nicaraguenses en costa rica

Avenida Segunda en San José, Costa Rica. LA PRENSA/O.NAVARREE

Nicaragüenses en Costa Rica: del país más barato al más caro de Centroamérica

Pese al alto costo de la vida en Costa Rica, muchos migrantes, la mayoría nicaragüenses, buscan cómo asentarse en este país. Estas son las claves para entender por qué varían tanto los precios de un país a otro

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Cuando “Richard” fue por primera vez a un supermercado “Más x Menos” de San José, la capital costarricense, tenía apenas cuatro días de haber salido exiliado de Nicaragua y no tenía idea del costo de la vida en Costa Rica.

Fue en mayo del 2023 cuando huyó de Nicaragua, junto a su pareja y su hijo tras varios meses de control policial en un populoso barrio occidental de Managua, donde rentaba una pieza de dos habitaciones en la casa de una maestra jubilada.

Había vendido discretamente y por debajo del valor de mercado su motocicleta, la laptop de su muchacho, un celular iPhone y algunas herramientas de trabajo.

Juntó casi 2,000 dólares y pensó que era suficiente mientras se acomodaba en su nuevo destino y encontraba un empleo. Aquel lluvioso día de compras salió deprimido, alarmado y profundamente preocupado: una cajilla de huevos le costó tres veces más que en Nicaragua.

“Mi señora casi se desmaya cuando llegamos a la caja. Tuvimos que dejar algunas cosas porque se nos pasaba del presupuesto que llevábamos”, dice ahora, entre risas, Richard, un diseñador gráfico que trabajó elaborando mantas alusivas a las protestas del 2018 para una agencia de publicidad.

Él y su familia aprendieron la lección: no echaban un producto al carro de compras si no convertían el precio de colones a córdobas o dólares y calculaban el peso de kilos a libra. “Así nos dimos cuenta de que una libra de queso que allá nos parecía cara en 100 córdobas, aquí costaba cerca de 200 pesos”, dice.

El alto precio de la renta

Ellos se alojaron los primeros días en casa de una familia nicaragüense que los acogió por una semana, mientras encontraban un apartamento en San José. Casi se fueron de espaldas cuando la señora que los recibió les dijo que había encontrado una “pieza decente en 200”.

“Creímos que eran 200 dólares. Pensamos que no estaba caro. Aquel susto cuando nos dice que no, que eran 200,000 colones (aproximadamente 400 dólares), y aparte había que dar depósito y pagar aparte los servicios básicos, porque solo incluía cable TV”, comenta Richard, quien recuerda que él pagaba 160 dólares por el apartamento en Managua.

Esa semana, entre el pago de un mes de apartamento, el depósito de la renta, las compras de la casa y algunos enseres para acomodarse, se le fueron 1,400 dólares del total que trajo consigo. En menos de dos semanas.

“Honestamente me puse a llorar. Aun faltaban las vueltas para ir a solicitar el asilo, ver los gastos escolares del chavalo que debía seguir estudiando, los pasajes, fotocopias para sustentar mi caso…”, recuerda con tristeza.

Afortunadamente, una agencia de Naciones Unidas le ayudó con un fondo de emergencia que le sirvió para sobrevivir dos meses más, mientras una oficina de derechos humanos le sirvió de contacto para conseguir alimentos, víveres y enseres de segunda con una ONG católica.

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Transporte en Costa Rica.
Una de las grandes diferencias entre el costo de la vida en Costa Rica en comparación con Nicaragua es el costo del transporte público. Este bus de San José centro a Hatillo cuesta 340 colones, que son aproximadamente 0.68 dólares. Al tipo de cambio de Nicaragua el pasaje sale a 24.48 córdobas, mientras que el pasaje en Managua cuesta 2.5 córdobas. LA PRENSA/O. NAVARRETE

Qué caros los carros

“Meléndez”, apellido ficticio de este periodista nicaragüense excorresponsal de radio, recuerda que cuando salió en junio de 2021 no le dio tiempo de vender el carrito Toyota Tercel, mecánico de cuatro puertas y motor inyectado, que servía de transporte familiar.

