Yader Valle

Yader Valle Bermúdez, cronista deportivo

Yader Valle, cronista deportivo exiliado: “Yo no tiro la toalla”

A Yader Valle el horror de la guerra lo llevó inexorablemente a la crónica deportiva. Con más garra y pasión que conocimiento, irrumpió en el periodismo con gran éxito y construyó una carrera envidiable que hoy trata de renovar en el exilio.

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Un bigotito tupido y una corpulencia precoz, más obesidad que musculatura, lo sentenciaron a la guerra cuando apenas se acercaba a los 14 años. Los reclutadores del ejército juzgaron que si podía cargar un arma y tenía bigote, era apto para ir a combatir a la montaña.

Aquel episodio traumático, que pudo terminar trágicamente como ocurrió con decenas de miles de adolescentes reclutados por ley y fuerza en los oscuros años ochenta, concluyó con un giro inesperado que llevó a la cima del éxito, años después, a Yader Valle Bermúdez.

Cuarenta años después de aquel capítulo desafortunado, Yader recuerda los orígenes de su pasión con la naturalidad de quien ha transformado una vocación en legado.

Desde niño, su padre Pablo Valle lo introdujo al fascinante mundo de las transmisiones de béisbol a finales de los años 70. Juntos escuchaban a leyendas como Sucre Frech y Julio “el Porteño” Jarquín, figuras emblemáticas de la crónica deportiva de los años 70 y 80.

“Ahí empezó todo. Fue mi primer contacto con la narración, y poco a poco esa pasión se quedó conmigo”, confiesa Valle.

Criado en un hogar modesto donde el estudio era el principal valor inculcado por sus padres, Yader aprendió que la educación sería su herramienta para salir adelante.

“Mis papás siempre decían que estudiar era la única manera de triunfar en la vida. Lo tomé muy en serio”, recuerda.

A pesar de las limitaciones económicas, él y sus hermanos lograron graduarse de la universidad, un orgullo que Valle destaca con humildad y atribuye como una de las mayores herencias de sus progenitores.

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Yader Valle, en sus inicios como cronista deportivo.
Yader Valle Bermúdez, en sus inicios como cronista deportivo a finales de los años 80. LA PRENSA/CORTESÍA

La adversidad temprana

Nacido el 14 de junio de 1971, Yader se enfrentó a retos de vida o muerte desde muy joven.

En 1984, siendo un adolescente robusto e ingenuo, fue reclutado por el Servicio Militar obligatorio en Nicaragua. Parecía una condena a muerte segura.

Aunque su familia peleó para sacarlo, presentando documentos que probaban su corta edad, las súplicas fueron ignoradas.

Pasó casi diez meses movilizado en las montañas, hasta que un oficial escuchó su caso y lo ayudó a ser transferido para analizar su situación.

Ese mismo año, con la ayuda de una conocida profesora de su centro de estudio de secundaria, Yader obtuvo una beca para estudiar en Cuba, lo que marcó un giro inesperado en su vida.

“Mejor andate a Cuba, hijo. Salí de la guerra. De algo te va servir la educación”, le aconsejó su mentora.

Durante su tiempo en La Habana, cursó una carrera técnica en electricidad industrial, aunque admite que nunca llegó a ejercerla. “Mientras estaba allá, me escapaba al estadio Latinoamericano con la excusa de ver los juegos de la liga cubana, pero en realidad lo que quería era oír a los narradores y me metía a las cabinas de Radio Rebelde. Ahí comencé a aprender lo que realmente me interesaba del beisbol”, dice con una sonrisa.

Un regreso con propósito

De vuelta a Nicaragua en 1988, Yader tenía claro su destino: iba a convertirse en cronista de deportes.

“Llegué decidido a hacer carrera en el periodismo deportivo, pero tenía que cumplir el compromiso de la beca”, afirma.

Aunque consiguió trabajo en el ámbito técnico, pronto comprendió que no era lo suyo. “Un día me dije: ‘¿Qué hago aquí? Esto no es para mí’”. Y renunció. “Todos me llamaron loco, pero sabía que estaba tomando el camino correcto”.

