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A partir del 1 de enero del 2025 y tras 19 años de vigencia el DR-Cafta entró en plena vigencia. En diciembre concluyó el proceso de desgravación en algunos países, para los últimos productos que recibieron esa protección, arroz y lácteos. Esta nueva etapa llega en un momento de incertidumbre por el regreso del republicano Donald Trump a la Casa Blanca, y para Nicaragua, en medio de una investigación, cuyo resultado puede provocar la suspensión de algunos de los beneficios del tratado, que entre los países miembros al que más ha beneficiado es a Nicaragua.
Sobre el futuro del tratado comercial en la era de Trump hay opiniones encontradas, algunos especialistas consideran que seguirá generando a los países miembros, oportunidades significativas para el crecimiento económico y la inversión. Pero otros, además de los desafíos que implica para el comercio y la inversión, ven en la política proteccionista de Trump una amenaza latente para el tratado.
«Con relación al futuro del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, conocido como DR-Cafta, no veo al próximo presidente de Estados Unidos Donald Trump como una amenaza, porque sería muy desestabilizador retroceder en un acuerdo de esta naturaleza para esta región. La preocupación de Trump es la migración, y no creo que quiera que se incentive aún más, causando crisis económica en una magnitud tal como sería el caso», señala un especialista el comercio exterior.
¿Proteccionismo de Trump amenaza al DR-Cafta?
Sin embargo, otro especialista considera que con el ascenso de la administración Trump, uno de los principales riesgos para el DR-Cafta será el aumento del proteccionismo de Estados Unidos. «Esto podría traducirse en la imposición de aranceles adicionales o restricciones comerciales que afectarían negativamente las exportaciones centroamericanas, dependiendo del país. Además, la política migratoria más estricta podría reducir las remesas que son una fuente importante de ingresos para algunos países de la región», sostiene.
El DR-Cafta está vigente desde 2006 para El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala; desde 2007 para República Dominicana y desde 2009 para Costa Rica. Entre 2006 y noviembre de 2024 Nicaragua le vendió a Estados Unidos 56,389.4 millones de dólares, las exportaciones anuales pasaron de 751 millones en 2006 a casi 5 mil millones en 2024.
Además, en el periodo mencionado le compró 26,439.4 millones, es decir, menos de la mitad de lo que le vendió; esta diferencia mantiene a Nicaragua como el país más beneficiado, ya que es el único que mantiene la balanza comercial a su favor.
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La 301 puede frenar bonanza del DR-Cafta
«Nicaragua es el único país de la región que tiene un balance superavitario con Estados Unidos. O sea, exportamos más de lo que importamos. Por otro lado los Estados Unidos es nuestra principal fuente de Inversión Extranjera Directa. Estas eran dos metas centrales que se buscaban para beneficiar al país; y a la vez reducir la protección arancelaria, contribuiría a la competitividad exportadora de Nicaragua. Ahora exportamos más de 7 mil millones de dólares anuales y antes del Cafta eran 2 mil millones anuales; y como consecuencia final el país es menos pobre que hace veinte años», asegura uno de los especialistas.
No obstante, admite que aunque no considera que el regreso de Trump a la Casa Blanca es una amenaza para el tratado, eso no significa que por presiones políticas no haya riesgo para Nicaragua.
«Aunque Trump no sea amenaza, eso no quiere decir que no existe el riesgo de que como forma de presión y por consideraciones políticas, con esa investigación que abrió la Oficina de Comercio y que está en marcha, decidan aplicar multas, aplicar hasta aranceles selectivos a sectores o aplicar otras formas de presiones comerciales», advierte el especialista.
Investigación puede frenar el tratado
El 10 diciembre, la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) abrió la investigación sustentada en la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, sobre los actos, políticas y prácticas relacionadas con las violaciones de derechos humanos, laborales y el Estado de derecho. Durante el periodo de recepción de denuncias de las víctimas recibieron 148 testimonios y hoy 16 de enero 19 personas, a título personal o en representación de organizaciones y empresas, participan en la audiencia pública de la investigación.
Entre los 148 testimonios que recibió la USTR no todos denuncian los abusos del régimen Ortega Murillo; una empresa del sector textil de Estados Unidos se sumó a las denuncias. Pero otras organizaciones y empresas del sector arrocero y textil estadounidense lo hicieron para pedir que no se impongan medidas correctivas que afecten el DR-Cafta, aduciendo que eso dañará sus negocios.