Le pidió a su hermana que lo vendiera y ella logró negociarlo en 2,300 dólares que le depositó en su cuenta.

Una vez en Costa Rica, “Meléndez” supo que con el “bono” de 400 dólares que le ofreció un medio independiente en el exilio, no iba a sobrevivir ni 15 días, por lo cual empezó a buscar opciones de trabajo.

Un colega que llevaba un poco más de tiempo que él en Costa Rica, le recomendó tramitar su licencia para buscar una opción como conductor de plataforma privada, de las varias que operan en San José.

“Por fregar me puse a preguntar por el precio de los carros para hacer Uber o Didi, no fregués, un Tercel como el que vendimos allá en 2,400 dólares aquí lo ofrecen al equivalente de 5,000 dólares o más”, expresa.

Aunque un carro como el suyo no le hubiera servido para trabajar en las plataformas de transporte, por los límites de antigüedad que exigen las compañías, la comparación le sirvió para aterrizar en la realidad económica de Costa Rica.

“Un carro para Uber, con menos de diez años de antigüedad, no lo hallás a menos de 8, 9 o 10 mil dólares, son carros que allá valen 5 o 6, no más de 7 mil… es una barbaridad”, razona.

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Costo de la vida

Un economista nicaragüense consultado para este reportaje comentó que el choque financiero para los migrantes nicaragüenses en Costa Rica “es devastador”.

“No se trata de una percepción errada de los nicaragüenses de que Costa Rica es un país demasiado caro, es una realidad que la reconocen los mismos ticos”, dice el especialista, exasesor de un centro de pensamiento clausurado en Nicaragua.

El profesional señala que cada año, en diferentes estudios comparativos de organismos financieros y agencias de bienes raíces, turismo o inversiones, clasifican a Costa Rica como un país que, a nivel de Centroamérica, tiene un elevado costo de vida.

Un estudio que recuerda en particular es uno de 2024 realizado por la firma consultora Mercer, una de las empresas de Marsh McLennan Companies Inc.

Esta es una reputada firma global con sede en la ciudad de Nueva York, que ofrece servicios profesionales y asesorías en negocios de correduría de seguros, gestión de riesgos, servicios de reaseguro, gestión de talentos, asesoramiento de inversiones y consultoría de gestión, costos de operaciones y clasificaciones de riesgos.

El informe se tituló “Clasificación de Ciudades de Costo de Vida 2024” y tenía por objetivo ayudar a las compañías multinacionales a planificar estrategias de compensación para sus empleados internacionales.

El informe reveló que, en Latinoamérica, la capital de Uruguay, Montevideo, ocupa el lugar más caro para los empleados internacionales (puesto 42 a nivel global), por encima de Santiago de Chile (160) y Bogotá, Colombia, subió 40 lugares en el puesto 174.

A nivel de la región centroamericana, en términos de costo de vida la capital de Costa Rica, San José, se ubicó en el puesto 36 del ranking 2024, con un aumento de 27 posiciones respecto a 2023, según los datos del informe citado por el economista.

La ciudad de Guatemala ocupó el 127 (9 más), la ciudad de Panamá ocupó el puesto 151, San Salvador se ubicó en el 180, la capital hondureña Tegucigalpa quedó en el puesto 184 y Managua, aun subiendo 4 puestos en la escala a más cara, ocupó el puesto 197, siendo la ciudad más barata del istmo.

La depreciación del dólar

Este economista nicaragüense, exiliado desde 2021 en San José, dice que la realidad económica costarricense golpea a los migrantes nicaragüenses con más rudeza “porque cargamos con los costos financieros de una vida más barata y en muchos casos con salarios de allá”.