Ese camino lo llevaría a convertirse en una de las voces más reconocidas del deporte nicaragüense, narrando historias con la misma pasión que heredó de aquellos días de infancia, escuchando béisbol junto a su padre.

En 1988 Yader Valle tomó una decisión que marcaría el rumbo de su vida. Tras renunciar al trabajo se dirigió con determinación a Radio Corporación. “Yo sabía que podía lograrlo”, recuerda.

Sin embargo, el recibimiento no fue el esperado. Al llegar, el personal de recepción le advirtió que el director, José Castillo Osejo, no lo atendería sin cita previa. “Me dijeron que era una locura, que no había trabajo, pero insistí”, cuenta Valle.

El destino intervino cuando Castillo, un hombre robusto y carismático, salió de su oficina y escuchó la discusión. “¿Qué pasa aquí, hijo?”, preguntó. Yader no perdió la oportunidad. “Quiero ser periodista deportivo, y vine por eso. Sé narrar béisbol y algo de boxeo”, respondió con aplomo. Castillo, intrigado por la audacia del joven, lo invitó a su oficina. “Eres bien impulsivo, y esa es la gente que triunfa”, le dijo con un tono de voz un poco distinto al nicaragüense que vosea a todos por igual.

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Yader Valle, una de las últimas veces que estuvo frente al estadio nacional de béisbol.
Yader Valle, una de las últimas veces que estuvo frente al Estadio Nacional de béisbol en Managua. LA PRENSA/CORTESÍA.

Los primeros pasos en el micrófono

Castillo no tardó en poner a prueba a Yader. Lo llevó a la cabina, donde le pidió que narrara un juego simulado mientras era grabado. Esa misma tarde, el director revisó la grabación y le dio su veredicto: “Suena bien, mejor que muchos que están escupiendo micrófonos por ahí. Regresa mañana a las 9 de la mañana”.

Al día siguiente Yader llegó a las 7. Castillo le enseñó los fundamentos técnicos del beisbol: cómo anotar un juego, los símbolos de cada jugada, y la importancia de la preparación. “El éxito del periodismo es aprender de los más viejos mientras te vas puliendo”, le aconsejó Castillo.

A partir de entonces, Yader comenzó a asistir regularmente al programa matutino de deportes, donde obtuvo sus primeras experiencias al aire.

Aprendizaje en la carretera

Durante los años 1988 y 1989, Yader acompañó al equipo deportivo de la radio en transmisiones de béisbol por todo el país, aunque viajara como bulto en la tina de una camioneta bajo sol y lluvia.

“No fallaba a ninguna transmisión. Me dieron una credencial, y ahí estaba yo, feliz, aunque a veces ni comía porque no tenía dinero”, recuerda. Sus días se dividían entre aprender de los narradores veteranos, mantenerse informado del deporte y perfeccionar su estilo.

Castillo, quien también había sido un reconocido narrador de boxeo, decidió enseñarle los secretos de este deporte.

“Yo he sido el mejor narrador de boxeo de la historia radial de este país, y quiero que me releves”, le dijo. Yader aprendió no solo las técnicas de narración, sino también los nombres de los golpes y las estrategias sobre el ring.

Con el tiempo, Yader comenzó a hacerse un nombre en el mundo del periodismo deportivo. “Aquí en las transmisiones nos acompaña Yader Valle”, anunciaban sus colegas en los programas.

La confianza que Castillo depositó en él, combinada con su incansable trabajo, lo llevó a consolidarse como una figura en Radio Corporación. Pero su trayectoria apenas comenzaba y Yader estaba dispuesto a recorrerla con la misma determinación que lo llevó a cruzar por primera vez las puertas de la emisora.

A comienzos de enero de 1990, recibió la noticia que marcaría el inicio de su consolidación como periodista deportivo.

Don José Castillo Osejo lo llamó a su oficina con una oferta formal: “A partir de hoy, eres miembro del staff deportivo. Sos una de las figuras titulares”, le dijo. Para un joven que apenas cursaba el segundo año de secundaria, el reconocimiento era monumental. “Ganaría 600 córdobas al mes. Para mí, era una fortuna; yo nunca había recibido dinero y no tenía ni para los pasajes”, recuerda Valle.

