Los líderes campesinos Francisca Ramírez, Freddy Navas y Víctor Diaz reafirmaron la importancia de seguir organizados aunque estén en el exilio, durante su participación en el foro virtual «Sembrando resistencia: El futuro de la lucha campesina por la democracia en Nicaragua», organizado por Expediente Abierto.
En el evento virtual, coordinado por el opositor y ex preso político desterrado, Pedro Joaquin Chamorro, los tres líderes también coincidieron en la prioridad de seguir haciendo esfuerzos por la unidad de los grupos opositores en el exilio, para seguir denunciando los desmanes de la dictadura Ortega Murillo. Valoraron que desde hace mucho tiempo la lucha anticanal evolucionó a una lucha ciudadana por la democracia, la libertad, los derechos humanos y el respeto al territorio nacional.
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Hace 10 años, estos tres líderes nicaragüenses encabezaron masivas protestas contra la ley del primer proyecto de construir un canal interoceánico a través de Nicargua, presentado en 2014.
El pasado 18 de noviembre, el dictador Daniel Ortega revivió la idea del canal, tras presentar una nueva ruta de unos 445 kilómetros, el doble de extensión del primer proyecto, algo considerado irrealizable por los críticos.
Desde el exilio, los tres líderes campesinos coincidieron en que la lucha del movimiento campesino, que surgió por la defensa de sus propiedades, evolucionó a una lucha compartida por todos los nicaragüenses que quieren la libertad, la democracia y el respeto de la soberanía nacional.
No se debe subestimar el nuevo proyecto del canal
Francisca Ramírez, líder emblemática de la lucha anti canal, valoró que aunque la nueva ruta canalera sea una fantasía imposible de cumplir, no hay que subestimar las leyes de confiscación creadas por el dictador bajo el argumento de ese proyecto.
«Ellos sí son capaces de confiscar, expropiar y quitar, porque son una pareja que no tienen ningún anhelo de llevar bienestar al país», dijo Ramírez.
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Freddy Navas, uno de los líderes campesinos más sobresalientes de la Isla de Ometepe, relató lo duro que fue levantar la organización y la unidad de los campesinos en medio de la marginación y el desprecio de los funcionarios orteguistas. Dijo que al inicio sus demandas y exigencias de derechos eran denigradas incluso por diputados orteguistas.
«Cuando exigimos cédula llegó uno de los diputados a preguntar públicamente para qué necesitábamos cédula, si para vender chanchos y gallinas no se necesita cédula, dijo uno de los diputados, Wilfredo Navarro, para ser más exacto», recordó Navas.
Ese mismo desprecio de los funcionarios orteguistas fue lo que motivó a más personas a sumarse al movimiento campesino anti canal, y no solo los que vivían sobre la ruta canalera original, que cruzaría el país de este a oeste, partiendo desde la desembocadura del río Punta Gorda (Caribe) hasta la desembocadura del río Brito, en Rivas (Pacífico), unos 278 kilómetros de largo.
«Allá del lado de la Fonseca, del Tule, de Punta Gorda, la población hacia sus marchistas, igual nosotros en la Isla, en Rivas hacían marchista y así, hasta que en determinado momento decidimos unirnos, juntarnos en los territorios para marchar, cuando miramos nos convertimos en un movimiento nacional, que no sólo abarca la ruta canalera», relató Navas.