“Un factor que afecta a muchos migrantes, sobre todo a los exiliados, es que venimos aquí en muchos casos, con empleos y salarios de allá. Ya sea porque trabajan para un medio de comunicación, para una oficina de derechos humanos o para un organismo gubernamental, como consultores, vienen con los ingresos que ganaban allá o que firmaron en contrato para operar allá”, dice.

“En Nicaragua vos firmabas un contrato de consultoría por 1,200 dólares y vivías holgadamente. Aquí diversos informes estiman que para una familia de 4 personas se necesita un presupuesto promedio de 2,000 dólares y con limitaciones”, dice.

A eso, agrega, hay que sumarle una política monetaria que deprecia al dólar en beneficio del colón, la moneda local costarricense y eso “ha desplomado el valor del dólar y el poder adquisitivo del que gana en dólares”.

“Cuando nosotros vinimos el dólar estaba a 715 colones. Cambiabas 100 dólares y tenías 71,500 colones. Ahorita el dólar oscila en 495 y 515 colones. Cambias 100 dólares y obtienes 50,000 colones aproximadamente, perdiste casi 20,000 colones en tres o cuatro años, mientas que los alimentos subieron entre el 10 y 16 por ciento. Eso golpea si seguís ganando en dólares”, razona.

Comercio en supermercados de Costa rica.
Muchos nicaragüenses se asombran del precio de los alimentos y víveres en los supermercados de Costa Rica, pero expertos en finanzas aconsejan siempre cotizar los precios y adquirir algunos productos en las ferias de los agricultores donde el valor de hortalizas y frutas suele ser más bajo que en las cadenas de supermercados. LA PRENSA/O.NAVARRETE

Quejas de los turistas

Siendo Costa Rica un país cuya industria turística es uno de los principales motores económicos, es común que lo visiten cada año miles de turistas que usualmente hacen videos, podcast, crónicas y reseñas turísticas.

Gran parte de ellos suelen destacar tres aspectos de sus viajes: las bellezas naturales del país, la buena atención y calidez humana de su gente… y el alto precio de los servicios.

YouTube está plagada de videos y reseñas de turistas y generadores de contenido que polemizan sobre el alto costo de vida, comparado con los costos en otros destinos de América o incluso Europa.

Por supuesto que generan debates acalorados que, en muchos casos, tocan fibras sensibles de nacionalismo y amor patrio de costarricenses que defienden el país de la “pura vida”.

Pero la queja no viene solo de turistas extranjeros. Costarricenses que salen de viaje y comparan lo que gastan afuera con lo que cuesta algo similar adentro, también lo exponen.

Sin embargo, también hay muchas páginas dirigidas principalmente a extranjeros que promueven el país como un sitio “ideal” para pensionarse.

Los estimados de cuánto les costaría vivir a un pensionado estadounidense, comparado con estándares de países desarrollados alternativos, muchas veces concluyen que vivir en Costa Rica costaría la mitad que para el promedio de Estados Unidos o algunos países europeos como Portugal, Italia o España.

“El problema para el costarricense es que su salario promedio anual y sus beneficios de retiro, pese a ser de los mejores de Latinoamérica —600 dólares el salario mínimo promedio— no se comparan con los de un pensionado estadounidense, canadiense o europeo”, dice.

“Y ya no hablemos del salario de los nicaragüenses, que es de los más bajos de Centroamérica y de la pensión de jubilado menos”, dice el economista.

Turistas, influencers y mochileros usualmente se quejan de los altos costos de los precios en Costa Rica.
YouTube está plagada de videos y reseñas de turistas y generadores de contenido que polemizan sobre el alto costo de vida, comparado con los costos en otros destinos de América o incluso Europa. LA PRENSA/INTERNET

El índice Bic Mac

En junio de 2023, la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario de Centroamérica realizó un análisis sobre el costo de vida comparativo en los países del istmo.

Recurriendo a la comparación de precios de bienes y servicios seleccionados para la región, así como con el apoyo de otros indicadores de ingresos, del índice Big Mac y de la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) en la región de Centroamérica y República Dominicana, se determinó que la hamburguesa más cara se paga en Costa Rica y la más barata en Nicaragua.