Ese mismo día debutó narrando un partido, iniciando oficialmente una etapa de crecimiento que combinaba aprendizaje y oportunidades.

Sin embargo, la sorpresa llegó una semana después, cuando desde la recepción de la radio le informaron que tenía una llamada del Diario LA PRENSA. Horacio Ruiz, jefe de redacción, quería hablar con él. “Sabés que cuando uno se mete al periodismo oye hablar de esas leyendas como don Horacio. Que me buscara era motivo de orgullo”, comenta Valle.

En la reunión, Cristiana Chamorro y Ruiz reconocieron el talento de Yader. “Ya te hemos escuchado en la radio. Nos gusta tu versatilidad y cómo manejás tanta información. Te queremos aquí en el periódico”, le dijeron.

La propuesta incluía trabajar bajo la dirección de Gerardo López «Campanita», junto a un equipo que marcaba la pauta en el periodismo deportivo escrito. “¿A quién no le iba a gustar trabajar en LA PRENSA? Era la catedral del periodismo y junto a Radio Corporación las dos instituciones más fuertes del periodismo en Nicaragua”, afirma.

Sin saber siquiera cuánto ganaría, aceptó la oferta. Al firmar el contrato, se enteró del salario: 4,000 córdobas mensuales, más 200 semanales de viáticos. “Casi me da un infarto. Si con 600 de la radio me sentía realizado, imaginate lo que significaba eso”, confiesa.

Con este ingreso, además de grabadoras, baterías y un escritorio propio, Valle empezó a compartir su tiempo entre las cabinas de Radio Corporación y la redacción de LA PRENSA.

La experiencia fue enriquecedora, pero en 1996 tomó la decisión de concentrarse en la radio, donde su carrera había comenzado. “La radio me estaba produciendo más y ya manejaba las transmisiones deportivas. Tenía control del béisbol, del boxeo y de los programas deportivos. Sentía que era el momento de dedicarme a lo que realmente me apasionaba, la radio”, concluye.

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Pese a el exilio, Yader Valle no ha dejado de ejercer el periodismo deportivo en Estados Unidos.
Pese a el exilio, Yader Valle no ha dejado de ejercer el periodismo deportivo en Estados Unidos. LA PRENSA/ARCHIVO

Entre micrófonos y guantes

A finales de 1990 y mediados de 1991, Yader Valle encontró en el boxeo un camino para ampliar su impacto como narrador deportivo.

Su mentor en Radio Corporación, José Castillo Osejo, ya lo había iniciado en las técnicas y el ritmo del relato pugilístico, cuando apareció en escena la máxima figura del boxeo nicaragüense: Alexis Argüello.

“Don José me enseñó los nombres de los golpes, las reglas y cómo manejar el ritmo de la narración, que es muy distinto al béisbol”, recuerda Valle.

Para perfeccionarse, acudía a diario al gimnasio Nicarao, donde observaba entrenar a boxeadores como Rosendo Álvarez, Adonis Cruz y Julio Yambito Blanco. “Ahí practicaba con ellos, aprendiendo la parte técnica y absorbiendo todo lo que podía”.

En 1991 logró bachillerarse mientras trabajaba tanto para Radio Corporación como para LA PRENSA. “Era duro. Llegaba desvelado después de narrar y escribir, pero mi mamá siempre me decía: ‘Los trabajos y los salarios se acaban, pero la educación no’. Eso me motivó a seguir estudiando”.

En 1992, Yader dio un paso más en su carrera al iniciar sus estudios de Periodismo en la Universidad Centroamericana (UCA).

Ese mismo año, comenzó una colaboración que marcaría su trayectoria: el legendario boxeador Alexis Argüello lo invitó a crear un programa deportivo. “Lo conocí en 1990, cuando hizo una visita a LA PRENSA. Nos hicimos amigos, y cuando regresó a Nicaragua en el 92, me llamó para formar Fuera Second”, relata.

Trabajar junto a Argüello durante una década fue, según Valle, un trampolín profesional. “Imaginate estar a la par de alguien como Alexis, una gloria del boxeo. Fue un regalo de la vida porque aparte de un gran atleta era un magnífico ser humano”, confiesa.

