensaje de poder que tienen los nicaragüenses» y que «expresamos en abril».
«El poder que viene de cada persona, que viene de la colectividad, que viene los grupos, de los movimientos, que viene de cada persona que se para y dice: -ya está, es suficiente de tanta injusticia, es suficiente acoso, es suficiente represión a mi comunidad, a mi barrio, a mi universidad-«, valoró la exguerrillera sandinista.

Téllez agregó que es a ese poder al que le tienen miedo los dictadores. «Eso que aterroriza al régimen de los Ortega Murillo fue exactamente eso, el poder expresado en abril. Eso es exactamente lo que les da terror a ellos, que esa carga de energía, que esa voluntad, que esa decisión y que ese poder vuelva a expresarse en las calles, para demandar libertad, democracia, justicia y oportunidades», manifestó Téllez.