Centenares de feligreses de la Iglesia católica se congregaron masivamente este 5 de marzo en los diferentes templos del país para participar de la misa solemne del Miércoles de Ceniza, en la que recibieron la señal de la Cruz en la frente, marcando el inicio del tiempo de Cuaresma.
«Con esta celebración, estamos inaugurando el tiempo de Cuaresma, tiempo en el cual preparémonos para sentir la cercanía de Dios a través del perdón y de la reconciliación. Cristo nos abraza, así como vamos a escuchar en la segunda lectura del apóstol Pablo, en los Corintios: ‘Déjense reconciliar por Dios’. Es un llamado bien bonito, cercano, que nos dejemos abrazar por Dios», indicó el cardenal Leopoldo Brenes al iniciar la homilía de este Miércoles de Ceniza, que ofició en la Catedral Metropolitana.
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La Cuaresma, que tiene una duración de cuarenta días, cada año inicia con el Miércoles de Ceniza y finaliza el Jueves Santo, que este año corresponde al próximo 17 de abril.

Diputados orteguistas participan del Miércoles de Ceniza
El cardenal Brenes invitó a los fieles católicos de Nicaragua a «vivir estos cuarenta días en ese ambiente de oración, de ayuno, de penitencia, de buenas obras. Puestos en las manos de nuestro Dios, le pedimos que nos perdone».
«Yo quisiera invitarlos a que este tiempo de Cuaresma podamos vivirlo tal como lo presenta el Señor. En primer lugar, a la Iglesia, en la voz del apóstol Pablo, nos animaban a dejarnos reconciliar por Dios; o sea, el apóstol Pablo nos dice: ‘Déjense reconciliar por Dios’. La reconciliación es la cercanía más íntima, junto con la palabra y la eucaristía, con Dios», añadió Brenes.
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La misa solemne de este Miércoles de Ceniza, celebrada en la Catedral Metropolitana, reunió a centenares de files católicos, desde niños hasta adultos mayores, que llegaron en silla de ruedas o utilizando bastones.
También participaron estudiantes universitarios, de primaria y secundaria, embarazadas, trabajadores del sector público y privado, e incluso diputados de la Asamblea Nacional, controlada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, entre estos la eterna diputada María Haydée Osuna, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), partido complaciente a las órdenes del Frente Sandinista.
Osuna, quien apoya las órdenes de la dictadura sandinista —que en los últimos años ha dirigido una férrea persecución contra la Iglesia católica de Nicaragua y su clero—, asistida de un bastón se acercó para recibir la imposición de la Cruz en su frente y al terminar la homilía salió en una camioneta Toyota Prado, con placas de la Asamblea Nacional.