Otra vez y siempre abril

Los meses se repiten todos los años. Pero lo que ocurrió en cada uno no se repite en el de los años siguientes. Sobre todo los acontecimientos de gran trascendencia son irrepetibles según los historiadores. O al menos no se repiten de igual manera ni con los mismos protagonistas que la primera vez.

El gran filósofo alemán de la historia, Jorge Federico Hegel (1770-1831), reflexionó que “la libertad es una característica intrínseca del ser humano”; y “la lucha por la libertad es un proceso dinámico y continuo”. Además explicó que los hechos históricos “se repiten a sí mismos, aunque no exactamente igual”.

Por su parte el también filósofo alemán, Carlos Marx, quiso corregir a Hegel y aseguró que el gran maestro había olvidado agregar que aquellos hechos históricos que la primera vez fueron una tragedia, cuando se repiten es como farsa o comedia.

Finalmente, el filósofo contemporáneo de origen esloveno, Slavov  Žižek, corrige a su vez a Marx al asegurar que “algunas veces la repetición a modo de farsa puede ser más terrorífica que la tragedia original”. Al parecer tiene razón y en la experiencia nicaragüense ese podría ser el caso de la repetición de la dictadura sandinista, que es bastante peor que la original de los años ochenta del siglo pasado.

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Ahora bien, ha comenzado un nuevo mes de abril en el que los nicaragüenses conmemoran los acontecimientos gloriosos y trágicos al mismo tiempo del mismo mes en 2018, que marcaron para siempre y de manera profunda la conciencia social y nacional de los nicaragüenses. De todos, tanto de los partidarios de la libertad como de quienes son parte de la dictadura.

En abril de 2018 ocurrió una hazaña épica de la ciudadanía que se alzó masivamente contra la dictadura y por la  libertad, la justicia y la democracia. Pero también fue el comienzo de la peor tragedia de la historia nacional causada por la sangrienta represión de la dictadura.

El domingo recién pasado, LA PRENSA publicó una nota especial acerca de cómo los hechos de abril de 2018 han sido perpetuados en la memoria social y nacional, mediante la creación de numerosas obras escritas y gráficas de aquellos acontecimientos gloriosos y dolorosos. Y destaca que la férrea dictadura es desafiada por la resistencia cultural, la única posible en las actuales circunstancias.

Dentro del país, la gente con conciencia de libertad que respaldó las manifestaciones masivas de abril de 2018 está silenciada por la fuerza policial, militar y paramilitar. No hay en Nicaragua libertad ni derecho para expresarse y manifestarse públicamente.

De manera que por ahora la conmemoración democrática visible de abril sólo puede ser en el exilio, hasta que se pueda hacer dentro de Nicaragua. Que sin duda será posible tarde o temprano, porque con Hegel creemos que la libertad es consustancial a la persona humana, o por lo menos a la gente consciente y digna de ella. Y que en consecuencia Nicaragua volverá a ser una república democrática.

Editorial
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