El estudio reveló en la categoría de bienes perecederos, comprar 18 ítems en un Walmart cuesta 73.12 dólares en Costa Rica; US$56.65 en Guatemala; US$53.22 en El Salvador; US$48.95 en Honduras y US$48.16 en Nicaragua.

El internet no se queda atrás. El servicio de internet residencial de Claro, según el estudio, va desde los US$42,39 en Costa Rica a los US$28.99 en Nicaragua, pasando por los US$30 en El Salvador hasta los US$26 en Honduras.

¿Se acuerdan del exiliado nicaragüense que se quejaba del precio de los carros? El informe reveló que adquirir un automóvil nuevo marca Hyundai, modelo básico Grand i10, ronda entre los US$22,160 en Costa Rica, los US$19,100 en Honduras, bajando a US$17,500 en Nicaragua y a US$16,600 en Guatemala.

“En los extremos de esta comparativa encontramos, que en general, Costa Rica es el país con los precios más altos, tanto de bienes y servicios, mientras que Nicaragua sería el país con los precios más bajos de la región”, señala el reporte.

Y por supuesto, una Big Mac se come por US$5.71 en Costa Rica y la misma hamburguesa se sirve a US$4.34 en Nicaragua, ya con impuestos incluidos.

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La paradoja de los migrantes

Si el costo de la vida es tan alto en Costa Rica ¿por qué hay tantos migrantes buscando asentarse aquí?

No todos vienen en busca de actividad económica, dicen dos especialistas, un sociólogo costarricense y un economista tico-venezolano, a quienes LA PRENSA consultó.

Carlos Sandoval García, catedrático e investigador de la Universidad de Costa Rica, explica que el alto costo de la vida en Costa Rica se debe a la suma de varios factores como la economía y la desigualdad social, ya que por una parte la pujanza económica ha elevado los niveles de ingreso y convertido al país en una nación de renta media, pero eso, a su vez, ha encarecido el tema inmobiliario, por ejemplo.

“Bien sea alquilar, o a adquirir una vivienda, es más caro acá y una de las resultantes más importante de la dinámica económica de Costa Rica en las últimas décadas es la desigualdad”, explica.

“Hoy Costa Rica es el tercer país más desigual de América Latina después de Colombia y Brasil, de acuerdo con la Comisión Económica de América Latina y el Caribe”, dice Sandoval.

“Hace 30 años éramos el segundo país menos desigual de América Latina después de Uruguay y hoy el tercero más desigual, es decir, nos hemos movido al otro extremo de las estadísticas”, dice.

Según su análisis, en medio de las desigualdades sociales del país, los nicaragüenses vienen históricamente por cercanía, una dinámica migratoria que se ha sostenido durante décadas, pero que se ha dinamizado con la situación represiva ocurrida bajo la dictadura de los Ortega Murillo desde 2018.

Destaca que en este nuevo periodo muchos más nicaragüenses viajan a Estados Unidos, pero Costa Rica sigue atrayendo a otra parte de esa población y en menor número a otros migrantes de países que sufren similares condiciones de pobreza y represión, como Cuba y Venezuela.

En ese contexto, dice, las personas migrantes dinamizan la economía costarricense que se ve beneficiada de su trabajo, dice el investigador. Por ejemplo, Sandoval estima que entre el 11 y 12 por ciento del producto interno bruto de Costa Rica lo producen los trabajadores nicaragüenses.

“Eso es para que usted tenga una idea de la gran ironía de que, por una parte, a los migrantes no les resulta fácil salir adelante acá, y por el otro, crean más riquezas a Costa Rica. Esa es la gran paradoja de los migrantes, ayudan a crear riquezas, pero no disfrutan mucho de ellas”, dice.

Nicaragüenses en Costa Rica.
Aunque parezca contradictorio, la bonanza económica de Costa Rica genera, a la par de riquezas y mayores ingresos, desigualdad social según sociólogos costarricenses. LA PRENSA/VOA/O. NAVARRETE.

