Jamaica acabó con el invicto de 14 partidos sin perder de Nicaragua en la Liga de Naciones. La Azul y Blanco batalló de principio a fin, generó ocasiones de gol que el portero Andre Blake atajó para caer 0-2 este jueves por la noche en Managua, despidiéndose de su mejor marca de la historia ante un adversario que hace nueve años le dio otro duro golpe anímico en las eliminatorias de Rusia. El escenario cambió, pero el resultado y sinsabor se mantuvo aunque esta vez quizá no se quede con las manos vacías porque aún hay posibilidades de conseguir la permanencia en la Liga A ganando el próximo lunes a Guayana Francesa, un resultado que podría dar alguna esperanza de clasificar a los cuartos de final, algo complicado en este momento.
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Nicaragua salió con decisión a imponer condiciones. Estaba en casa ante 20 mil aficionados y quería ser protagonista. El Fantasma Figueroa salió con la mejor alineación disponible con Byron Bonilla al frente para atacar con cuatro volantes y un delantero nominal como Jaime Moreno, un obrero desde el primer minuto peleando cuerpo a cuerpo con los centrales Ethan Pinnock y Demian Lowe, dos torres que lo acorralaron constantemente, pero que el atacante de SJK finlandés batalló sin retroceder e imponiéndose en algunos duelos individuales. Las veces que Moreno ganó el balón de espalda al arco le dio un respiro a Nicaragua y permitió cruzar el medio campo con claridad.
El duelo se disputó en una intensidad inusual para los nacionales. Jamaica llegó a imponerse con su fuerza y velocidad y la tropa de Marco Antonio Figueroa se paró con coraje y personalidad. Los duelos por las bandas eran constantes. Jamaica buscó sacar provecho de sus cualidades físicas para marcar diferencia. El esfuerzo colectivo de todos evitó que causara mucho daño y la suerte que Romario Williams (8′) cabeceara desviado por la portería vacía. Los Reggae Boyz insistieron con sus jugadas habituales hasta que encontraron los espacios por la banda izquierda. Demarai Gray ganó línea de fondo y el centro raso al punto de penalti lo desvío en su propia meta Josué Quijano (32′).
La confianza de Nicaragua se vio trastocada por la anotación. Cabizbajo por el gol en contra y el alta intensidad del juego les costó recuperarse. Poco a poco avanzaron las líneas y los jugadores más habilidosos se juntaron para generar la mejor oportunidad de gol con un potente remate de larga distancia de Junior Arteaga (42′). El balón picó antes de llegar al portero Andre Blake, quien se lució con una rápida reacción para evitar el empate. Nicaragua no pudo descontar, pero salió en la segunda parte con el mismo deseo. Atacó desde el arranque y en los primeros diez minutos había disparo tres veces al arco sin dirección con Bonilla, Matías Belli y Oscar Acevedo. La desesperación de conseguir el empate los estaba haciendo tomar malas decisiones.
Jamaica aguantó las embestidas sin perder la cabeza y el orden defensivo. Escogió sus momentos para atacar y hacer daño. Bobby Reid, del Leicester inglés, sacó un fuerte remate pero el portero Jason Vega achicó bien para atajar. El Fantasma no aguantó nada y a la hora de juego refrescó la ofensiva. Salieron Jaime Moreno y Byron Bonilla para darle ingreso a Jacob Montes y el debutante Ariel Arauz. Los cambios no tuvieron el efecto esperado porque Nicaragua perdió el balón y la media cancha. Ese bajón lo aprovechó Jamaica que se encimó, generó un tiro de esquina y en el cobro Romario Williams (68) silenció el Estadio Nacional.
Nicaragua nunca dejó de luchar. En los minutos finales mereció el descuento pero el portero Andre Blake atajó un disparo raso, el rebote lo tomó Juan Barrera, quien centró al punto de penalti donde Matías Belli remató de chilena y el Blake voló para evitarel go. Ahora la Azul y Blanco necesita ganar el próximo lunes para asegurar su presencia un año más en la Liga A sin depender de los resultados de Cuba y Trinidad y Tobago y esperar una victoria de Jamaica sobre Honduras para clasificar a los cuartos de final.