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A la vez que niega el retorno a nicaragüenses, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo rompió el silencio sobre las deportaciones masivas emprendidas por el presidente estadounidense Donald Trump tras su regreso al poder el pasado 20 de enero de 2025. Sin embargo, el dictador no hizo mención a planes de acogida para migrantes nicaragüenses deportados de Estados Unidos y tampoco refirió si actualmente el país los está recibiendo.
Durante la XII Cumbre Extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), celebrada este lunes 3 de febrero, Ortega pidió «respeto» para los migrantes deportados por la administración Trump, pero guardó silencio sobre las negativas de ingreso discrecionales que su régimen impone a nicaragüenses deportados.
«Tenemos que defender los derechos de todos los ciudadanos de este planeta y, en primer lugar, de todos los ciudadanos de América Latina y el Caribe. Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos que están siendo atropellados por la forma en que están tratando a los inmigrantes que tenían años de estar asentados en Estados Unidos y los acusan de ser delincuentes, narcotraficantes, sin ninguna prueba, sin ningún juicio, sin ninguna sentencia», dijo Ortega, quien fue presentado por el dictador venezolano Nicolás Maduro como «copresidente», pese a que aún no está vigente la nueva constitución sandinista que contempla esta figura.
Ortega añadió que «simplemente los descalifican (a los migrantes) de la manera más brutal y los sacan a patadas de su territorio».
“¿Cómo enfrentar esa realidad? No se trata de enfrentarla con las armas, no tenemos armas atómicas. ¡Ah, si tuviéramos armas atómicas!… el que tiene las armas atómicas ya está protegido. Pero tenemos un arma más poderosa, que es la conciencia y dignidad de nuestros pueblos”, añadió el dictador.
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Hasta el momento la dictadura no ha informado sobre planes de acogida pala los nicaragüenses que sean deportados.
Arremete contra Washington, pero no menciona a Trump
El dictador evitó referirse directamente a la administración de Donald Trump, cuyo máximo líder diplomático, el secretario de Estado Marco Rubio, visitará Costa Rica el martes para abordar temas relacionados con la migración nicaragüense y medidas de presión contra el régimen Ortega-Murillo.
«A los imperialistas no se les puede creer ni un tantito así (…) Esa es la historia que seguimos enfrentando. El Ku Klux Klan está ahí en Washington. Lo que pasa es que el Ku Klux Klan, hay momentos en que ahorca, asesina públicamente sin asco y, otras veces, fingen ser democráticos. Ya ven cómo juegan con la dignidad de los pueblos», dijo Ortega.
El Ku Klux Klan (KKK) es un grupo supremacista blanco originado en Estados Unidos en 1865, tras la Guerra de Secesión. A lo largo de su historia, ha promovido ideologías racistas, xenófobas y antisemitas, recurriendo a la violencia, intimidación y el terrorismo para imponer su visión de superioridad blanca.
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«Llegará el día en que esa actitud y esa tendencia antimigratoria, que se ha exacerbado, desaparezcan, y en su lugar se valore como corresponde el aporte de los inmigrantes a la economía, a la producción y a las actividades que demandan mano de obra en estos países, donde son miles quienes contribuyen al desarrollo», dijo Ortega.
Medios de comunicación de Nicaragua han señalado que, durante todo enero, el régimen negó el ingreso a al menos 200 nicaragüenses, aunque no necesariamente deportados.
Las autoridades del estado fronterizo de Chihuahua informaron que existen acuerdos entre Estados Unidos y México para que este último país reciba a migrantes deportados de cuatro nacionalidades, entre ellas la nicaragüense.
El medio mexicano Milenio, que tuvo acceso a fuentes presentes en una reunión donde se abordó el tema, informó que las nacionalidades cuyos migrantes Estados Unidos no puede enviar a sus países son: Nicaragua, Cuba, Haití y algunos hondureños.