Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
La Ley de reforma constitucional terminó de aprobarse este jueves 30 de enero con la incorporación de una moción que ordena ampliar un año más el período en marcha de las autoridades que fueron «electas» en las últimas votaciones presidenciales de 2021, municipales de 2022 y regionales de 2024.
«El periodo de las autoridades electas por el voto popular en las últimas elecciones generales, municipales y regionales deberá ampliarse para cumplir el período de seis años que establece la Constitución Política de Nicaragua». Esta fue la moción presentada por el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, en el artículo decimocuarto de la reforma a la Carta Magna, sobre las disposiciones finales.

La Constitución Política original establecía un período de cinco años en el cargo de presidente, de alcaldes y autoridades regionales, pero la reforma extiende todos estos períodos un año más.
Las últimas votaciones presidenciales sin credibilidad ni competencia se realizaron en noviembre de 2021, en las cuales el dictador Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, lograron retener el poder por cinco años más en los cargos de presidente y vicepresidenta.
Con este nuevo mandato establecido en la reforma constitucional y la moción retroactiva, el dictador Ortega se mantendrá oficialmente en la Presidencia hasta enero de 2028, cuando finaliza el período de seis años y es cuando, en teoría, se entrega el poder a un nuevo gobierno, después de las votaciones generales de noviembre del año anterior, que serían en 2027.

Sin embargo, Ortega se ha reelegido tres veces desde que regresó al poder en 2007 y además ha sido el único candidato del partido FSLN desde las elecciones de 1984, cuando fue por primera vez presidente de Nicaragua durante 10 años. Eso podría cambiar en los próximos años, debido a que Ortega es un anciano de 79 años.
Igualmente los 153 alcaldes orteguistas y autoridades regionales de la Costa Caribe suman un año a partir del año de la última votación en la que fueron ratificados.
El abogado y exdiputado en el exilio, Eliseo Núñez Morales, valoró que con esto la dictadura Ortega Murillo gana más tiempo para estructurar mejor la sucesión del poder.
«Ellos no han logrado todavía consolidar el proceso de sucesión, entonces, básicamente con esta reforma ellos se ganan un año, se quitan de encima presiones que les pueden venir para elecciones libres y transparentes y obviamente lo que trae en sí mismo, un control absoluto de la pareja Ortega Murillo», dijo Núñez.
Tres semanas aprobando la reforma constitucional
Los diputados de la Asamblea Nacional de Nicaragua pasaron tres semanas aprobando la reforma constitucional en segunda legislatura, a pesar de que esta enmienda fue aprobada en un solo día en noviembre del año pasado, cuando se aprobó en primera legislatura. Las reformas constitucionales deben ser aprobadas en dos años para que entren en vigencia.
Esta última enmienda, que para los críticos es una reforma profunda, consta de 15 artículos totales, que adicionan, cambian y derogan más de 150 artículos de la Carta Magna nicaragüense original.
Esta semana se aprobaron los artículos relacionados con la organización del Estado, la división política administrativa, la supremacía de la Constitución Política y las disposiciones finales fueron aprobadas este jueves.
La Asamblea Nacional nicaragüense, totalmente bajo el control de la dictadura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, está conformada por 91 diputados, 75 de ellos pertenecientes al partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Lea también: Ortega se asegura la sucesión dinástica con su reforma a la Constitución
La nueva legislación concreta la subordinación del poder electoral, judicial y legislativo al poder ejecutivo que ostenta el dictador Ortega. La reforma establece la figura de dos «copresidentes» como parte de la Presidencia de la República y establece que podrán gobernar por un período de seis años, un año más de lo que establece la actual carta magna. Para los críticos, con esto Ortega asegura la sucesión de su esposa al poder tras su muerte.