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La Selección Nacional de Futbol tiene un año clave para sus aspiraciones a corto y mediano plazo. En tres meses se estará definiendo su presencia en los dos eventos más importantes a los cuales puede participar: la Copa Oro de la Concacaf y las eliminatorias para la Copa Mundial 2026. De marzo a junio la Azul y Blanco demostrará si su techo futbolístico sigue alto o se acabó.
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Todos los esfuerzos están concentrados para la primera prueba de marzo en la eliminatoria para la Copa Oro 2025. Nicaragua visita a Guadalupe, una selección caribeña fuerte, el 21 de marzo y juega la vuelta el 25 del mismo en el Estadio Nacional, donde se espera la Azul y Blanco aproveche su condición de local para asegurar su quinta clasificación al torneo de selecciones más importantes de la Concacaf.
Los planes iniciales de la Fenifut, el cuerpo técnico y las personas encargadas del proyecto de la selección eran buscar amistosos internacionales para que el Fantasma Figueroa ajustara detalles. Sin embargo el saturado calendario de inicio de año lo hizo imposible por la participación del Real Estelí en la ronda preliminar de la Copa de Campeones de la Concacaf. El equipo norteño aporta entre ocho y nueve jugadores.
El enfrentamiento contra Guadalupe es vital en el proyecto de la selección y dada la situación del calendario, el Fantasma Figueroa solicitó tener a los jugadores al menos cuatro días antes del primer desafío para prepararlo de la mejor forma. Ganando esa serie eliminatoria ante la selección caribeña, Nicaragua llegará motivada para las eliminatorias mundialistas contra Guyana y Panamá en junio cuando busque la clasificiación a la tercera ronda. De paso asegura tres partidos exigentes en la Copa Oro, que le servirán de fogueo para la siguiente etapa de las eliminatorias a disputarse en septiembre, octubre y noviembre.