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Samantha Lugo Montenegro, de 46 años, se describe a sí misma como “una niña de pueblo”. No porque su natal Masaya sea una ciudad pequeña y ahora ella viva en una mucho más grande como Austin, Texas, sino porque solía ser una niña que conocía poco del mundo y se sorprendía por todo.
Esa niña convertida en periodista con trayectoria en medios de comunicación internacionales obtuvo en noviembre de 2024 el premio Lone Star Emmy 2024 por su producción audiovisual SB4: Entre la ley y el miedo, un noticiero especial que muestra el alcance de una ley en contra de migrantes y sus implicaciones para los hispanos en Texas.
Tras recibir el premio que fue entregado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de Televisión, Lugo escribió en sus redes sociales: “Este día es para la inmigrante que dejó su país hace cinco años, la misma que en la ventanilla de aquel avión le preguntó a Dios tantos por qué, aquella a quien le dijeron que tenía mucha edad para hacer carrera profesional de nuevo en otro país. Mi amada inmigrante, más allá de lo que suceda hoy, vos y yo ya ganamos, le ganamos al miedo, a la desilusión, pero sobre todo le ganamos a la tristeza. Gracias mi niña, mi chavalita de Masaya, Nicaragua, porque en todo momento has sido fuerte y valiente”.

Samantha Lugo llegó a Estados Unidos en 2019 junto a su esposo. En Nicaragua trabajó en LA PRENSA, en Canal 2 y fue corresponsal de Telemundo y CNN. Actualmente dirige su propio proyecto: Hispanic Connection, especializado en temas de inmigración. El pasado 27 de noviembre dejó de trabajar en Telemundo Austin, cadena con la que ganó el premio.
También sigue colaborando de vez en cuando para CNN, la cadena con la que soñó trabajar desde que era una niña en Masaya, la ciudad a la que ella llama “mi pueblito”.
Tradición masaya
Samantha Lugo Montenegro creció en una familia de clase media en Masaya. Es la mayor de tres hermanas. Su padre, era químico farmacéutico y su madre, ama de casa. “Yo soy una niña de pueblo. Lo sigo siendo y no quiero dejar de serlo”, se describe.
En aquella ciudad, creció rodeada de las tradiciones que mantienen a los masayas festejando una buena parte del año. “Si hay algo que me hace falta de Nicaragua son las tradiciones religiosas y folclóricas de Masaya”, lamenta Lugo.
También recuerda que junto a su padre disfrutaban del beisbol y seguían al equipo del San Fernando, de Masaya, además los Yankees de Nueva York, que hace poco perdieron la Serie Mundial con los Dodgers. “Ay sí, ¡Qué vergüenza!”, dice Lugo al recordar la derrota de su equipo.

Aunque le gusta mucho el beisbol, confiesa que nunca tuvo habilidades deportivas, pero dice que sí le iba muy bien bailando folclore. “Yo aprendí a bailar todos los bailes folclóricos de Nicaragua”, señala.
Incluso en su boda, no bailó el tradicional vals con su padre, si no que bailaron una melodía de marimba. Ella subió el video a sus redes sociales y se hizo viral. “A la gente le llamó la atención porque era una boda, pero en Masaya bailamos marimba para todo”.
“Voy a ser periodista”
Cuando era niña, Lugo estudiaba en el Colegio Nuestra Señora del Pilar y desde entonces sabía que quería ser periodista y soñaba con trabajar en la cadena CNN.
–Mamá, yo voy a ser periodista y voy a trabajar en CNN.
–Claro que sí mi niña – le respondía su madre.
Para entonces, su gran referente del periodismo era Patricia Janiot, una veterana reportera que en los años noventa fue muy reconocida por su trabajo en CNN.
Al terminar su bachillerato, Samantha Lugo entró a estudiar Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA). Era la primera vez que dejaba Masaya. “Para mí todo era nuevo”, recuerda mientras describe el asombro que le provocaba todo.
Poco a poco se fue desenvolviendo en la capital, y en su segundo año de universidad entró a hacer prácticas en el suplemento Aquí entre nos, de La Prensa. Estuvo un año en el diario y todavía tiene los recortes de sus primeros trabajos publicados en el periódico.
Después se fue a trabajar en televisión, en Canal 2, “pero eso fue una triste historia”, revela. Estuvo trabajando tres meses solamente. “Me trataron mal, me pusieron zancadillas y al final me despidieron”, cuenta.
Para entonces seguía siendo una estudiante, pero la mala experiencia en Canal 2 la hizo pensar que probablemente el periodismo no era lo suyo. “Si ya Canal 2 no te quería, pues nadie más te quería”, dice.
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Tiempo después escuchó un rumor de que estaban buscando a una periodista para la cadena Telemundo, así que fue a dejar un demo a las oficinas de la corresponsalía en Bolonia. Al poco tiempo la escogieron para hacer colaboraciones en un programa llamado Sucedió así.
Sin embargo, no era un empleo fijo, si no que enviaba reportes de vez en cuando. Recuerda que le pagaban 200 córdobas de la época y pasaba varias semanas sin que le aceptaran reportes porque no sucedía nada de interés internacional en Nicaragua. Esto terminó por herir su autoestima y sintió que el periodismo no era lo suyo.
Terminó la carrera, pero luego se fue a trabajar a una empresa privada haciendo cualquier otra cosa que no tenía nada que ver con el periodismo. “No tenía otro palo del qué ahorcarme”, comenta.
Estuvo varios años fuera del periodismo, hasta que en 2011, cuando ya tenía 33 años, se le presentó la oportunidad de trabajar en CNN, el sueño de su vida.
Recuperó la ilusión
Una mañana, el camarógrafo con el que había trabajado en Telemundo, le avisó a Lugo que había una plaza en CNN, y ella sin hacerse ilusiones, envió su aplicación. Meses después, cuando ya se había olvidado del asunto, la contactaron para hacer las pruebas y luego quedó entre las finalistas. “Ahí ya se me disparan las ilusiones otra vez”, cuenta.
Ella no quería un trabajo eventual, si no que esperaba que la contrataran de manera fija para dedicarle todo el tiempo al periodismo. Después de la última prueba como finalista, CNN decidió contratarla a ella como su corresponsal de planta en Nicaragua.