El programa fue un éxito, atrayendo tanto a la afición como patrocinadores de peso, y consolidó a Yader como una figura en el periodismo deportivo nicaragüense de esa época.

El cronista deportivo Yader Valle entrevista al ex campeón mundial Alexis Argüello, en una de sus últimas exhibiciones boxísticas.
El cronista deportivo Yader Valle entrevista al excampeón mundial Alexis Argüello, en una de sus últimas exhibiciones boxísticas. LA PRENSA/CORTESÍA

Pionero en la narración de boxeo profesional

Valle fue clave en la popularización del boxeo profesional en Nicaragua. “En los 90, el boxeo no tenía tanta transmisión porque había desaparecido por una década en los ochenta. Yo dije: ‘Ahorita nadie quiere transmitir boxeo. Vas a ver cuando esto crezca, todos van a querer transmitir’ y así fue”, comenta.

Su primera experiencia con un título mundial llegó en 1992, cuando transmitió la pelea de Denis Morán, el Trompudo, en Miami. Lo noquearon en el segundo episodio buscando el cinturón de la poco conocida National Boxing Asociation (NBA).

El trabajo con Argüello no se limitó al micrófono. Ambos impulsaron eventos como las funciones de boxeo amateur en el gimnasio Nicarao, que se transmitían cada viernes, atrayendo patrocinadores como Flor de Caña, Casa Pellas y grandes marcas y compañías.

“Con Alexis, transformamos eventos pequeños en espectáculos importantes. El Flaco era un imán para atraer los empresarios”, recuerda Valle.

El 3 de diciembre de 1995, Yader Valle vivió el momento que consolidó su carrera como narrador deportivo.

Desde un improvisado estudio en Tailandia, transmitió la histórica pelea en la que Rosendo Álvarez derrotó a Chana Porpaoin para conquistar el título mínimo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). “Fue en su momento la transmisión más importante de mi carrera, pero llegar ahí no fue fácil”, reflexiona Valle.

Organizar la transmisión implicó un desafío monumental. Solo el boleto de avión costaba 4,000 dólares, y los gastos de hotel, comida y transporte elevaban la suma a casi 10,000 dólares.

Muchos auguraban que sería imposible conseguir los fondos, pero Valle no se dio por vencido. Inspirado por las lecciones de Alexis Argüello, con quien había aprendido a “tocar puertas y mercadear el deporte”, comenzó a buscar patrocinadores.

Flor de Caña, la Victoria y Casa Pellas, entre otras empresas, confiaron en su proyecto. “Cuando me di cuenta, ya tenía el dinero para comprar el boleto”, comenta con orgullo.

Con los recursos asegurados, Valle acudió a José Castillo Osejo, director de Radio Corporación, para obtener su aprobación. “Le dije: ‘No habrá ganancia de publicidad. La ganancia será que todo el mundo estará escuchando la Corporación ese día, porque es la radio que está en la jugada. Si gana Rosendo, la futura generación recordará que transmitimos esa pelea’. Don José me respondió: ‘Mira, tú no te preocupes. Ve y haz tu trabajo’”.

El viaje a Tailandia fue un salto a lo desconocido para Yader. “No sabía dónde quedaba Tailandia. No hablaba inglés, pero con señas y medias palabras logré llegar”, relata.

Cuando apareció en el hotel donde se hospedaban Rosendo Álvarez y su equipo, la sorpresa fue general. “Me dijeron: ‘¿Cómo hiciste para venir hasta aquí?’. Yo les respondí: ‘No sé, lo importante es que vine’”.

El equipo partió de inmediato hacia el lugar de la pelea, ubicado a 700 kilómetros, en la frontera entre Camboya y Vietnam, una región conocida como el triángulo asiático. Sin tiempo para descansar, Yader se unió al viaje, decidido a cumplir su misión.

RADIO CORPORACIÓN
Las instalaciones de Radio Corporación en los años 80, donde el cronista deportivo Yader Valle inició sus primeros pasos en el periodismo deportivo.

Una transmisión histórica

La pelea, transmitida en la madrugada nicaragüense, marcó un antes y un después en el boxeo nacional. Rosendo Álvarez se convirtió en el tercer campeón mundial en la historia del país, tras Alexis Argüello y Eddy Gazo. Para Yader, esa narración fue el momento cumbre de su carrera.