Costa Rica, país de impuestos

Daniel Suchar Zomer, economista costarricense de ascendencia venezolana, explica que Costa Rica es un país caro por múltiples factores.

Según explica, la carga impositiva tanto para las empresas como para los trabajadores es significativamente alta, lo que eleva los costos de producción que se reflejan en los precios al consumidor.

Además, el país lidia con regulaciones complejas y procedimientos burocráticos que dificultan la creación y operación de negocios, lo que aumenta los gastos de operación y elevan los costos de los productos.

Otro factor clave, señala Suchar, es la dependencia de las importaciones. Los bienes importados están gravados con aranceles y tasas que encarecen productos esenciales. A esto se suma una infraestructura pública ineficiente que ralentiza la logística, aumentando aún más los costos.

Por último, la baja competencia en ciertos sectores y un modelo burocrático ineficiente limitan la capacidad de los consumidores para encontrar precios más bajos, consolidando así un entorno económico caro y monopolizado.

Por ejemplo, cita la elevada carga de impuestos que demanda la nación para financiar la carga social: “En estos momentos hay 105 impuestos de los cuales cuatro —impuesto de valor agregado, impuesto sobre la renta, impuesto al consumo y el impuesto a los combustibles— representan el 80 por ciento de las recaudaciones y el mayor impacto directo en los precios de todo”.

“De modo que todo producto que usted compre, o servicio que consume, genera un impuesto que se traslada al precio final del producto o servicio…”, explica.

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Trabajadores informales en Costa Rica
En las calles y avenidas de San José se observan dos caras de la realidad económica de Costa Rica: grandes almacenes y tiendas, junto a comercio informal y trabajadores de la calle. LA PRENSA/VOA/O.NAVARRETE

El precio de la libertad

Pese al alto costo de la vida de Costa Rica, la vigorosa actividad económica del país, con los salarios mínimos más altos de Latinoamérica, atrae a migrantes que vienen en busca de obtener mejores ingresos y enviar remesas a sus países.

El costo del salario mínimo promedio de 728 dólares de Costa Rica dice, supera por mucho, por ejemplo, el salario mínimo promedio de Nicaragua que en enero de 2025 se estimaba en 221.9 dólares.

“Con los salarios que un migrante puede percibir aquí, le permite venir, ahorrar y enviar dinero a sus familias”, dice.

Sin embargo, esa realidad aplica a quienes vienen en busca de mejores opciones económicas.

Para los exiliados que huyen de la dictadura de los Ortega Murillo, el alto costo de la vida que deben pagar en Costa Rica es el precio de vivir en libertad, tal y como lo dice el fotorreportero de LA PRENSA, Oscar Navarrete: “Salimos del país más barato de Centroamérica al más caro. Es el precio que debemos pagar por vivir en libertad”.

No todos los nicaragüenses que llegaron a Costa Rica después de 2018 estuvieron dispuestos a pagar ese precio por la libertad. Miles de ellos optaron por viajar a Estados Unidos a través del programa Movilidad Segura que impulsó Estados Unidos de junio de 2023 a enero de 2025.

Los “Rosales”, una familia de cuatro personas que vivieron en San José durante casi tres años, decidieron aplicar al programa a inicios de 2024, con la esperanza de trabajar en Estados Unidos y mejorar las condiciones de vida de sus dos hijos.

Ellos dos, matrimonio civil, llegaron exiliados a Costa Rica con un empleo a distancia que les permitía ganar en dólares; al cabo de dos años estaban agotados emocionalmente por los gastos en renta, servicios básicos y alimentos.

Viajaron a un Estado de la costa este a finales del año pasado y una de las primeras cosas que hicieron fue ir de compras a un supermercado. Aun no salen del asombro: el champú que ella compraba en 55 dólares en Costa Rica lo encontró a dos por 19 dólares. Y los precios de otras cosas, ni se diga.

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