Para esa cadena hizo coberturas de todo tipo, pero el trabajo que más recuerda fue un reportaje que hizo sobre su querida Masaya para un programa llamado Destinos y que promociona el turismo de distintos lugares de América Latina.
Otro momento destacado de su etapa en CNN fue cuando logró entrevistar por casualidad a Nicolás Maduro en un hotel de Managua. Era 2017, habían estallado las protestas en Venezuela y era un momento donde Maduro no había dado entrevistas a nadie.
En el video, a Maduro se le nota incómodo en la entrevista, mientras que las personas a cargo de su seguridad y agentes del gobierno de Daniel Ortega tratan de hacer que la entrevista se termine pronto.
En 2018, con el estallido de la crisis política, Lugo renunció a su sueño de trabajar en CNN y con su esposo migró a Estados Unidos. Primero se establecieron en Washington, después en Corpus Christi, en Texas.

Desde que llegó a ese país, Lugo dice que estaba dispuesta a trabajar en lo que sea, pero como tenía una visa de talento para permanecer en Estados Unidos, su abogada le recomendó que debía conseguir un empleo como periodista, pues de lo contrario, podían revocar su visa y ordenar su deportación.
Lugo aplicó a todas las cadenas de televisión posibles, y con la llegada de la pandemia, la búsqueda se hizo más difícil hasta que una televisora de Dallas llamada Estrella TV la contrató. Lo que no le gustaba de su nuevo empleo era que debía trabajar de nueve de la noche a las diez de la mañana.
Pronto, la cadena Telemundo Austin le ofreció un puesto con un horario más cómodo, así que con su esposo se mudó a esa otra ciudad del estado tejano. A los pocos meses se venció su permiso laboral y no podía continuar trabajando, pero para su fortuna, le aprobaron su residencia con permiso para trabajar incluido.
Como había guardado varios contactos y amistades en CNN, esa cadena comenzó a pedirle reportes sobre Texas de vez en cuando y a su vez, Lugo fundó junto a su abogada su propio proyecto llamado Hispanic Connection, dedicado a informar a hispanos sobre temas de migración.
Estaba iniciando el proyecto en 2022 cuando la llamaron nuevamente de Telemundo Austin para trabajar como productora. Ella aceptó y trabajó en esa cadena hasta el 27 de noviembre de 2024, después de ganar el Lone Star Emmy.
Ahora, Lugo está dedicada al proyecto que fundó con su abogada porque dice que ha empezado a crecer y necesita de su atención. Por ahora, están produciendo un podcast diario y asesorando a los migrantes hispanos en Estados Unidos.
También sigue colaborando con CNN, la cadena de sus sueños, cuando le piden algún reporte. “Ellos saben que si me buscan, aquí estoy”.
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