Uno de los sectores que pide ignorar las violaciones cometidas por el régimen Ortega Murillo es el arrocero, que desde el 1 de enero de este año con la vigencia plena del DR-Cafta puede enviar a toda la región la cantidad de arroz que quiera, ya que el 31 de diciembre concluyó el proceso de desgravación que seguía pendiente en algunos países, ya que en Nicaragua concluyó en 2023.
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Arroceros pidieron no afectar el convenio
Los procesos graduales de desgravación se establecieron para proteger la producción local mediante la imposición de cuotas a la importación. Ahora que estas cuotas no existen, los productores locales corren el riesgo de competir con producto más barato procedente de Estados Unidos. El sector arrocero es uno de los que desde hace varios años advierte de los efectos que esto podría provocar, la invasión de arroz barato procedente de Estados Unidos.
Destacando la importancia del mercado nicaragüense, la Federación Arrocera de los Estados Unidos, con presencia en Arkansas, California, Florida, Luisiana, Misisipi, Misuri y Texas, dijo en su testimonio que “reconoce la gravedad de los problemas identificados en la investigación de la USTR para responsabilizar a Nicaragua por sus actos, políticas y prácticas que pueden violar los derechos laborales, los derechos humanos, desmantelar el Estado de derecho».
Pero, aseguró que el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos no ha recibido denuncias de abusos o violaciones de los derechos humanos o laborales en el sector arrocero de Nicaragua. Además, destacó que las exportaciones de arroz de Estados Unidos mediante el Cafta han permitido desarrollar «una asociación profunda con los molineros de arroz en Nicaragua, lo que creó una transición fluida cuando el cupo arancelario para el arroz de Estados Unidos se liberalizó en 2023”.
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Textileras también piden no afectar tratado
El testimonio de los arroceros también dice que en 2023 Nicaragua fue el cuarto mercado más grande para las exportaciones de arroz en bruto de Estados Unidos; también es el segundo mercado más grande para el arroz estadounidense entre los miembros del DR-Cafta. Por la importancia del mercado para su producción, los arroceros estadounidenses alegan que restricciones al tratado les harían perder terreno que sería ganado por Brasil e incluso por productores asiáticos.
La Asociación de la Industria de la Moda de los Estados Unidos (USFIA, por sus siglas en inglés) y la empresa Gildan Activewear Inc. entre otras, también pidió en su testimonio que la investigación de la USTR no afecte el convenio comercial.
«Las sanciones a las importaciones de prendas de vestir de los Estados Unidos elegibles para el Cafta-DR casi con certeza resultarían en que gran parte de la producción de prendas de vestir de Nicaragua migrara a proveedores asiáticos de bajo costo. Esto sería un duro golpe para el objetivo de relocalizar la manufactura textil y la producción de prendas de vestir”, advirtieron.
Seguir preparándose para enfrentar los retos
Pero mientras la investigación 301 termina y se conoce el resultado, los especialistas aseguran que ante la entrada en plena vigencia del DR-Cafta a partir del 1 de enero del 2025, la región debe seguir trabajando en la diversificación económica y la mejora de la calidad del empleo para maximizar los beneficios del Tratado.
También para seguir enfrentando los desafíos que implica el convenio, entre ellos la desigualdad, ya que con el tratado no todos los sectores se han beneficiado de la misma manera y en especial los pequeños productores han tenido que competir con grandes empresas estadounidenses.
«Ahora que el DR-Cafta ha alcanzado su plena vigencia se espera que las economías de Centroamérica experimenten varios efectos significativos, entre los positivos: mayor aumento del comercio por la eliminación de los últimos aranceles; mayor Inversión Extranjera debido a un entorno comercial más estable y predecible; mayor crecimiento económico en la región, sustentado en la incremento del comercio y la inversión», dice uno de los especialistas.
Además, concluye que la vigencia plena del tratado también significa para la región un incremento de la competencia desigual entre las industrias locales y los productos importados por Estados Unidos y la amenaza de acentuar las desigualdades. «La desigualdad en la distribución de la renta podría amentar si los beneficios del tratado no se distribuyen equitativamente entre todos los sectores de la población, a través de política gubernamentales dirigidas», agregan.