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El 21 de enero, el Ministerio de Salud de Nicaragua (Minsa) emitió una inusual nota de prensa en la que informó que el expresidente salvadoreño Mauricio Funes, condenado en El Salvador a 14 años de prisión por cargos de corrupción, estaba “delicado de salud”. Esa misma noche el Minsa también anunció el fallecimiento del exmandatario.
“El Ministerio de Salud del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua, por este medio, cumple con informar que, desafortunadamente, el paciente ciudadano Carlos Mauricio Funes Cartagena, expresidente de El Salvador, con residencia en nuestro país, ha fallecido esta noche, a las 21:35 horas, como resultado de su grave dolencia crónica”, indicó el comunicado, sin especificar los padecimientos.
El día después, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua confirmó que los familiares de Funes decidieron realizar las ceremonias fúnebres en este país, es decir que no lo trasladarían a su tierra natal.
Desde 2016, tanto Mauricio Funes como su hijo Diego Roberto Funes Cañas residían en Managua como prófugos de la justicia salvadoreña. El 30 de julio de 2019, ellos y la esposa de Funes, Ada Michell Guzmán, fueron nacionalizados nicaragüenses.
Funes, al igual que el exmandatario salvadoreño Salvador Sánchez Cerén, se han convertido en un símbolo de la protección que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ofrece a aliados políticos perseguidos en sus países por delitos cometidos durante sus mandatos.

De periodista a presidente
Mauricio Funes nació el 18 de octubre de 1959 en San Salvador. Antes de incursionar en la política, trabajó como periodista desde 1986 y fue uno de los fundadores del Centro de Audiovisuales de la Universidad Centroamericana (UCA) en 1990. También se desempeñó como corresponsal de CNN en Español y recibió el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia.
En 2009 fue elegido presidente de El Salvador bajo la bandera del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Su mandato fue controversial, con acusaciones de corrupción y críticas por otorgar beneficios penitenciarios a pandilleros.
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“Creo que Mauricio Funes representó mucho más para El Salvador como periodista que como presidente. Fue un reportero innovador, valiente y rupturista entre los siglos XX y XXI”, opinó el analista político salvadoreño Napoleón Campos en declaraciones a LA PRENSA.

Acusaciones de corrupción y llegada a Nicaragua
Al finalizar su mandato en 2014, Funes enfrentó múltiples acusaciones, incluyendo malversación de fondos por 351 millones de dólares y el pago de sobornos al exfiscal Luis Martínez. En 2016, huyó a Nicaragua, donde solicitó refugio.
“De su ejercicio como presidente, que sea la historia quien lo juzgue. Sin embargo, contribuyó al desgaste de la democracia, la separación de poderes y el irrespeto a las leyes. En parte, Funes es responsable del contexto tiránico que hoy sufre El Salvador con Nayib Bukele”, añadió Campos.
Relación laboral con el régimen orteguista
En 2019, el medio Confidencial reveló que Funes recibía un salario de 2,739 dólares en la cancillería de Nicaragua, sin aclarar el concepto de los pagos.
Su hijo Diego también figuraba en la planilla estatal, con un ingreso de al menos 1,450 dólares mensuales. Sin embargo, se desconoce si poco antes de su deceso todavía devengaba salarios de la planilla estatal.
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Polémico deceso
La muerte de Funes ha suscitado especulaciones. La publicación inicial sobre su estado de salud, seguida del anuncio de su fallecimiento, recordó a algunos usuarios en redes sociales procedimientos similares en los casos del hermano del dictador Daniel Ortega, Humberto Ortega Saavedra, y el preso político Hugo Torres.
Además, surgieron rumores cuando se reportó que, después de la hora declarada de su fallecimiento (9:35 p.m.), la cuenta de Funes en X (anteriormente Twitter) publicó un mensaje que fue eliminado junto con la cuenta poco después.
“En estos momentos difíciles para mi familia y mi persona, solo pido a Dios que se realice su voluntad. Si ha llegado el momento de partir, sé que serví a mi país con honor y lealtad”, decía el mensaje de Funes en su cuenta de X.

Napoleón Campos opinó que la opacidad en el manejo de información por parte del régimen de Ortega refleja las irregularidades en la naturalización de Funes.
“Necesitó refugiarse bajo la protección de Ortega, ya que la corrupción durante su administración había desbordado la institucionalidad de El Salvador”, dijo.