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Asistir o ausentarse a la toma de posesión del dictador venezolano Nicolás Maduro el 10 de enero en Venezuela supone un dilema para algunos gobernantes de Latinoamérica, debido a que las elecciones del pasado 28 de julio han sido ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional.
Mientras algunos países —como Estados Unidos, Chile, Perú, Paraguay, etc.— han señalado abiertamente que desconocen los resultados que dan como ganador a Maduro, unos pocos como Cuba y Nicaragua respaldan a Maduro. Pero son las posturas de Colombia, Brasil y México —los tres gobernados por mandatarios de izquierda— las que generan dudas por la ambigüedad.
A consideración del analista político Napoleón Campos, en este momento Venezuela es el «centro de la política hemisférica».
«Todos estos acontecimientos y muchos otros nos hablan de que se trata de un capítulo del gran hoyo negro de la política regional, porque nos engulle como ese hoyo negro que nos dicen los astrónomos que engulle toda la energía y la materia a su alrededor. Eso es Venezuela en este momento», dijo Campos a LA PRENSA.
Sumado a esto, la controversial investidura de Maduro mantiene la tensión, puesto que Edmundo González, reconocido como presidente electo por algunos países, desafiando al régimen mantiene que viajará a Venezuela el 10 de enero.

Embajadores de tres países asistirán al acto de Maduro
Sin embargo, la diversidad de posturas en torno a la ilegitimidad de Maduro, sobre todo en Latinoamérica, refleja que aún es difícil que las naciones de la región se pongan de acuerdo en cuanto al valor y significado de la democracia, según especialistas consultados.
Colombia, Brasil y México enviarán a sus respectivos embajadores en Caracas a la toma de posesión. Esto pese a que tras los resultados en los que Maduro se autonombró ganador, al menos Brasil y Colombia abogaron constantemente para que se mostraran las actas electorales para despejar dudas, algo que nunca ocurrió. Es decir, de pedir pruebas de su victoria, estos países viraron a enviar delegaciones para el acto de Maduro.
El especialista en relaciones internacionales Sergio Araya critica que la presencia de estos tres países clave en el acto de investidura legitima de facto el resultado electoral, fracturando cualquier posibilidad de un frente común regional en defensa de la democracia. Esto, a su juicio, debilita la postura de la comunidad internacional al momento de condenar el régimen de Maduro o de apoyar al ganador legítimo de las elecciones, Edmundo González.
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«Esto afecta no solo de cara al régimen de Maduro, sino también de cara a la comunidad internacional, al no reconocer esa toma de posesión y no cerrar filas en torno a la defensa de la voluntad soberana expresada en las urnas», dijo Araya en declaraciones a LA PRENSA.

Representación de bajo nivel en Venezuela
Por otro lado, Carolina Jiménez, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), afirma que pese a que los tres países enviarán a sus embajadores, el hecho de que los presidentes de estas naciones no asistan o incluso no envíen representaciones de más alto nivel refleja que no hay una total aprobación de la investidura de Maduro.
«Esto muestra que ni siquiera se enviará una delegación especial, lo que representa un mensaje claro: no están dispuestos a otorgar un nivel alto de legitimidad al acto. Sin embargo, esto no ha evitado críticas válidas que señalan que la mera presencia de los embajadores podría interpretarse como un reconocimiento al gobierno de Nicolás Maduro, a pesar de que su toma de posesión es considerada ilegítima», dijo Jiménez a este Diario.
Jiménez puntualizó que, aunque Colombia, Brasil y México no felicitaron ni reconocieron oficialmente a Maduro como presidente, tampoco han apoyado abiertamente a Edmundo González como presidente legítimo.
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Araya coincide, señalando que de cualquier manera una representación de cualquier país en una toma de posesión representa, en cierta manera, un reconocimiento.
«La presencia de embajadores o representantes, aunque se quiera justificar discursivamente, es un acto formal de reconocimiento de la elección que llevó a la investidura de Maduro», señaló.

Ambigüedad debilita la democracia
Las razones detrás de estas posturas ambiguas no son completamente claras. A juicio de Jiménez, en el caso de Colombia, probablemente se deba a la presencia de casi tres millones de venezolanos en su territorio, al comercio bilateral importante entre ambos países y a las negociaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en las que el gobierno venezolano tiene influencia. Por su parte, Brasil comparte una frontera extensa con Venezuela y enfrenta la llegada de un número significativo de migrantes.
En el caso de México, Jiménez considera que la posición de la administración de Claudia Sheinbaum parece más alineada con una cercanía ideológica que con intereses comerciales o migratorios concretos. No obstante, otros gobiernos de izquierda, como el de Chile, han tomado decisiones claras, como retirar a su embajador. Según Jiménez, esta ambigüedad debilita la democracia.

«Denunciar las violaciones de derechos humanos de unos y guardar silencio cuando los responsables son aliados ideológicos mina la credibilidad de cualquier liderazgo que pretenda defender principios democráticos. Esto aplica tanto para la izquierda como para la derecha», afirmó.
Según Araya, lo que está en juego en la democracia en América Latina es la coherencia y la unidad regional en la defensa de los principios democráticos, la credibilidad de los sistemas políticos y la capacidad de los países para mantener un compromiso firme con los valores democráticos.
“La democracia como tal viene observando procesos de debilitamiento. La democracia muestra signos de debilitamiento y de riesgo importante”, señaló.
Perú reconoce a Edmundo González y Arce da un paso hacia atrás
A medida que se acerca el 10 de enero, algunos países van sorprendiendo con sus posturas. El Gobierno de Bolivia informó que el presidente Luis Arce no asistirá a la investidura de Maduro, asegurando que se debe a que su agenda está ajustada.
Sin embargo, la Administración de Arce evitó hacer referencias a la crisis en Venezuela u opinar sobre los problemas diplomáticos de Maduro.
Por otro lado, el Gobierno de Perú consideró como presidente electo de Venezuela a González Urrutia y al mandatario Nicolás Maduro como un “autócrata”, según declaró este martes el canciller peruano, Elmer Schialer.
El ministro de Relaciones Exteriores dijo que es “absolutamente claro” el “incumplimiento de la ley electoral por el régimen de Maduro”, al haberlo proclamado como ganador de los comicios de julio pasado, cuando la comunidad internacional pedía una inspección de los votos.
Llamado a la comunidad internacional
Por su parte, el analista político venezolano y productor de Reason Magazine, César Báez, subrayó que la comunidad internacional no debe enviar representantes a la juramentación de Maduro, pues considera que es un acto ilegal. En su lugar, debería apoyar los esfuerzos de Edmundo González, quien, según él, «está trabajando para obtener reconocimiento interno y controlar el territorio venezolano».
«Lo correcto sería ponerse del lado de la verdad, que es la victoria de Edmundo González respaldada con las pruebas», dijo Báez.