“Todo el mundo recuerda esa transmisión. Aquí en Estados Unidos, la gente me dice: ‘Yo estaba chiquito, pero me acuerdo de esa madrugada’. Lo que siempre me sorprende es que me dicen: ‘Fuiste el único’”.

Aunque reconoce que no fue el único narrador presente —Evelio Areas Mendoza transmitió para Radio Nicaragua—, admite que la cobertura de la Corporación tuvo un impacto incomparable. “El país oía a la Corporación. Fue un honor ser parte de ese momento”, concluye Valle, quien desde entonces se mantuvo como una de las voces más reconocidas del deporte nicaragüense.

En agosto de 2018, Yader Valle dejó Nicaragua tras el estallido de la crisis sociopolítica que sacudió al país. La represión gubernamental, que dejó una estela de muertes y persecuciones, lo llevó a alzar su voz contra el régimen sandinista.

“Empecé a hablar de política y a condenar la represión. Eso trajo consecuencias: amenazas, persecuciones y agresiones. No me dejaron otra opción que irme”, relata, recordando con tristeza aquella decisión de prohibirle ingresar a los estadios y centros deportivos.

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francotiradores estadio
Managua, Nicaragua 21 de abril del 2018. Policías de la dictadura descansando en el estadio Dennis Martínez, desde donde dispararon contra los estudiantes. LA PRENSA/CARLOS VALLE.

La lucha por reinventarse en el exilio

Su exilio comenzó en Las Vegas, donde pasó 10 meses cubriendo eventos de boxeo, un deporte que ya formaba parte de su identidad como periodista deportivo.

“Publicaba las coberturas en mi Facebook, pero luego me trasladé a California, donde encontré una nueva oportunidad en las ligas recreativas de sóftbol de comunidades latinas”, dice. Estas transmisiones, realizadas los domingos, se convirtieron en un medio de subsistencia para él y una conexión emocional para los jugadores y sus familias.

Durante la pandemia, las actividades deportivas se detuvieron, pero Valle aprovechó para nutrir sus redes sociales y mantener su registro como periodista deportivo activo.

Cubrió juegos de Grandes Ligas y boxeo en ciudades como Nueva York, Miami y Los Ángeles, tratando de monetizar sus contenidos en YouTube. “No puedo dedicarme a esto a tiempo completo porque tengo que sostener a mi familia, pero busco mantenerme activo con el apoyo de pequeños patrocinadores”, explica.

Con nuevas acreditaciones en la NBA, la NFL y la MLS, Valle ha comenzado a explorar nuevos horizontes.

En 2023, asistió a la final de la Copa Oro entre México y Panamá. “Me voy metiendo poco a poco. Es un proceso complicado, especialmente porque al principio no tenía permisos de trabajo y no dominaba el idioma”, admite.

Valle decidió que era momento de regresar a las aulas para enfrentar las limitaciones del idioma y retomar su formación académica. “Mi papá y mi mamá siempre me decían: ‘Nunca dejés de estudiar’. Eso me quedó grabado”, comenta.

Ahora, junto a su esposa, cursa estudios en un college en California. “El próximo año matriculo las primeras clases del pensum de Comunicación Social, con la meta de terminar primero el título del college y luego seguir en la universidad”.

Aunque su vida actual lo lleva a trabajar en una cadena de tiendas empacando pedidos, Valle mantiene la esperanza de volver a ejercer el periodismo deportivo a tiempo completo.

“A mis 53 años, sigo dando la batalla. Así como aquella vez me metí a Radio Corporación a aprender locución, ahora estoy en el college, y de ahí voy a salir con mi título en mano”, afirma con determinación.

Su hijo, quien también estudia crónica deportiva, es una de sus mayores inspiraciones. “Es mucho mejor estudiante que yo, pero aún no tiene mi experiencia. Sé que será mejor que yo”, dice con orgullo.

Para Yader Valle, la clave está clara: “La única manera de salir adelante es estudiar, no bajar la guardia, no tirar la toalla”.

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COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    College es un sinónimo de universidad. En el mundo de habla inglesa se preferie usar el término College y no universidad cuya etimología viene del Latin.

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