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Una filtración reciente ha revelado un borrador de orden ejecutiva que propone una restructuración profunda del Departamento de Estado de EE. UU., alineada con la política «América Primero» del presidente Donald Trump.
Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado el documento como «falso», su contenido ha generado preocupación entre diplomáticos y expertos en política exterior. Diversos medios de comunicación estadounidenses ya han publicado reacciones sobre este borrador.
Cambios propuestos
El borrador sugiere eliminar entidades clave como la Oficina de Asuntos Africanos, la Oficina de Organizaciones Internacionales y la Oficina de Asuntos Globales de la Mujer.
Además, propone cerrar varias embajadas en África subsahariana y reducir significativamente las operaciones diplomáticas en Canadá.
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Se plantea reorganizar el Departamento en cuatro oficinas regionales: Indo-Pacífico, América Latina, Medio Oriente y Eurasia, con asignaciones de personal diplomático específicas por región y de larga duración.
Reformas contratación y programas educativos
El borrador también propone eliminar el examen del servicio exterior, remplazándolo por un proceso de contratación basado en la alineación con la política exterior presidencial.
Programas educativos como las becas Fulbright se limitarían a estudios de maestría en seguridad nacional, y se eliminarían programas de diversidad e inclusión, incluyendo asociaciones con universidades históricamente afroamericanas.
Reacciones y preocupaciones
La filtración ha provocado reacciones intensas dentro del Departamento de Estado. Un diplomático describió el borrador como «absoluta locura», reflejando la alarma generalizada sobre posibles despidos y restructuraciones.
Aunque Rubio ha desestimado el documento, su circulación ha generado incertidumbre sobre el futuro de la diplomacia estadounidense.
Este borrador se enmarca en un contexto más amplio de propuestas para reducir el presupuesto del Departamento de Estado en un 50 por ciento y la ayuda exterior en un 75 por ciento.
Estas medidas podrían implicar el cierre de hasta 30 misiones diplomáticas y la eliminación de fondos para organizaciones internacionales como la ONU y la OTAN.
Aunque aún no se ha confirmado la autenticidad del borrador, su contenido ha encendido el debate sobre el rumbo de la política exterior de EE. UU. y la estructura del Departamento de Estado bajo la administración Trump.