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El miedo más grande de los gobernantes es la educación. Está claro que la educación es libertad y el paso fundamental para cambiar una sociedad desde la raíz. Por eso me preocupa tanto lo que sucede en Nicaragua, porque si bien es cierto que los que manejan los resortes del poder han destrozado el país desde lo democrático, institucional, moral y judicial, el daño que se le está haciendo a las nuevas generaciones en un abismal retroceso en la educación me causa pavor por las consecuencias que podría traer a mediano y largo plazo.
Recientemente se aprovecharon de la necesidad de la gente para adoctrinar a los niños desde preescolar, regalando 2,000 córdobas venerando a la pareja gobernante como si fueran dioses y llenando de colores políticos las aulas de clases. Y con esto no estoy en contra se les den a los padres de los niños el dinero, pero estoy seguro que esos padres estarían más contentos si ese dinero se invirtiera en desarrollar los colegios con tecnología, laboratorios, bibliotecas, sillas nuevas, pizarras y remodelar las aulas para que los niños disfruten de una educación de calidad, pero no, por lo visto el objetivo es tratar de ensuciarle los oídos a los infantes desde temprana edad con la política.
Luego leí el informe presentado por el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) y la Iniciativa de Puentes por los Estudiantes de Nicaragua (IPEN) en donde 40 mil jóvenes se quedaron sin educación universitaria por las medidas aplicadas desde el poder en los últimos años y que existe una tasa de 21 por ciento de la población mayor de 10 años en analfabetismo funcional. Y me duele la cabeza con solo leer que a los estudiantes los pasan de grado por asistir a actos políticos. Ya estudiar no es lo primordial para los líderes del país, sino la sumisión.
Y si no fuera suficiente ya se puso en marcha un programa de estudios que les darán a los estudiantes sobre la historia de Nicaragua, el cual está lejos de la realidad y tergiversada por el poder político. Querrán colocar como héroes a villanos, explicar que lo malo es lo bueno en un desmembramiento total del sistema educativo nicaragüense, que de por sí ya era muy deficiente.
Es obvio que le temen a un pueblo con educación y no solo les bastó con asesinar los poderes del estado, causar más pobreza, dividir familias, mandar a miles al exilio, encerrar a inocentes, hacerse con la riqueza del país y hasta mandar a matar a protestantes como confirmó la CIDH años atrás, ahora miran fantasmas en todos lados, empezando por los libros.
Ya lo dijo el Papa Francisco: “El mal no triunfará por siempre, existe un final para el dolor. La esperanza no defrauda”.