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Ismael Munguía merece ser el próximo nicaragüense en las Grandes Ligas

Nunca ha sido fácil llegar a las Grandes Ligas, ni antes ni ahora, ser parte de un roster de un equipo es un privilegio de unos pocos

Nunca ha sido fácil llegar a las Grandes Ligas. Ni antes ni ahora. Ser parte de un roster de un equipo es un privilegio de unos pocos. Y tengo que decirlo alto y claro: el muchacho nicaragüense Ismael Munguía tiene todas las características para pisar la Gran Carpa. Pocas veces se encuentran jóvenes con el corazón tan grande, con el coraje y la garra para afrontar cada reto. Batea como una pequeña locomotora, defiende muy bien y tiene un sentido natural para jugar beisbol que te contagia con su juego.

Empecé a seguir sus pasos cuando Álvaro Espinoza, excompañero de Grandes Ligas y mánager de Ligas Menores con San Francisco, me habló muy bien de él. Álvaro, que ha visto a tanto talento, me comentó con mucha seguridad que merecía ser un “grandesligas”, pero también dijo algo que llamó mucho mi atención: “no había visto a alguien que batee de forma natural como ese muchacho”. Eso me impactó, porque en un deporte tan evolucionado, encontrar a alguien que muestra esa naturalidad, no es muy común.

Desgraciadamente Munguía ha tenido mala suerte. Cuando sos un invitado al Spring Training tiene que haber alguien que abogue a capa y espada por vos para presionar a los otros que te abran las puertas. Tengo conocimiento que le gustaba mucho al mánager de San Francisco de la MLB, Bob Melvin, pero lamentablemente acababa de llegar al puesto como para correr riesgos y se fue por lo conocido y seguro.

Ahora con los Yanquis, la lucha es igual de dura, pero hubo algo que me pareció muy significativo: que Aaron Boone lo haya comparado con Ichiro Suzuki y Tony Gwynn.  Recuerdo cuando en mis inicios me compararon con Juan Marichal y en un principio pensaban que exageraban, con el paso del tiempo me convertí en el primer latino con un juego perfecto y el primero en llegar a 245 victorias. La comparación de Boone tiene que estimular a Munguía a ser mejor y no bajar los brazos debido a que simboliza que el mánager ya puso el ojo sobre él.

Tengo la sensación que los Yanquis están cambiando el enfoque sobre el primer bate. Se había prescindido del típico pelotero veloz, de contacto, ese dolor de cabeza para los lanzadores difícil de ponchar, ahora quieren volver a eso porque su tanda fuerte necesita encontrar corredores sobre las almohadillas para remolcar carreras. En esa función Munguía encajaría muy bien.

Si Munguía es bajado a Ligas Menores sería un duro golpe e inmerecido para él, sin embargo, tiene que seguir intentándolo y jamás darse por vencido. Ya se ha acostumbrado a recibir muchos “no” por respuesta, pero debe mentalizarse en ser un “grandesligas” y no por los lujos y fama que eso trae, sino por la ética y disciplina de trabajo del día a día para cuando llegue su momento.

Lo repito alto y claro: Ismael Munguía merece ser el próximo nicaragüense en las Grandes Ligas.

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