La jueza federal Paula Xinis emitió una orden en la que instruía al Departamento de Justicia a explicar, antes del viernes a las 9:30 a.m., cómo facilitaría el regreso inmediato de Abrego García. LA PRENSA/Tomada de redes sociales

La jueza federal Paula Xinis emitió una orden en la que instruía al Departamento de Justicia a explicar, antes del viernes a las 9:30 a.m., cómo facilitaría el regreso inmediato de Abrego García. LA PRENSA/Tomada de redes sociales

Inmigrante deportado por error sigue preso en El Salvador, pese a orden judicial de regreso

En lugar de cumplir la orden, el Gobierno solicitó una prórroga hasta el martes siguiente, alegando la complejidad del caso. La jueza, sin embargo, sólo concedió una extensión de dos horas adicionales.

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El Gobierno de Estados Unidos ha incumplido una orden judicial clave al no explicar en el plazo establecido cómo facilitará el regreso al país de Kilmar Abrego García, un inmigrante que fue deportado erróneamente a El Salvador, a pesar de tener su residencia legal en Maryland.

El caso, que ha despertado indignación entre defensores de derechos humanos y expertos legales, pone de relieve fallas graves en el sistema de deportaciones del país, así como el aparente desacato del Ejecutivo a decisiones del poder judicial federal.

¿Quién es Kilmar Abrego García?

Kilmar Abrego García es un inmigrante salvadoreño que llegó a Estados Unidos siendo menor de edad y ha vivido durante años en Maryland, donde ha formado su vida. Según información publicada por Telemundo, los abogados de García, aseguran que nunca ha sido condenado ni acusado formalmente de ningún crimen en EE.UU. o en su país natal.

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Sin embargo, a mediados de marzo de 2024, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) bajo sospechas de supuestos vínculos con la pandilla MS-13. Las autoridades procedieron a su deportación sin que mediara una acusación formal ni se respetaran sus derechos al debido proceso, algo que su equipo legal calificó como una «violación flagrante del Estado de derecho».

Abrego fue enviado a El Salvador, donde actualmente permanece recluido en una prisión de máxima seguridad —una instalación conocida por albergar a miembros peligrosos de pandillas— a pesar de que no existe evidencia en su contra. Su familia y abogados denuncian que está expuesto a un alto riesgo de violencia y violaciones a sus derechos humanos.

La orden judicial ignorada

El pasado martes, la jueza federal Paula Xinis emitió una orden en la que instruía al Departamento de Justicia a explicar, antes del viernes a las 9:30 a.m., cómo facilitaría el regreso inmediato de Abrego García. La jueza también solicitó información precisa sobre su ubicación y condiciones de custodia.

En lugar de cumplir la orden, el Gobierno solicitó una prórroga hasta el martes siguiente, alegando la complejidad del caso. La jueza, sin embargo, sólo concedió una extensión de dos horas adicionales. A pesar de ello, el Departamento de Justicia respondió que no era «factible» cumplir con la orden en ese plazo, lo que constituye una omisión significativa y poco habitual en los procesos judiciales federales.

La magistrada Xinis calificó de «alarmante» la negativa del Ejecutivo y señaló que el incumplimiento de su orden socava la confianza en las instituciones y podría sentar un peligroso precedente.

Reacciones y consecuencias

Expertos legales señalan que el desacato a una orden judicial en un caso de esta naturaleza es sumamente inusual. “Estamos viendo a un gobierno que actúa por encima de la ley, ignorando una decisión clara de una corte federal”, dijo Mark Fleming, director jurídico del National Immigrant Justice Center.

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Por su parte, organizaciones de derechos civiles como la ACLU y Human Rights Watch han pedido una investigación independiente y sanciones para los responsables de la deportación ilegal.

“Este caso va más allá de una simple deportación mal manejada. Muestra cómo un sistema de inmigración con escasa supervisión puede destruir la vida de una persona en cuestión de días”, indicó la abogada de Abrego, Claudia Cubas, en una rueda de prensa.

¿Qué viene ahora?

La Corte Suprema ya había dictaminado que el Gobierno de EE.UU. debía «facilitar» el regreso de Abrego García al país, pero hasta la fecha no se ha ejecutado ninguna acción efectiva para ello. El caso sigue pendiente en tribunales, mientras el joven permanece en condiciones inciertas en El Salvador.

Abogados del inmigrante podrían ahora solicitar medidas más severas, incluyendo una orden de desacato contra funcionarios del gobierno federal, si no se toman acciones inmediatas.

Este caso pone el foco sobre los procedimientos de ICE, cuestiona la transparencia de las deportaciones y plantea una pregunta inquietante: ¿cuántos otros casos similares han pasado desapercibidos?

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