Una imagen de la Constitución Política de Nicaragua, que se promulgó en 1987, pero que ahora la dictadura Ortega Murillo se ha encargado de convertirla en una a favor de sus intereses. LA PRENSA/ ASAMBLEA NACIONAL

La Constitución Política de Nicaragua es ahora «un manual de la tiranía», dice Unamos

Los Ortega Murillo destruyeron la Constitución "para dar satisfacción a sus ilimitadas ambiciones de poder total y a su enriquecimiento corrupto", señalan los opositores.

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Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo convirtieron a la Constitución Política de Nicaragua en un «manual» de su tiranía, una vez que este 30 de enero los diputados de la Asamblea Nacional terminaron de aprobar en segunda legislatura, las amplias reformas que ordenaron en noviembre pasado, denunció el presidente de Unamos, Luis Blandón.

La destrucción de la Constitución, señaló Blandón tiene como objetivo «dar satisfacción a sus ilimitadas ambiciones de poder total y a su enriquecimiento corrupto».

«Se han desmantelado el Estado de Derecho, nuestras libertades y derechos políticos, sociales y económicos, la libertad de expresión, organización y movilización, la libertad religiosa, el pluralismo político. Han liquidado la autonomía universitaria, de las municipalidades y de las regiones de la Costa Caribe», denunció Blandón.

La aprobación de la reforma constitucional, en segunda legislatura, concluyó el jueves 30 de enero, cuando le incorporaron una moción que ordena ampliar un año más el período en marcha de las autoridades “electas” en las cuestionadas votaciones presidenciales de 2021, municipales de 2022 y regionales de 2024.

De esa forma, los dictadores se aseguraron un año más en el poder sin tener que hacer el parapeto de elecciones.

“El periodo de las autoridades electas por el voto popular en las últimas elecciones generales, municipales y regionales deberá ampliarse para cumplir el período de seis años que establece la Constitución Política de Nicaragua”. Esta fue la moción presentada por el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, en el artículo decimocuarto de la reforma a la Carta Magna, sobre las disposiciones finales.

Desaparecen los poderes Electoral, Judicial, Legislativo y Ejecutivo

Con esta reforma que a criterio de los especialistas no es parcial, como la presentaron los Ortega Murillo, desaparecieron los cuatro poderes del Estado y se convirtieron en órganos. «Han desaparecido convirtiéndose en instrumentos ciegos de la voluntad de una omnipotente presidencia de dos cabezas».

Igualmente, someten totalmente a la Policía y al Ejército, además de que institucionalizaron a los paramilitares.

«Nadie, ningún ciudadano, ciudadana o inversionista, puede confiar en un sistema judicial sin independencia, ni autonomía, sin apego a la ley. El sistema electoral subordinado a los co-dictadores solo puede servir para nuevos fraudes electorales. Por su parte, el ejército y la policía con sus grupos de paramilitares, se consagran como brazos armados de la tiranía», manifestó Blandón al leer un comunicado de la agrupación política Unamos, antes conocida como Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Quieren legitimar un régimen mal visto

Con la reforma, añadió Blandón, los Ortega Murillo sólo intentan «dar legalidad y legitimidad a un régimen repudiado y rechazado fuera del país, que se encuentra profundamente debilitado y lo más importante, no cuenta con respaldo popular».

Según Blandón, lo que ha movido a los Ortega Murillo a cometer la barbarie contra la Constitución es precisamente «la total falta de respaldo popular» que les caracteriza «a los dictadores y a su grupo de serviles» .

«El manual de la tiranía es el papel con el que el régimen pretende resolver sus contradicciones, sin importarle las imperiosas necesidades del pueblo nicaragüense, de quienes están dentro del país y de quienes se ven amenazados con ser expulsados de donde han emigrado», concluyó Blandón.

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