Lo que defiende y lo que amenaza el Ejército

El viernes 21 de febrero, en la conmemoración oficial del 91 aniversario del asesinato de Sandino y con motivo de la coronación del comandante en jefe del Ejército, Julio César Avilés, para otro periodo de seis años en el alto mando de las fuerzas armadas de Nicaragua, se hizo una nueva demostración del poderío militar y su mayor armamento ruso.

Con ese motivo, LA PRENSA publicó el domingo 23 de enero un trabajo periodístico de contexto titulado “Las nuevas armas rusas del ejército de Ortega: ¿A quién apuntan?” Este fue basado en opiniones de antiguos líderes de la Contra y expertos en temas militares y de seguridad, que coinciden en decir que el crecimiento del Ejército, el aumento del armamento ruso y el gran despliegue de fuerza militar apuntan hacia dentro del país, no hacia afuera.

“No hay guerra, no hay enemigos visibles”, opinó el antiguo comandante de la Contra y ahora opositor cívico exiliado, Luis Fley. Y agregó: “Esto es una exhibición de fuerza interna, para infundir miedo a la población y blindar el poder de la dictadura”.

De forma muy parecida opinó el experto en temas militares y seguridad, Roberto Samcam, antiguo oficial del Ejército sandinista y ahora también opositor exiliado, quien aseguró: “Esto no es un fortalecimiento de la defensa nacional, sino una estrategia de intimidación”.

Se dice que la razón de ser de los ejércitos es garantizar la defensa nacional y territorial de un país, cualquiera que sea. Su misión es proteger la soberanía nacional, evitar que otros países o grupos lo invadan o ataquen, y si lo hacen luchar contra ellos hasta echarlos fuera del país.

Pero el ejército también sirve para la salvaguarda del orden público interno, así como también para defender al régimen establecido particularmente cuando es dictatorial y contrario a la voluntad popular mayoritaria.

Tal es el caso de los ejércitos en la mayor parte de los países del mundo, los que no tienen democracia pero sí ejércitos poderosamente armados para sostener en el poder a los gobernantes autoritarios.

Cabe mencionar que de los 193 Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) solo 32 no tienen ejército. Pero salvo Costa Rica y Panamá, todos los demás son minúsculos países generalmente insulares, muy pacíficos e inofensivos, pero además protegidos por países  mayores.

Todas las dictaduras cuentan con ejércitos poderosos y robustas fuerzas policiales, pero además tienen a su disposición agrupaciones armadas paramilitares y parapoliciales. En el caso de Nicaragua, se conoce que aparte del Ejército que tiene unos 26 mil miembros, además existen los “policías voluntarios” que suman más de 50 mil, y siguen aumentando.

De manera que no es difícil responder la pregunta de a quién apuntan las poderosas armas rusas que tiene el Ejército de Nicaragua. Es obvio que no apuntan hacia afuera, a ningún país o fuerza exterior porque nadie está amenazando con invasión ni lucha armada.

Apuntan hacia adentro, para intimidar a los mismos nicaragüenses que no pertenecen al bando de la dictadura, como lo explicaron muy bien los expertos entrevistados por LA PRENSA.

Editorial
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