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Antecedentes. Tras independizarse de la Unión Soviética en 1991, Ucrania mantuvo relaciones tensas con Rusia. El antecedente más directo de la actual crisis tuvo lugar en 2014, cuando Rusia se anexó Crimea, una península ucraniana. Para justificar la anexión, Moscú alegó que defendía sus intereses y los de los ciudadanos rusoparlantes que habitan Crimea. Meses después, rebeldes prorrusos se alzaron en el Donbás, este de Ucrania, y en la región empezó una guerra civil entre el gobierno ucraniano y los separatistas de Donetsk y Luhansk, apoyados por Rusia.
Invasión. Tanto Rusia como el presidente estadounidense Donald Trump han acusado a Ucrania de haber empezado la guerra, pero eso no es verdad. El 24 de febrero de 2022, luego de semanas de tensión y maniobras militares rusas en la frontera ucraniana, Rusia invadió el territorio de Ucrania, iniciando un conflicto bélico a gran escala, el más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Los rusos dispararon misiles contra ciudades de toda Ucrania antes del amanecer de ese jueves, sus tropas terrestres avanzaron rápidamente, llegando hasta los suburbios de la capital, Kiev. Pero la resistencia ucraniana las hizo retroceder y desde entonces el conflicto se ha desarrollado principalmente en el este de Ucrania.
Pretexto. Tres días antes de invadir Ucrania, el presidente ruso Vladímir Putin reconoció a las autoproclamadas repúblicas prorrusas del Donbás (Donetsk y Luhansk) como estados independientes y encargó a su ministro de Defensa “el mantenimiento de la paz” en ambos territorios. La invasión, que Rusia llamó “operación militar especial”, se hizo bajo el argumento de “desmilitarizar” y “desnazificar” a Ucrania para “defender y proteger” a los ciudadanos de las regiones separatistas de un supuesto “genocidio”. Rusia no presentó evidencias para respaldar estas acusaciones.
Objetivo. En abril de 2022 Rusia admitió que uno de sus objetivos para iniciar el conflicto bélico fue establecer el control total sobre el Donbás y el sur de Ucrania, para proporcionarse un corredor terrestre a Crimea. Por otro lado, Putin llevaba mucho tiempo buscando controlar el país vecino, que alguna vez formó parte del imperio ruso y de la Unión Soviética, y la remota posibilidad de que Ucrania se uniera a la OTAN le hizo enfurecer, señaló El New York Times. La alianza militar que incluye a Estados Unidos y las potencias europeas, ha añadido a países que fueron estados soviéticos o parte de su esfera de influencia, como Hungría, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y la República Checa.
Muertes. Las Naciones Unidas han verificado al menos 12,654 civiles muertos en la guerra de Ucrania, 673 de ellos niños, pero la cifra podría estar gravemente subestimada por las limitaciones propias de la guerra. Además, según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, más de 46 mil soldados ucranianos han muerto en tres años de guerra. En el caso de los soldados rusos, se estima que han perecido en el campo de batalla más de 160 mil. Naciones Unidas también confirmó la ejecución de al menos 71 prisioneros de guerra ucranianos y 26 rusos. Se ha denunciado, además, la ejecución de 170 civiles, incluidos 23 mujeres y tres menores, en zonas del territorio ucraniano controladas por Rusia.
Control. En marzo de 2022 Rusia llegó a controlar cerca del 22 por ciento del territorio ucraniano, incluyendo Crimea y las regiones separatistas. Para noviembre de ese año las tropas ucranianas habían recuperado unos 25 mil kilómetros cuadrados; pero a finales de 2024 Rusia hizo avances graduales y ahora controla aproximadamente el 18.5 por ciento del territorio ucraniano, lo que equivale a más de 111 mil kilómetros cuadrados (casi el tamaño de Nicaragua). Unos 139 mil kilómetros cuadrados de Ucrania han quedado sembrados con minas antipersona y otros artefactos explosivos, lo que ha convertido al país en uno de los más contaminados del mundo con este armamento.
Destrucción. La infraestructura de Ucrania, principalmente en el este, ha sido devastada, con más de dos millones de viviendas destruidas o dañadas. Naciones Unidas estima que cerca de 10.6 millones de ucranianos han sido desplazados, casi un cuarto de la población antes de la guerra. De ese total, 3.7 millones de personas están desplazadas dentro de Ucrania, mientras que cerca de 6.9 millones se han refugiado en otros países. El conflicto también ha destruido los sectores agrícolas e industriales ucranianos y se calcula que el 30 por ciento de los empleos previos a la guerra se han perdido.
Tecnología. El conflicto de Ucrania se ha caracterizado por el alto uso de nuevas tecnologías e incluso es conocido como “la guerra de los drones”. Ambos bandos han utilizado masivamente drones comerciales para reconocimiento o ataques con explosivos, algo que cambiará para siempre la forma de hacer guerras. Esto está propiciando la aparición de más sistemas de armas guiados por inteligencia artificial que puedan operar en el campo de batalla sin intervención humana. La tecnología también se ha manifestado en el uso de criptomonedas en donaciones a la defensa ucraniana y el hacktivismo de Anonymous, que declaró la “guerra cibernética” a Rusia, atacando páginas gubernamentales y filtrando información sensible.
Zelenski. Antes de llegar al poder, en 2019, el presidente ucraniano era un popular comediante que nunca había ocupado un cargo público. Como actor protagonizó una comedia titulada Servidor del pueblo, en la que interpreta a un profesor de Historia que accidentalmente se convierte en presidente de Ucrania. Ese papel lo lanzó a la fama y, curiosamente, a la presidencia real de su país. A pesar de su poca experiencia política, ha liderado la resistencia ucraniana desde 2022. En la actualidad afirma estar dispuesto a renunciar a su cargo a cambio de la paz y de la entrada de Ucrania a la OTAN.
Curiosidades. En los primeros días de la invasión en las redes sociales se viralizó la historia de un piloto ucraniano, apodado el “Fantasma de Kiev”, que habría derribado hasta cuarenta aviones rusos. Aunque no es más que una leyenda, esto moralizó a los ucranianos. Otra de las curiosidades de esta guerra fue la ocupación de Chernóbil, cuya zona de exclusión estuvo tomada por tropas rusas al inicio de la invasión. Poco después abandonaron la zona, pero algunas fuentes aseguraron que los efectivos rusos presentaban altos niveles de contaminación radiactiva y recibieron tratamiento en Bielorrusia.